La gestación de la Biblia de Jerusalén se remonta a la École Biblique et Archéologique Française de Jerusalén. Desde 1943, varios estudiosos se involucraron en la reflexión sobre una refundición de la Biblia de Jerusalén, buscando incorporar una agenda exegética integral que había estado emergiendo desde 1956, año de la primera edición en un solo volumen1,2. Este proyecto ambicioso buscaba producir una edición de la Biblia católica que presentara los textos en su diversidad, complementados con una rica anotación1,2.
El desarrollo de esta obra tomó en consideración varios aspectos clave de la erudición bíblica moderna. Incluyó el reconocimiento de la irreductibilidad de múltiples versiones de un mismo libro o pasaje, la renovada importancia de la historia de la recepción en los estudios literarios y el redescubrimiento de los comentarios patrísticos en la exégesis1,2. También se prestó una mayor atención al aspecto literario de los textos bíblicos, más allá de su significado histórico o doctrinal1,2.

