La escena en el Jordán
Los cuatro evangelios relatan que Jesús llega al Jordán para ser bautizado por Juan, quien inicialmente se muestra reacio a sumergir al Hijo de Dios. Jesús responde: «Que así sea, para que se cumpla toda justicia» (Mt 3, 15), y se somete al rito de inmersión1. El acto se lleva a cabo en el agua, pero su significado trasciende lo meramente físico.
Significado de los tres signos
La voz del Padre: Desde el cielo se oye la proclamación: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt 3, 17), confirmando la autoridad divina y la filiación de Jesús2.
El descenso del Espíritu Santo: El Espíritu desciende como una paloma y se posa sobre Jesús, simbolizando la unción que lo capacita para su ministerio público2.
El testimonio trinitario: La simultaneidad de la voz del Padre, la presencia del Hijo y la acción del Espíritu revela la unidad y diversidad del misterio divino, una teofanía que la tradición llama Theophany1.

