La beneficencia, además de ser una realidad espiritual, se organizó históricamente en instituciones. En la tradición española descrita en una obra de la Enciclopedia Católica (contexto de administración de la beneficencia), se presentan tipos de instituciones: generales, provinciales, municipales y privadas.
Instituciones y finalidad asistencial
Se describen centros para necesidades diversas, como hospitales, asilos y escuelas con atención a realidades específicas (por ejemplo, personas con necesidades sanitarias o educativas).
El mismo texto destaca que, además de la beneficencia de tipo pío o asistencial, existieron iniciativas con objetivos sociales y también describe la amplitud de acciones de asistencia sanitaria en forma de dispensarios, salas de consulta y clínicas, mediante las cuales se prestó ayuda a un número considerable de personas.
De lo privado a lo público: complementariedad
En ese contexto histórico se afirma que, frente a la insuficiencia de fondos en la caridad oficial, había un peso considerable de la munificencia privada orientada a aliviar la indigencia física y moral.
Esta observación es coherente con el principio católico ya indicado: la ayuda eclesial u organizada no elimina la caridad personal, sino que busca hacerla más eficaz y sostenida mediante cooperación y estructura.,
Reformas administrativas y racionalización
El mismo material histórico describe reformas emprendidas para reorganizar la administración de la beneficencia, incluyendo la creación de órganos de asistencia y la elaboración de archivos e índices con estadísticas, con el fin de disponer de información para conocer mejor la obra caritativa realizada (número de instituciones, capital, patronazgo, etc.).