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Belén

Belén es una ciudad histórica de Judea, situada al sur de Jerusalén, venerada por los cristianos como el lugar del nacimiento de Jesucristo. La tradición bíblica la relaciona también con David, antepasado del Mesías, mientras que la Basílica de la Natividad y la gruta conservan el principal centro de peregrinación cristiana de la ciudad.1,2

Palestine-06314 - West Bank (34121979493)
Ver información de la imagenBelén es una ciudad palestina situada en el centro de la Ribera Occidental, Palestina, al sur de Jerusalén. Su población es de aproximadamente 25.000 habitantes. Es la capital de la Gobernación de Belén. La economía se basa principalmente en el turismo. c. 2016. Palestine-06314 - West Bank, Dennis G. Jarvis, CC BY-SA 2.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreBelén
CategoríaCiudad santa
DescripciónCiudad histórica en Judea, patria del nacimiento de Jesús y antigua de David. casa del pan
Contexto HistóricoSituada a 10 km al sur de Jerusalén; bajo dominio mameluco, otomano y administración palestina actual; regulada por el régimen del Status Quo.
HistoriaVenerada desde la época bíblica, vinculada a David, la profecía de Miqueas y al nacimiento de Jesucristo; sede de la Basílica de la Natividad y la gruta, principal centro de peregrinación cristiana.
ImportanciaLugar del nacimiento de Cristo y sitio sagrado para cristianos, judíos y musulmanes.
PaísPalestina
TipoCiudad santa, Ciudad, Judea

Tabla de contenido

Nombre y localización

El nombre hebreo Bet Léḥem suele traducirse como «casa del pan». En la Biblia aparece vinculada a la región de Efratá y recibe también el nombre de Belén de Judá, para distinguirla de otras localidades homónimas.

La ciudad está en las colinas de Judea, aproximadamente a diez kilómetros al sur de Jerusalén. Su emplazamiento histórico se distribuye sobre dos elevaciones: la zona occidental corresponde a la ciudad bíblica, mientras que la elevación oriental acoge la Basílica de la Natividad y la gruta venerada por los cristianos.3

Belén en la Biblia

La época de los patriarcas

El entorno de Belén aparece relacionado con la muerte y sepultura de Raquel. El Génesis sitúa su sepulcro en el camino hacia Efratá, y la tradición posterior identificó el lugar con la actual cúpula de Raquel, al norte de Belén. El emplazamiento ha sido venerado por judíos, cristianos y musulmanes.4

Los textos bíblicos también relacionan Belén con episodios narrados en el libro de los Jueces. La ciudad aparece como lugar de origen de un levita y de una mujer cuya muerte desencadenó la guerra contra la tribu de Benjamín.4

Belén y el rey David

La importancia bíblica de Belén creció por su relación con David. El profeta Samuel acudió allí para ungirlo como futuro rey de Israel, pues David pertenecía a la familia de Jesé, originaria de la ciudad. Por este motivo, la Escritura llama a Belén la ciudad de David.4,1

El Segundo libro de Samuel y el Primer libro de las Crónicas recuerdan también una tradición relacionada con el agua de Belén. Tres cisternas situadas al noroeste de la ciudad recibieron posteriormente el nombre de «cisternas de David», aunque la identificación exacta con el episodio bíblico pertenece a una tradición tardía.4

Roboán, sucesor de Salomón, fortificó Belén junto con otras ciudades de Judá. Después del exilio en Babilonia, el libro de Esdras registra el regreso de un grupo de habitantes de Belén.4

La profecía de Miqueas

La profecía de Miqueas atribuye a Belén un papel mesiánico:

«Y tú, Belén Efratá, pequeña entre los clanes de Judá, de ti saldrá el que ha de gobernar Israel».

El profeta contrapone la pequeñez de la localidad a la grandeza del gobernante que nacerá de ella. La tradición cristiana interpreta este pasaje como anuncio del nacimiento del Mesías en la ciudad de David.2

El nacimiento de Jesucristo

Los relatos de Mateo y Lucas

Los evangelios de Mateo y Lucas sitúan el nacimiento de Jesús en Belén de Judea. Mateo relaciona directamente el nacimiento con la profecía de Miqueas y presenta a Belén como el lugar del nacimiento del Mesías durante el reinado de Herodes.2

Lucas narra que José salió de Nazaret con María y acudió a Belén para inscribirse con motivo de un censo. María dio a luz allí a Jesús y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el alojamiento.2,3

