Bien común
El bien común es un principio central de la doctrina social de la Iglesia católica, que se refiere al conjunto de condiciones sociales que permiten y fomentan el desarrollo integral de las personas humanas en sociedad. Según la enseñanza católica, este bien no se opone a los derechos individuales, sino que los garantiza, promoviendo la solidaridad, la justicia y la subsidiariedad como vías para lograr una vida plenamente humana. Desarrollado a lo largo de la tradición bíblica, patrística y magisterial, el bien común exige la responsabilidad compartida de todos los miembros de la sociedad —individuos, familias, grupos intermedios y el Estado— para el florecimiento de cada persona y de la comunidad entera, con especial atención a los más vulnerables.1,2
Tabla de contenido
Definición en la doctrina católica
El bien común se define como el conjunto de condiciones sociales que permiten a los grupos humanos y a los miembros individuales alcanzar su plenitud, según lo expresado en documentos magisteriales recientes. No se trata de un mero agregado de bienes individuales, sino de un bien de orden superior que abarca el desarrollo integral de la persona en sus dimensiones espirituales, morales y materiales.
La red de condiciones sociales que permiten a los individuos humanos y a los grupos florecer y vivir una vida plenamente humana, descrita también como «desarrollo humano integral». Todos son responsables de todos, colectivamente, a nivel de sociedad o nación, no solo como individuos.2
Esta noción supera visiones colectivistas que sacrifican al individuo por la masa, presentándose en cambio como garantía de los derechos personales y contexto público para resolver conflictos entre intereses particulares.1 En palabras de san Juan Pablo II, implica una conversión hacia el prójimo, las comunidades humanas y la naturaleza misma, reconociendo la interconexión de todos los elementos del orden creado.2
El Catecismo de la Iglesia Católica vincula el bien común con la justicia conmutativa, que regula los intercambios entre personas respetando estrictamente sus derechos, como la salvaguarda de la propiedad, el pago de deudas y el cumplimiento de obligaciones.3 Sin esta justicia básica, ninguna otra forma de justicia social es posible.3
Fundamentos teológicos y filosóficos
Raíces en la Sagrada Escritura y la Tradición
Aunque el término «bien común» no aparece explícitamente en la Biblia, su espíritu impregna las Escrituras, donde Dios llama a su pueblo a buscar la justicia y la paz para toda la comunidad. La ley mosaica y los profetas insisten en la responsabilidad colectiva por los pobres, huérfanos y viudas, como expresión del amor a Dios y al prójimo. En el Nuevo Testamento, Jesús enseña que servir al más pequeño es servirle a Él (Mt 25,40), fundamento de la opción preferencial por los pobres, que es una forma especial de primacía en la caridad cristiana.4
La Tradición patrística y medieval profundiza esta idea. Santo Tomás de Aquino distingue el bien común del bien privado, argumentando que el bien de la comunidad es superior al del individuo en el orden corporal, pero que el bien espiritual de la Iglesia —presente en la Eucaristía— lo supera todo.5 Aquino enfatiza que el matrimonio, aunque dirigido al bien común de la raza humana mediante la generación, queda subordinado al bien espiritual colectivo.5
La visión tomista del bien común
En la Summa Theologiae, santo Tomás presenta el bien común como inherente a la naturaleza social del hombre. Dios, como bien supremo, es principio de todo bien, y las criaturas se ordenan a Él por exceso de perfección.6 El bien común no añade composición a Dios, sino una relación de dependencia de las criaturas hacia Él.6
Aquino resuelve objeciones sobre el matrimonio y la indisolubilidad, afirmando que el matrimonio se dirige principalmente al bien común de la prole, considerando lo expedient para todos más que para individuos particulares. Así, la indisolubilidad favorece el bien absoluto de la descendencia, aunque en casos individuales pueda parecer limitante.7
Desarrollo en la Doctrina Social de la Iglesia
La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) ha sistematizado el principio del bien común desde la Rerum Novarum (1891), aunque sus raíces son más antiguas. León XIII invocó al Estado para remediar la condición de los pobres, reconociendo su deber de velar por el bien común sin invadir la autonomía de la persona, familia y sociedad.4
Encíclicas papales clave
San Juan Pablo II, en Centesimus Annus, profundiza en la destinación universal de los bienes y el bien común. El mercado libre es eficiente para necesidades solventes, pero falla ante necesidades humanas fundamentales que no encuentran lugar en él. La justicia exige no dejar insatisfechos esos bienes esenciales, ayudando a los necesitados a integrarse en la economía mediante expertise y protección social.8
Es un deber estricto de justicia y verdad no permitir que necesidades humanas fundamentales permanezcan insatisfechas, ni que quienes las padecen perezcan.8
Además, el Papa llama a una promoción de la justicia que vea en el pobre una oportunidad de enriquecimiento mutuo, exigiendo cambios en estilos de vida, producción y estructuras de poder para incluir a los excluidos.9 Ante la globalización, aboga por agencias internacionales que dirijan la economía al bien común de la familia humana, coordinando a los países poderosos en favor de los más débiles.9
