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Betania

Betania fue una aldea de Judea situada al este de Jerusalén, en la vertiente sudoriental del monte de los Olivos. Los Evangelios la presentan como el hogar de Lázaro, Marta y María, amigos de Jesús, y como el lugar donde Cristo resucitó a Lázaro, recibió hospitalidad y comenzó el camino final hacia su Pasión. La tradición cristiana también vinculó Betania con la ascensión del Señor y, desde la Antigüedad, con la veneración de la tumba de Lázaro.1

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Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreBetania
CategoríaLugar sagrado
DescripciónAldea de Judea al este de Jerusalén, conocida como la casa de Lázaro, Marta y María y escenario de la resurrección de Lázaro. Betania, situada en la vertiente sudoriental del monte de los Olivos, aparece en los Evangelios como el hogar de Lázaro, Marta y María, lugar donde Jesús resucitó a Lázaro, realizó la unción y pasó sus últimos días antes de la Pasión. Tradiciones la vinculan también con la ascensión y con la celebración litúrgica del sábado de Lázaro. El nombre griego Betania proviene de una raíz semítica, interpretada tradicionalmente como «casa de la aflicción» o «casa de la pobreza», y también como «casa de los dátiles»
Contexto BíblicoPresente en los Evangelios de Juan (resurrección de Lázaro, unción) y Lucas (visita de Jesús a Marta y María); referencia a la ascensión en Lucas.
Direcciónal-Azariyya, territorio de Israel/Palestina
Fecha de Celebraciónsábado anterior al Domingo de Ramos
FestividadSábado de Lázaro
ImportanciaCentro de varios eventos evangélicos clave, fuente de enseñanzas sobre hospitalidad, contemplación y esperanza en la resurrección; importante en la liturgia bizantina (sábado de Lázaro) y en peregrinaciones cristianas.
LugarBetania, Judea, al este de Jerusalén, ladera sudoriental del monte de los Olivos
ObservacionesLa identificación arqueológica de la cueva tradicional como tumba de Lázaro no está confirmada.
PaísIsrael
TipoLugar sagrado, Judea

Tabla de contenido

Nombre y localización

Etimología

El nombre griego Betania procede probablemente de una forma semítica como Bêt-'Anya. La interpretación tradicional lo relaciona con la expresión «casa de la aflicción» o «casa de la pobreza». Otras explicaciones antiguas lo vinculan con una «casa de los dátiles», a partir de formas transmitidas en la literatura rabínica.1

Orígenes de Alejandría interpretó espiritualmente el nombre como «casa de la obediencia», en contraste con Betábara, que él relacionaba con la «casa de la preparación». Para Orígenes, el significado simbólico concordaba con los habitantes evangélicos de Betania: María, que escogió «la mejor parte»; Marta, que acogió diligentemente a Jesús; y Lázaro, llamado amigo del Salvador.2,3

Situación respecto de Jerusalén

Betania distaba aproximadamente quince estadios de Jerusalén, es decir, unos dos o tres kilómetros, según la conversión adoptada. La aldea estaba situada en la ladera oriental o sudoriental del monte de los Olivos, en el antiguo camino que comunicaba Jerusalén con Jericó y con el valle del Jordán.1,2

El lugar aparece en el Nuevo Testamento con especial relieve en el Evangelio según san Juan. La proximidad a Jerusalén explica que Jesús pudiera retirarse allí con sus discípulos y regresar después a la ciudad para las grandes fiestas. El paisaje que rodea la actual localidad presenta zonas pedregosas y áridas, con una amplia vista hacia el desierto de Judea y el valle del Jordán.1

La Betania de Judea y la Betania de Transjordania

Conviene distinguir dos referencias geográficas que en la tradición manuscrita aparecen con el mismo nombre o con nombres muy semejantes.

La Betania de Judea era la aldea de Lázaro, Marta y María, situada cerca de Jerusalén. El Evangelio según san Juan la identifica como el lugar de residencia de esta familia y como el escenario de la resurrección de Lázaro.

