Orígenes y formación
Jordán nació en Sajonia, en el territorio de la actual Alemania, hacia finales del siglo XII. Las fuentes antiguas ofrecen distintas formas del nombre de su lugar de nacimiento y no permiten fijar con seguridad su localización exacta. Una tradición lo sitúa en una población sajona vinculada entonces a la diócesis de Maguncia; los bolandistas recogen varias grafías del topónimo y discuten las identificaciones propuestas.2
Antes de ingresar en la vida religiosa, Jordán estudió en París y alcanzó el grado de bachiller en teología. Su encuentro con santo Domingo y con la primera generación de frailes predicadores marcó el rumbo de su vida. El Miércoles de Ceniza de 1220 recibió el hábito dominico junto con su amigo Enrique. Su capacidad para predicar llamó pronto la atención: todavía era novicio cuando acudió al primer capítulo general de la orden, celebrado en Bolonia.1
Primeras responsabilidades en la Orden de Predicadores
Jordán asumió responsabilidades de gobierno pocos años después de su ingreso. Fue nombrado prior provincial de Lombardía y, tras la muerte de santo Domingo, el capítulo general lo eligió maestro general en 1222. Como sucesor inmediato del fundador, ocupó un puesto decisivo en la consolidación de una orden todavía joven.1
Durante su mandato, los dominicos fundaron comunidades en ciudades como Ratisbona, Constanza, Basilea, Friburgo y Estrasburgo, y extendieron su actividad hasta Dinamarca y otros territorios. La expansión no consistió solo en abrir conventos: Jordán promovió una presencia estrechamente vinculada a los centros de estudio y a la predicación. Visitaba los lugares donde se reunían los estudiantes y aprovechaba su talento oratorio para presentarles la vida dominica.1