La tradición cristiana entiende estos relatos a la luz de la encarnación: el Hijo eterno de Dios asumió la naturaleza humana y nació en la pobreza. Juan Pablo II describió Belén como el lugar desde el que Cristo, «Luz de las naciones», llevó al mundo la proclamación de la paz.1

Los pastores y los Magos

El Evangelio según san Lucas presenta a los pastores como los primeros destinatarios del anuncio del nacimiento. El ángel les comunica que ha nacido en la ciudad de David el Salvador, Cristo el Señor.1

El Evangelio según san Mateo narra la llegada de unos Magos de Oriente a Jerusalén. Herodes consulta a los sumos sacerdotes y escribas, quienes identifican Belén como el lugar anunciado por el profeta. La tradición cristiana contempla en los Magos la manifestación de Cristo a los pueblos.2

Mateo relata también la huida de la Sagrada Familia a Egipto y la matanza de los niños de Belén ordenada por Herodes. El evangelista relaciona este episodio con la lamentación de Raquel transmitida por el profeta Jeremías.4

La gruta y la Basílica de la Natividad

La tradición de la gruta

Una tradición cristiana muy antigua identifica una gruta de Belén como el lugar donde nació Jesús. San Justino Mártir, fallecido hacia mediados del siglo II, relacionó el nacimiento con una cueva cercana a la ciudad. Orígenes, en el siglo III, afirmó que los habitantes de Belén mostraban la gruta venerada como el lugar del nacimiento de Cristo.3

La tradición no depende de una descripción arquitectónica detallada de los evangelios. Lucas afirma que Jesús fue acostado en un pesebre; la memoria cristiana localizó ese pesebre en una cueva utilizada como refugio o establo.3

Construcción y restauraciones

Santa Elena transformó la gruta en un lugar de culto durante el siglo IV. Constantino y su madre promovieron la construcción de una basílica sobre el lugar venerado. El edificio sufrió daños, invasiones y numerosas restauraciones a lo largo de los siglos, por lo que la estructura actual reúne elementos de distintas épocas.3

La basílica forma un conjunto con la gruta de la Natividad. El lugar conserva una estrella que tradicionalmente marca el punto donde María habría dado a luz y un espacio relacionado con el pesebre. La piedad cristiana no considera estos objetos como fines autónomos, sino como signos que orientan hacia el misterio de la encarnación.

El pesebre

El pesebre era el lugar destinado al alimento de los animales. La tradición cristiana lo convirtió en uno de los signos principales de la Navidad: Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, aparece en la humildad de un recién nacido.

La tradición del buey y el asno procede de una interpretación cristiana de textos proféticos, especialmente Isaías y Habacuc. Aunque los evangelios no describen esos animales, su presencia quedó incorporada a la iconografía y a la devoción del nacimiento de Jesús.3

Historia cristiana

Belén recibió peregrinos desde los primeros siglos del cristianismo. La memoria de la gruta y la construcción de la basílica consolidaron la ciudad como uno de los principales destinos de peregrinación de Tierra Santa.

Durante los siglos medievales, la ciudad quedó vinculada a las transformaciones políticas y militares que afectaron a Palestina. Bajo el dominio mameluco y, posteriormente, otomano, las comunidades cristianas continuaron presentes, aunque sometidas a diferentes condiciones jurídicas, fiscales y políticas. El sistema otomano de reconocimiento de comunidades y de distribución de los Santos Lugares influyó en el régimen que todavía regula varios santuarios cristianos.5

Comunidades cristianas y demografía

Belén ha contado históricamente con una población cristiana árabe autóctona, junto con una mayoría musulmana. Los cristianos de Tierra Santa forman parte de comunidades locales arraigadas desde los primeros siglos del cristianismo y han contribuido a la educación, la asistencia sanitaria y la vida social de la región.6

Desde mediados del siglo XX, la proporción cristiana de la población palestina ha disminuido. Las guerras, la emigración, la inestabilidad política, las restricciones de movimiento y las dificultades económicas han impulsado la salida de muchas familias cristianas de Belén y de otras localidades de Tierra Santa.5,6

La demografía religiosa de Belén no puede reducirse a una comparación entre comunidades: también comprende parroquias, instituciones educativas, congregaciones religiosas, familias emigradas y peregrinos que mantienen vínculos con la ciudad. La presencia cristiana actual posee, por tanto, una dimensión local, eclesial y universal.