El Evangelio según san Juan sitúa también el ministerio bautismal de Juan en un lugar llamado Betania, al otro lado del Jordán. Muchos manuscritos antiguos transmiten Betania, mientras que otros ofrecen Betábara. Orígenes defendió la segunda lectura porque consideraba imposible identificar la aldea de Lázaro, cercana a Jerusalén, con un lugar situado junto al Jordán.4,3

La investigación antigua y posterior no ha alcanzado una identificación definitiva de Betábara. Las propuestas han situado ese lugar en distintos puntos de la ribera jordana, pero la tradición textual y la geografía distinguen normalmente la Betania de Judea de la localidad transjordana relacionada con el bautismo de Juan.4

Betania en el Nuevo Testamento

La casa de Marta, María y Lázaro

Los Evangelios presentan Betania como la casa de una familia amiga de Jesús. Marta aparece dedicada a la acogida y al servicio; María escucha las palabras del Maestro; y Lázaro ocupa un lugar singular como hermano de ambas y amigo amado de Jesús.

El relato de Lucas 10,38-42 describe la visita de Jesús a la casa de Marta y María, aunque Lucas no nombra expresamente la localidad. La tradición cristiana identificó esa población con Betania, sobre todo por su relación con el relato de san Juan y por la proximidad de la aldea a Jerusalén. La identificación resulta verosímil, pero el pasaje lucano, considerado aisladamente, no proporciona el nombre del lugar.5

La escena contiene una enseñanza espiritual de gran influencia en la tradición cristiana. Marta representa la hospitalidad activa y el servicio; María, la escucha atenta de la palabra de Cristo. La interpretación católica no exige oponer servicio y contemplación: la casa de Betania reúne ambas dimensiones de la vida discípular.

La resurrección de Lázaro

El cuarto Evangelio dedica el capítulo 11 al acontecimiento central de Betania: Jesús devuelve la vida a Lázaro, muerto y sepultado desde hacía varios días.

El relato comienza con la enfermedad de Lázaro y con el mensaje de sus hermanas. Jesús permanece un tiempo fuera de Judea y después marcha hacia Betania. Ante el sepulcro, manifiesta una profunda conmoción humana y pronuncia una de las afirmaciones cristológicas más importantes del Evangelio:

«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre».

Después, Jesús ordena retirar la piedra y llama a Lázaro por su nombre. Lázaro sale del sepulcro todavía envuelto en las vendas funerarias. El signo provoca la fe de algunos y la oposición de otros, y contribuye decisivamente a la decisión de las autoridades de llevar a Jesús a la muerte.

La resurrección de Lázaro no constituye todavía la resurrección gloriosa y definitiva de Cristo. Lázaro vuelve a la vida mortal y tendrá que morir de nuevo. El milagro funciona como signo de la autoridad de Jesús sobre la muerte y como anticipación de la Pascua. Juan Pablo II describió Betania como el lugar donde Cristo manifestó el amor del Padre, la soberanía divina sobre la vida y la muerte y el anuncio profético de su propio misterio pascual.6

La unción en Betania

El Evangelio según san Juan relata que, seis días antes de la Pascua, Jesús regresó a Betania. Allí ofrecieron una cena y María ungió los pies de Jesús con un perfume precioso, que después secó con sus cabellos. Lázaro estaba entre los comensales y Marta servía.

La unción posee un carácter profético. Anticipa la sepultura de Jesús y expresa el amor agradecido de la familia. Judas Iscariote critica el gesto por el valor económico del perfume, pero Jesús defiende a María y vincula su acción con el día de su sepultura.

Mateo y Marcos narran una unción realizada en Betania en casa de Simón el leproso. La tradición cristiana relacionó estos relatos con la escena de Juan, aunque los Evangelios presentan diferencias de lugar, fecha, persona y gesto. El conjunto de estos textos convirtió Betania en uno de los principales lugares evangélicos de la memoria de la Pasión.

La estancia de Jesús antes de la Pasión

Betania funcionó como lugar de retiro durante los últimos días de la vida terrena de Jesús. Después de sus visitas al templo de Jerusalén, Jesús salía de la ciudad y pasaba la noche en los alrededores del monte de los Olivos. Betania ofrecía un espacio de amistad y acogida en contraste con el creciente conflicto que rodeaba su actividad pública.

