El Status Quo
El Status Quo es el régimen histórico que regula los derechos, usos, horarios, espacios y responsabilidades de varias comunidades cristianas en los principales Santos Lugares de Palestina. Su fundamento moderno está en el decreto del sultán otomano Abdülmecid de febrero de 1852, confirmado posteriormente por el Tratado de París de 1856 y el Tratado de Berlín de 1878.
Este régimen comprende la Iglesia del Santo Sepulcro, el santuario de la Ascensión, la tumba de la Virgen y la Basílica de la Natividad con su gruta en Belén.
Aplicación en la Basílica de la Natividad
La Basílica de la Natividad está vinculada principalmente al Patriarcado greco-ortodoxo de Jerusalén, mientras que la Iglesia católica, mediante la Custodia de Tierra Santa, participa en el culto y en la administración de espacios concretos conforme al régimen vigente. La comunidad armenia también posee derechos litúrgicos y espacios propios.
El Status Quo exige una distribución minuciosa de tiempos y lugares. La limpieza, las reparaciones, las procesiones, el encendido de lámparas y la celebración de los oficios quedan sometidos a normas históricas que pretenden evitar alteraciones unilaterales del equilibrio entre las comunidades.
El régimen no constituye una propiedad exclusiva de una sola confesión sobre todo el edificio. Protege derechos diferenciados y prácticas adquiridas. Por ello, cualquier modificación arquitectónica o litúrgica relevante requiere acuerdos entre las comunidades implicadas y, en determinados casos, la intervención de las autoridades civiles.
La Santa Sede ha defendido la protección efectiva de los Santos Lugares, la libertad de culto y el acceso de los peregrinos. Juan Pablo II pidió garantías para el estatuto especial de los Santos Lugares después de denunciar la violencia sufrida por la Basílica de la Natividad.