Orígenes y bautismo
Ceferino Namuncurá nació en Chimpay, en la Patagonia argentina, en una familia mapuche. Su padre, Manuel Namuncurá, era un destacado cacique; su madre se llamaba Rosario Burgos. El misionero salesiano Domingo Milanesio lo bautizó el 24 de diciembre de 1888, cuando Ceferino tenía dos años.1,2
Durante su infancia vivió con su familia y ayudó en las tareas rurales, entre ellas el cuidado del ganado. En 1897, con once años, su padre lo llevó a Buenos Aires para que recibiera educación. Primero asistió a una escuela estatal, pero después ingresó en el colegio salesiano Pío IX.1,2
El traslado a la ciudad formaba parte de la búsqueda de una formación que, en opinión de su padre, pudiera prepararlo para defender los intereses de su pueblo. La vida de Ceferino quedó así vinculada tanto a su identidad mapuche como a su educación en un entorno salesiano.1,3
Formación cristiana y vocación
En el colegio Pío IX, Ceferino profundizó en la fe católica. La lectura de la vida de santo Domingo Savio, alumno de san Juan Bosco, influyó en su ideal de vida. Recibió la primera comunión en 1898 y la confirmación al año siguiente.1,2
Ceferino admiraba el ejemplo de Domingo Savio y procuraba unir la piedad con la alegría, el estudio y la ayuda a sus compañeros. En 1901 pasó al colegio salesiano de Viedma, donde continuó sus estudios y su formación religiosa. Allí manifestó su deseo de hacerse sacerdote. Su aspiración no implicaba renegar de sus raíces: quería prepararse para servir a los mapuches y acercarles el Evangelio.3,4,5
La homilía pronunciada con motivo de su beatificación presentó su vocación como una forma de poner su educación y su fe al servicio de su pueblo. También recordó que Ceferino no ocultaba su condición mapuche y que aspiraba a ser útil a los suyos.3
Enfermedad y viaje a Italia
La tuberculosis debilitó progresivamente su salud. En 1904, el obispo salesiano Juan Cagliero lo llevó a Italia, en parte para que prosiguiera sus estudios y en parte con la esperanza de que recibiera mejores cuidados. Ceferino estudió en Turín y en el colegio de Villa Sora, en Frascati, donde destacó por su aplicación, su modestia y su vida religiosa.1,2
El papa Pío X lo recibió en audiencia privada en 1904. Durante el encuentro, Ceferino le habló de la expansión de la fe cristiana en la Patagonia, y el pontífice le entregó una medalla.1,5
La enfermedad continuó agravándose. El 28 de marzo de 1905 ingresó en el hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, en la isla Tiberina de Roma. Recibió los sacramentos y murió allí el 11 de mayo de 1905, a los dieciocho años, poco antes de cumplir diecinueve.1,5