La aldea quedó así vinculada al itinerario pascual: entrada en Jerusalén, enseñanza en el templo, retiro en Betania, agonía en Getsemaní, pasión, muerte y resurrección.

La ascensión del Señor

La tradición antigua relacionó también Betania con la ascensión de Jesús. El Evangelio según san Lucas sitúa el final de su relato en las proximidades de Betania, desde donde Jesús bendice a los discípulos y es elevado al cielo. La localización exacta del lugar de la ascensión pertenece al área del monte de los Olivos y ha recibido distintas identificaciones devocionales.

Los personajes de Betania

Lázaro

Lázaro aparece en el Evangelio según san Juan como hermano de Marta y María y como amigo de Jesús. Su enfermedad, muerte y resurrección constituyen el centro teológico de la memoria de Betania.

El Nuevo Testamento no ofrece datos sobre la vida de Lázaro después del milagro. Tradiciones posteriores lo relacionaron con Chipre o con Provenza. La tradición oriental lo convirtió en obispo de Kition, la actual Lárnaca, mientras que relatos occidentales lo presentaron como primer obispo de Marsella. Estas narraciones pertenecen a desarrollos legendarios posteriores y no cuentan con una base histórica firme.7,8

Marta

Marta representa en el Evangelio la acogida diligente de Jesús y la confesión de fe ante la muerte de su hermano. En el relato de Juan proclama que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y que tiene poder sobre la muerte.

La tradición litúrgica y espiritual la ha considerado patrona de quienes ejercen trabajos domésticos, de la hospitalidad y del servicio. Su figura no debe reducirse a una caricatura de actividad preocupada: en Betania, Marta es también una creyente que reconoce públicamente la identidad de Cristo.

María de Betania

María aparece sentada a los pies de Jesús, escuchando su palabra, y más tarde ungiendo sus pies con perfume. Su actitud ha convertido Betania en un símbolo de la contemplación, del amor agradecido y de la entrega generosa.

María de Betania y María Magdalena

La identificación entre María de Betania, la mujer pecadora de Lucas 7 y María Magdalena ha provocado distintas interpretaciones en la tradición cristiana.

Los Padres griegos tendieron generalmente a distinguir a las tres mujeres. Juan Crisóstomo distinguió a la mujer pecadora de Lucas, a María de Betania y a María Magdalena. Jerónimo también diferenció a la mujer que ungió los pies de Jesús en Lucas de la mujer que derramó perfume sobre su cabeza en los relatos de Mateo y Marcos.5,9

La tradición latina medieval, en cambio, tendió a identificar a las tres figuras. Esta interpretación alcanzó una gran difusión en la liturgia, la predicación y el arte occidentales. Agustín de Hipona expresó cautela ante la identificación, mientras que otras tradiciones latinas la aceptaron.

La precisión exegética exige distinguir los datos evangélicos: María de Betania es hermana de Marta y Lázaro; María Magdalena procede de Magdala, acompaña a Jesús durante su ministerio y aparece como testigo de la resurrección; la mujer pecadora de Lucas permanece anónima. La Iglesia ha permitido históricamente distintas interpretaciones sobre su identidad, y la diferencia no afecta al núcleo de la fe cristiana. La identificación tradicional latina constituye una interpretación venerable, pero no puede presentarse como una certeza histórica demostrada.5,9

La tumba de Lázaro

La cueva venerada

La actual localidad de Betania recibe en árabe el nombre de al-Azariyya, derivado de Lázaro. El nombre muestra la fuerza de la memoria cristiana vinculada al amigo de Jesús.

Una cueva situada en el centro de la población recibe tradicionalmente el nombre de tumba de Lázaro. La tradición localizó allí el sepulcro desde los primeros siglos, y la zona llegó a organizarse alrededor de ese lugar de peregrinación. Sin embargo, la identificación arqueológica de la cueva con el sepulcro histórico de Lázaro no puede demostrarse con certeza a partir de una autoridad intrínseca o documental concluyente.1

La veneración de la tumba no depende únicamente de la posibilidad de identificar materialmente la cueva. En la espiritualidad cristiana, los lugares evangélicos funcionan como memoria de los acontecimientos de la salvación y como espacios de oración, incluso cuando la arqueología no permite establecer una identificación absoluta.

