Infancia y familia
María Romero Meneses nació en Granada, Nicaragua, el 13 de enero de 1902, en el seno de una familia acomodada. La posición social de su familia no la aisló de las necesidades de los más desfavorecidos: desde su infancia conoció una actitud generosa hacia las personas pobres y aprendió a considerar la ayuda al necesitado como una responsabilidad cristiana.1
Su educación familiar incluyó una formación artística. María mostró aptitudes para la música y la pintura, dones que más tarde integrarían su labor educativa y su sensibilidad pastoral. La creatividad artística, unida a una notable capacidad de organización, formó parte de su modo de acercarse a las jóvenes y de crear ambientes acogedores para la evangelización.1
Encuentro con las Hijas de María Auxiliadora
A los doce años ingresó en el colegio de las Hijas de María Auxiliadora, congregación que había llegado recientemente a Nicaragua. Allí conoció la figura y la espiritualidad de san Juan Bosco, fundador de la Familia Salesiana. El ideal de Don Bosco -la educación cristiana de la juventud, especialmente de los niños y jóvenes más vulnerables- encontró una profunda resonancia en sus aspiraciones.1
La espiritualidad salesiana no reducía la educación a la transmisión de conocimientos. Pretendía formar personas capaces de vivir con dignidad, responsabilidad y fe. María Romero descubrió en ese proyecto el camino concreto para poner sus talentos al servicio de Dios y de los jóvenes.
Vocación religiosa
En 1923 ingresó en el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Su consagración religiosa quedó marcada por una intensa devoción a la Virgen María, a quien invocaba como su Madre y Reina, y por un amor central a Jesucristo, a quien consideraba su Rey.1
La vida religiosa de sor María unió tres dimensiones:
- La oración y la adoración eucarística, como fuente de su actividad apostólica.
- La catequesis y la educación, especialmente dirigidas a niñas y jóvenes.
- La caridad organizada, expresada en atención médica, formación profesional y vivienda para familias sin recursos.
Su actividad no nació de un mero activismo social. La oración, la vida sacramental y la confianza en la providencia de Dios constituían, para ella, el fundamento de toda iniciativa.1,3



