El impulso de Pío XI
Santa Teresa murió en 1897, fue beatificada en 1923 y canonizada en 1925. Pío XI, que la consideraba la estrella de su pontificado, deseaba un gran santuario en Lisieux. El proyecto encontró resistencia entre una parte del clero local, que juzgaba innecesaria otra iglesia en una ciudad con numerosos templos, pero el apoyo del Papa y la decisión del obispo Lemonnier salvaron el obstáculo. En noviembre de 1929, el Pontífice pidió al obispo Suhard, sucesor de Lemonnier, una obra muy grande, muy hermosa y lo más rápida posible.
El primer anteproyecto de 1925, encargado a un arquitecto parisino, recibió críticas por la estrechez de sus proporciones. El obispo recurrió entonces a Louis-Marie Cordonnier, arquitecto del norte de Francia de prestigio internacional, y aprobó su plan el 21 de septiembre de 1927.
Construcción y consagración
La primera piedra llegó el 30 de septiembre de 1929. La cripta quedó terminada en 1932 y el cardenal Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, bendijo solemnemente la basílica el 11 de julio de 1937, al concluir el Congreso Eucarístico Nacional.,
La estructura principal estaba acabada en 1939, pero la guerra frenó los trabajos hasta 1944. Los bombardeos de junio de aquel año causaron pocos daños al edificio. La basílica reabrió al culto en la Ascensión de 1951, y el 11 de julio de 1954 monseñor Martin, arzobispo de Ruan, la consagró en presencia del cardenal Feltin, legado del Papa.,
Donativos y suscripciones llegados de numerosos países financiaron íntegramente la obra.
Arquitectura
Louis-Marie Cordonnier proyectó el templo con la colaboración de su hijo Louis-Stanislas, y el nieto, Louis, completó la dinastía de arquitectos que dirigió las obras. El edificio responde al estilo romano-bizantino, inspirado en el Sagrado Corazón de París, y combina el hormigón armado con un revestimiento de piedra.,
Sus rasgos principales son:
- Planta de cruz latina con una gran cúpula sobre el crucero.
- Nave amplia, sin columnas que estorben la vista del altar.
- Unos 104 metros de longitud y una cúpula de unos 90 metros de altura, con capacidad para unas 4.000 personas.
- Un campanario inacabado que alberga 51 campanas, la mayor de casi nueve toneladas.
- Dieciocho altares menores, ofrecidos por distintas naciones.
Mosaicos, vidrieras y cripta
El interior luce una profusa decoración de mosaicos y vidrieras obra de Pierre Gaudin (1908-1973), formado en los talleres de arte sacro de Maurice Denis y Georges Desvallières. Su estilo figurativo responde a la voluntad del abad Germain, primer rector del santuario. La vidriera norte del transepto reúne cuatro símbolos del bestiario cristiano: el ciervo (bautismo), el pelícano (Eucaristía), el águila (contemplación) y la gallina (amor que congrega).
La cripta, revestida de mármol y mosaicos, recibió en 1958 cinco composiciones sobre etapas de la vida de la santa: su bautismo en 1873, su curación milagrosa en 1883, su primera comunión en 1884, su profesión religiosa en 1890 y su muerte en 1897. Allí reposan las reliquias de los santos Luis Martin y Celia Guérin, padres de santa Teresa, canonizados por el papa Francisco el 18 de octubre de 2015. Desde la cripta parte el acceso a la capilla de adoración, que reproduce elementos del Carmelo y alberga un icono de la Trinidad.,
Un lugar de peregrinación mundial
Lisieux ocupa el segundo puesto entre los destinos de peregrinación de Francia, después de Lourdes, y su basílica recibe más de dos millones de visitantes al año. San Juan Pablo II la visitó el 2 de junio de 1980. Las reliquias de la santa reposan en la capilla del Carmelo de Lisieux, junto a la comunidad de monjas donde ella vivió, de modo que la basílica y el monasterio forman un único itinerario espiritual.