Etapa bizantina

Durante la Antigüedad tardía, Betania adquirió una importancia litúrgica notable. La iglesia vinculada al recuerdo de la resurrección de Lázaro recibió el nombre de Lazarium. En torno a ella surgió una celebración multitudinaria el sábado anterior al Domingo de Ramos.

La peregrina Egeria, hacia finales del siglo IV, describió la afluencia de clero y pueblo de Jerusalén al Lazarium. La procesión reunía a una gran multitud, que llenaba no solo el santuario, sino también los campos cercanos. Esta celebración vinculaba la memoria de Lázaro con la inminencia de la Pascua: la resurrección de Lázaro anticipaba la victoria de Cristo sobre la muerte.1,8

La liturgia bizantina conserva esta relación mediante el sábado de Lázaro, celebrado antes del Domingo de Ramos. La jornada combina la memoria del milagro de Betania con la entrada de Jesús en Jerusalén. En algunas tradiciones cristianas orientales, la conmemoración dio lugar también a expresiones populares y cantos vinculados al ciclo de Pascua.10

Etapa cruzada

Durante la época de las Cruzadas, Betania mantuvo su importancia como santuario del entorno de Jerusalén. En 1138, Melisenda, esposa del rey Fulco de Jerusalén, fundó allí un monasterio de religiosas. Las ruinas atribuidas a ese monasterio no han podido identificarse de manera segura.1

La presencia cruzada reforzó la institucionalización de la memoria de Betania. La aldea reunía varios lugares de devoción: la tumba de Lázaro, las casas atribuidas a Marta y María y la casa de Simón el leproso. La tradición local atribuyó esos espacios a distintos episodios evangélicos, aunque las localizaciones concretas de las casas carecen de fundamento histórico sólido.1

La arquitectura medieval dejó también restos de una torre construida con grandes bloques de piedra. Su origen exacto resulta incierto, aunque algunos indicios permiten relacionarla con una construcción anterior a la época de las Cruzadas, quizá de los siglos IV o V.1

Etapa moderna

En la época moderna, la tumba de Lázaro continuó siendo destino de peregrinos cristianos. Los franciscanos de Tierra Santa y los peregrinos conservaron la costumbre de acudir a Betania durante la semana de Pasión, especialmente el viernes anterior al Domingo de Ramos. Esta práctica prolongó la antigua peregrinación al Lazarium y mantuvo viva la conexión entre Betania, Lázaro y el misterio pascual.1

La custodia y el uso de los lugares santos de Betania han atravesado distintos regímenes religiosos y políticos. La memoria del lugar permanece vinculada sobre todo a la tumba tradicional de Lázaro, aunque también subsisten referencias a las casas de Marta y María y a otros escenarios evangélicos. La devoción moderna distingue cada vez con mayor cuidado entre la veneración legítima de un lugar santo y la afirmación histórica de que una determinada estructura constituye con certeza el emplazamiento original.

Betania en la liturgia y la espiritualidad

El sábado de Lázaro

El sábado de Lázaro ocupa un lugar destacado en la tradición bizantina. La liturgia recuerda la resurrección de Lázaro como anticipo de la resurrección de Cristo y como anuncio de la victoria sobre la muerte.

La celebración conduce directamente al Domingo de Ramos. Jesús entra en Jerusalén después de haber manifestado su poder vivificador en Betania. El pueblo aclama al Mesías, pero el camino de la gloria pasa por la cruz.

La casa de la amistad

Betania representa en la espiritualidad cristiana la casa donde Jesús es recibido como amigo. El Evangelio no presenta únicamente un escenario de milagro, sino también un espacio de relaciones personales, conversación, servicio, escucha y duelo.

La escena de la muerte de Lázaro muestra la humanidad de Jesús: llora ante el sepulcro de su amigo, aun sabiendo que va a devolverle la vida. Betania revela así la unión entre la compasión verdadera y el poder divino.