Estatus jurídico de los Santos Lugares

El Status Quo

El Status Quo es el régimen histórico que regula los derechos, usos, horarios, espacios y responsabilidades de varias comunidades cristianas en los principales Santos Lugares de Palestina. Su fundamento moderno está en el decreto del sultán otomano Abdülmecid de febrero de 1852, confirmado posteriormente por el Tratado de París de 1856 y el Tratado de Berlín de 1878.5

Este régimen comprende la Iglesia del Santo Sepulcro, el santuario de la Ascensión, la tumba de la Virgen y la Basílica de la Natividad con su gruta en Belén.5

Aplicación en la Basílica de la Natividad

La Basílica de la Natividad está vinculada principalmente al Patriarcado greco-ortodoxo de Jerusalén, mientras que la Iglesia católica, mediante la Custodia de Tierra Santa, participa en el culto y en la administración de espacios concretos conforme al régimen vigente. La comunidad armenia también posee derechos litúrgicos y espacios propios.

El Status Quo exige una distribución minuciosa de tiempos y lugares. La limpieza, las reparaciones, las procesiones, el encendido de lámparas y la celebración de los oficios quedan sometidos a normas históricas que pretenden evitar alteraciones unilaterales del equilibrio entre las comunidades.

El régimen no constituye una propiedad exclusiva de una sola confesión sobre todo el edificio. Protege derechos diferenciados y prácticas adquiridas. Por ello, cualquier modificación arquitectónica o litúrgica relevante requiere acuerdos entre las comunidades implicadas y, en determinados casos, la intervención de las autoridades civiles.

La Santa Sede ha defendido la protección efectiva de los Santos Lugares, la libertad de culto y el acceso de los peregrinos. Juan Pablo II pidió garantías para el estatuto especial de los Santos Lugares después de denunciar la violencia sufrida por la Basílica de la Natividad.7

Belén y la paz

La ciudad posee una importancia religiosa que supera sus dimensiones geográficas. Para los cristianos, Belén manifiesta la humildad de Dios, la dignidad de la vida humana y la universalidad de la salvación. El nacimiento de Cristo en una familia pobre y desplazada vincula la Navidad con quienes viven la pobreza, el exilio y la inseguridad.

Durante su peregrinación jubilar del año 2000, Juan Pablo II visitó Belén, celebró la Eucaristía junto a la Basílica de la Natividad y oró en la gruta. También visitó campos de refugiados palestinos y relacionó el misterio de la Navidad con la situación de las personas expulsadas de sus hogares.1

La tradición católica contempla Belén como un lugar de reconciliación. La ciudad pertenece a una tierra compartida por judíos, cristianos y musulmanes, y su patrimonio religioso exige respeto, protección y acceso pacífico para las comunidades locales y para los peregrinos.

Significado litúrgico y espiritual

La liturgia católica celebra el nacimiento de Jesucristo en la solemnidad de la Natividad del Señor. Belén aparece entonces como el escenario histórico y teológico de la encarnación: el Hijo de Dios entra en la historia humana y manifiesta su gloria mediante la pobreza de un niño.

La espiritualidad de Belén invita a contemplar cuatro aspectos:

  • La humildad, porque Cristo nace lejos del poder y de la riqueza.
  • La pobreza, porque el Salvador es colocado en un pesebre.
  • La universalidad, porque el anuncio alcanza a pastores y a pueblos representados por los Magos.
  • La paz, porque el nacimiento del Mesías inaugura la reconciliación ofrecida por Dios a toda la humanidad.

La ciudad de David se convierte así en la ciudad del nacimiento de Cristo. Su importancia no procede únicamente de su pasado bíblico ni de sus monumentos, sino del misterio que la fe cristiana celebra: Dios ha venido al mundo en la carne y ha habitado entre los hombres.

Citas y referencias

  1. Peregrinación jubilar a los lugares santos: Papa Juan Pablo II, Papa Juan Pablo II. Audiencia General del 29 de marzo de 2000, 3 (2000). 2 3 4 5
  2. Papa Juan Pablo II. Audiencia General del 14 de enero de 1987, 1 (1987). 2 3 4 5
  3. Cuna, . Enciclopedia Católica, Cuna (1913). 2 3 4 5 6
  4. Belén, . Enciclopedia Católica, Belén (1913). 2 3 4 5 6
  5. Palestina, Edward G. Farrugia. Diccionario Enciclopédico del Oriente Cristiano, Palestina (2015). 2 3 4
  6. Contexto, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Informe de antecedentes sobre los cristianos del Oriente Medio (septiembre de 2017), 1 (2017). 2
  7. Papa Juan Pablo II. Al nuevo Embajador de Jordania acreditado ante la Santa Sede (17 de mayo de 2002) - Discurso, 3 (2002).
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