La historia de la Basílica de la Santa Cruz en Florencia se remonta al siglo XIII. La iglesia, perteneciente a la orden de los Frailes Menores (franciscanos), comenzó a construirse en 1294, siguiendo los diseños de Arnolfo di Cambio1,2. Este arquitecto fue fundamental en el desarrollo de importantes edificaciones florentinas de la época, incluyendo la Catedral de Santa María del Fiore y el Palazzo della Signoria1,2. La construcción de Santa Croce se extendió por varias décadas, finalizando alrededor de 14422.
Arnolfo di Cambio ideó un diseño ambicioso para Santa Croce, con una nave y pasillos laterales de gran extensión. La amplitud de la estructura hizo que fuera un desafío cubrir los arcos con el tejado. Para resolver esto, Arnolfo ingeniosamente levantó arcos de pilar a pilar y sobre ellos construyó los techos, diseñando canaletas de piedra para desviar el agua y proteger las cubiertas de la humedad. Esta solución, innovadora y útil, destacó por su originalidad e ingenio1.

