Infancia y familia
Bernard Francis Casey nació en Prescott, en el estado estadounidense de Wisconsin, en el seno de una familia de agricultores de origen irlandés. Fue el sexto de dieciséis hermanos. Sus padres, Bernard James Casey y Ellen Elisabeth Murphy, transmitieron a sus hijos una sólida formación cristiana; tres de ellos llegarían a ser sacerdotes.1,2
Durante su juventud desempeñó diversos oficios: trabajador agrícola, leñador, mecánico, electricista, guardia de prisiones y conductor de tranvía. Esta experiencia laboral le permitió conocer de cerca las dificultades de la vida ordinaria y los ambientes sociales más humildes. Su carácter era firme y decidido, pero también poseía un notable espíritu altruista y un sentido del humor cordial.3,4
Formación sacerdotal
A los veintidós años ingresó en el seminario diocesano de Milwaukee. Su edad relativamente avanzada y una preparación académica insuficiente le ocasionaron serias dificultades en los estudios. Para contribuir al pago de su formación, trabajaba como barbero para sus compañeros.4
Después de cinco años, sus superiores consideraron que sus resultados académicos no permitían mantener con facilidad el proyecto de sacerdocio diocesano y le aconsejaron ingresar en una institución de vida consagrada. Casey recibió aquella orientación con humildad y confianza, procurando discernir la voluntad de Dios. El franciscano Eustachio Vollmer le animó a presentar su solicitud a los frailes menores o a los capuchinos.
La opción capuchina no le atraía inicialmente. En aquella provincia se hablaba sobre todo alemán, y la obligación de llevar barba tampoco le resultaba atractiva. Sin embargo, tras una novena a la Inmaculada Concepción, comprendió que su camino estaba entre los capuchinos de Detroit. El 14 de enero de 1897 comenzó el noviciado en el convento de San Buenaventura y recibió el nombre religioso de fray Francis Solanus, en honor de san Francisco Solano.4
Concluido el noviciado, retomó los estudios de teología en el seminario capuchino de Milwaukee. La enseñanza en alemán y latín volvió a plantearle dificultades, pero sus superiores juzgaron que poseía las cualidades necesarias para recibir la ordenación sacerdotal. Uno de sus formadores afirmó que, como sacerdote, sería para el pueblo una figura semejante al Cura de Ars.4