La esperanza cristiana ante la muerte

El grito de Jesús ante el sepulcro -«Lázaro, sal fuera»- ha alimentado la esperanza cristiana en la resurrección. La Iglesia contempla en Betania un signo de que la muerte no posee la última palabra, aunque el milagro de Lázaro difiera de la resurrección gloriosa de Cristo.

La enseñanza central de Betania no consiste en prometer una prolongación indefinida de la vida terrena. El relato dirige la mirada hacia Cristo, que es la resurrección y la vida, y hacia la plenitud futura de la resurrección de los muertos.

Betania en la tradición cristiana

La memoria de Betania se extendió por Oriente y Occidente. En Oriente, la figura de Lázaro quedó vinculada especialmente a Chipre y a la liturgia del sábado anterior al Domingo de Ramos. En Occidente, distintas tradiciones relacionaron a Lázaro con Marsella y Autun, aunque las narraciones sobre su episcopado, martirio y traslado de reliquias presentan dificultades históricas.7,8

La tradición cristiana también convirtió a Betania en un lugar privilegiado para meditar sobre tres dimensiones del seguimiento de Cristo:

  • La escucha, representada por María.
  • El servicio y la hospitalidad, representados por Marta.
  • La esperanza en la resurrección, representada por Lázaro.

Estas dimensiones no forman alternativas excluyentes. La casa de Betania reúne contemplación, trabajo, amistad, sufrimiento, fe y esperanza.

Importancia teológica

Betania ocupa un lugar singular en la teología del cuarto Evangelio. Allí confluyen varios temas fundamentales:

  1. La identidad de Jesús, que se manifiesta como Señor de la vida.
  2. La fe personal, expresada especialmente en la confesión de Marta.
  3. La amistad, visible en la relación de Jesús con Lázaro y sus hermanas.
  4. La compasión, expresada en el llanto de Jesús ante la muerte.
  5. La anticipación pascual, porque la resurrección de Lázaro prepara la comprensión de la muerte y resurrección de Cristo.
  6. La decisión de las autoridades, ya que el milagro intensifica la hostilidad que conducirá a la Pasión.

Betania no es únicamente una localidad bíblica. Es también un símbolo de la Iglesia como casa que acoge a Cristo, escucha su palabra, sirve al prójimo y espera la resurrección. La tradición católica ha leído en sus personajes y acontecimientos una síntesis de la vida cristiana: recibir al Señor, creer en él, acompañarlo en el dolor y esperar de él la vida eterna.

Citas y referencias

  1. Bethany. Enciclopedia Católica, Betania (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  2. Orígenes. Comentarios a Juan, Libro VI, 25 (1903). 2
  3. B24. El nombre del lugar donde Juan bautizó no es Betania, como en la mayoría de los manuscritos, sino Bethabara. Prueba de ello. También Gergesa debería leerse por Gerasa, en la historia de los cerdos. Hay que prestar atención a los nombres propios en la Escritura, que a menudo están escritos de forma inexacta y son importantes para la interpretación, Orígenes de Alejandría. Comentario al Evangelio de Juan, 101. 2
  4. Betania más allá del Jordán. Enciclopedia Católica, Betania más allá del Jordán (1913). 2
  5. Santa María Magdalena. Enciclopedia Católica, Santa María Magdalena (1913). 2 3
  6. Juan Pablo II. 8 de abril de 1984: Jubileo internacional de las Fuerzas Armadas - Homilía, 5 (1984).
  7. San Lázaro de Betania. Enciclopedia Católica, San Lázaro de Betania (1913). 2
  8. B17: San Lázaro (primer siglo), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen IV, 580 (1990). 2 3
  9. Timothy Bellamah, O. P. En el nombre de Jesucristo: Algunas perspectivas históricas sobre el funcionamiento de la autoridad en la interpretación bíblica, 22 (2015). 2
  10. Obra litúrgica de Lázaro (‘lazzarello’), Edward G. Farrugia. Diccionario enciclopédico del Oriente cristiano, Obra litúrgica de Lázaro (‘Lazzarello’) (2015).
Modificado el 9 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.49 • 84 visitas • Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/mxcj4j8zg

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