El Benedictus se encuentra en el Evangelio de Lucas (1,68-79), en el contexto del nacimiento de Juan Bautista. Zacarías, sacerdote del templo y esposo de Isabel, había quedado mudo por su incredulidad ante el anuncio del ángel Gabriel sobre el nacimiento de su hijo. Tras el parto, el octavo día, al escribir «Juan es su nombre», recupera el habla y, lleno del Espíritu Santo, pronuncia este cántico profético.3,2
Este episodio marca el cumplimiento de las promesas divinas: Dios visita a su pueblo, levanta un cuerno de salvación en la casa de David y recuerda el pacto con Abraham. El texto evoca temas del Antiguo Testamento, como la oración de Ana (1 Sam 2) o las profecías mesiánicas, pero adquiere un tono cristiano al anunciar la encarnación y la luz para los que habitan en tinieblas.4,5
San Lucas presenta el Benedictus como una benedicción profética, inspirada directamente por el Espíritu Santo (Lc 1,67), que interpreta la historia de salvación desde la perspectiva de la nueva alianza.1
