La causa de beatificación comprende dos fases claramente diferenciadas: la fase diocesana y la fase romana ante el Dicasterio para las Causas de los Santos.
Inicio de la causa
Una diócesis, una comunidad religiosa, una asociación de fieles u otra entidad legítima puede promover la causa. La iniciativa suele surgir de la fama de santidad, de martirio o de signos atribuidos a la intercesión del candidato.
El obispo competente examina previamente la oportunidad de iniciar la causa, la reputación espiritual del candidato, la relevancia de su testimonio y la existencia de documentos o testigos suficientes. La instrucción Sanctorum Mater encomienda al obispo una valoración inicial antes de ordenar formalmente la investigación.
La Santa Sede debe conceder el nihil obstat, es decir, la declaración de que no existe impedimento conocido para abrir la causa. Una vez obtenida esa autorización, el obispo puede constituir el tribunal y comenzar la investigación diocesana.
Fase diocesana
La fase diocesana no beatifica al candidato. Su finalidad consiste en recopilar y verificar las pruebas que luego recibirán el examen de la Santa Sede.
El tribunal diocesano puede investigar:
- la vida y la fama de santidad;
- la práctica de las virtudes;
- las circunstancias del martirio;
- los escritos publicados e inéditos;
- los testimonios de quienes conocieron al candidato;
- los posibles favores o milagros atribuidos a su intercesión;
- la ortodoxia de sus enseñanzas y escritos.
El obispo ordena la recopilación de documentos, escucha a los testigos y adopta las medidas necesarias para garantizar la seriedad de la investigación. Cuando concluye la fase diocesana, el tribunal cierra las actas y las remite a Roma. En ese momento comienza la fase romana, dedicada al estudio y al juicio definitivo de la causa.
El proceso diocesano puede desarrollarse en una diócesis latina o en una eparquía de las Iglesias católicas orientales. La competencia corresponde normalmente al lugar donde murió el candidato, donde ejerció de modo principal su actividad o donde resulta más fácil reunir las pruebas.
Fase romana ante el Dicasterio para las Causas de los Santos
El Dicasterio para las Causas de los Santos examina las actas remitidas por la autoridad diocesana. Esta fase no constituye una simple ratificación administrativa. El Dicasterio revisa la validez jurídica de la investigación y estudia críticamente las pruebas.
El subsecretario comprueba inicialmente que la investigación diocesana haya respetado las normas. Si el examen resulta favorable, el Dicasterio asigna la causa a un relator. El relator, junto con un colaborador externo, prepara la positio, documento que organiza las pruebas sobre las virtudes heroicas o el martirio conforme a los criterios de la hagiografía crítica.
Las causas antiguas y aquellas que presentan una complejidad histórica particular pueden pasar también por el examen de consultores históricos. Después, los consultores teológicos estudian la calidad de las pruebas, las cuestiones doctrinales y las posibles objeciones. Finalmente, los cardenales y obispos miembros del Dicasterio valoran las conclusiones de los consultores y del promotor de la fe.
El proceso distingue entre causas recientes y causas antiguas. Una causa reciente puede apoyarse principalmente en declaraciones de testigos directos; una causa antigua depende sobre todo de fuentes escritas, documentos históricos y testimonios indirectos.