En Laudato Si' (2015), Francisco extiende el bien común al cuidado de la casa común: el medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Privatizarlo sin administrarlo para el bien general carga la conciencia con la negación de los demás.10 San Francisco de Asís inspira esta visión, alabando a Dios por la hermana Tierra.11
Solidaridad como expresión del bien común
La solidaridad es «una determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, o sea, por el bien de todos y de cada uno».12,13,14 No es compasión vaga, sino compromiso responsable por todos, ya que todos somos responsables de todos.12 Esta virtud se vive primero en la familia, luego en la comunidad y nación, con apertura universal.13
En contextos democráticos, fomenta una cultura moral de responsabilidad, esencial para que los ciudadanos elijan líderes y políticas justas.14
Relación con otros principios de la DSI
El bien común se entrelaza con la subsidiariedad (el Estado ayuda sin suplantar a los cuerpos inferiores), la solidaridad y la justicia social. Respeta la dignidad humana, base de derechos intrínsecos como el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.15 Los católicos están llamados a trabajar por el bien común incluso en sociedades plurales, construyendo hospitales, escuelas y obras de misericordia para todos.15
La propiedad privada es legítima, pero subordinada a la destinación universal de los bienes: se posee para administrar en bien de todos.10,8
| Principio | Relación con el bien común |
|---|---|
| Subsidiariedad | Ayuda a grupos inferiores sin absorberlos, fomentando participación.4 |
| Solidaridad | Compromiso activo por el bien de todos.12 |
| Justicia conmutativa | Base para intercambios justos y restitución.3,16 |
| Destinación universal | Bienes para todos, no solo propietarios.10,8 |
Aplicaciones contemporáneas
En la ecología integral, el bien común exige estilos de vida sostenibles contra el consumismo que roba a pobres y generaciones futuras.10 En política, católicos deben buscar el bien de sociedades diversas, incluyendo no católicos.15 En economía global, urge coordinación internacional para los marginados.9
En Europa, se llama a una solidaridad genuina para la paz y seguridad, más allá de un «paz armada».12 En América, inspira obras como Catholic Relief Services.13
El bien común en el Catecismo de la Iglesia Católica
El Catecismo dedica secciones a este principio en el marco de la vida en sociedad (nn. 1905-1912). Es el fin de la autoridad política, que debe actuar por el bien de todos, respetando derechos fundamentales.3
Para la reparación de injusticias, exige restitución de bienes robados.16
En resumen, el bien común orienta la acción católica hacia una sociedad justa, solidaria y ecológicamente responsable, fiel a la tradición desde Aquino hasta Francisco. Invita a cada fiel a contribuir activamente, reconociendo que el verdadero bien se mide por el florecimiento de los más débiles.
Citas
Parte 2: Aplicación a cuestiones contemporáneas - El bien común y el bienestar humano, Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales. El Bien Común y la Doctrina Social de la Iglesia Católica, § 69 (1996). ↩ ↩2
Parte 1: Ciudadanos cristianos en la Gran Bretaña moderna - No es una enseñanza opcional, Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales. El Bien Común y la Doctrina Social de la Iglesia Católica, § 48 (1996). ↩ ↩2 ↩3
Catecismo de la Iglesia Católica, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2411 (1992). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
I. Características de «Rerum Novarum», Papa Juan Pablo II. Centesimus Annus, § 11 (1991). ↩ ↩2 ↩3
Tercera parte - Sobre el número de los sacramentos - ¿Es la eucaristía el mayor de los sacramentos? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, § III, Q. 65, A. 3 (1274). ↩ ↩2
Primera parte - La bondad de Dios - ¿Es Dios el bien supremo? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, § I, Q. 6, A. 2 (1274). ↩ ↩2
Suplemento - Sobre la cuestión del divorcio - ¿Es la inseparabilidad de la esposa una cuestión de derecho natural? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, §Suplemento, Q. 67, A. 1 (1274). ↩
IV. Propiedad privada y la destinación universal de los bienes materiales, Papa Juan Pablo II. Centesimus Annus, § 34 (1991). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
VI. El hombre es el camino de la Iglesia, Papa Juan Pablo II. Centesimus Annus, § 58 (1991). ↩ ↩2 ↩3
capítulo dos - VI. El destino común de los bienes, Papa Francisco. Laudato Si, § 95 (2015). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
Papa Francisco. Laudato Si, § 1 (2015). ↩
Papa Juan Pablo II. Al Instituto Superior de Estados Mayores Interarmados (17 de septiembre de 1996) - Discurso (1996). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
Papa Juan Pablo II. Jornada apostólica a los Estados Unidos de América: Encuentro con los directores de Catholic Relief Services (Baltimore, 8 de octubre de 1995) - Discurso, § 3. ↩ ↩2 ↩3
Papa Juan Pablo II. A los obispos de la Conferencia Episcopal de Zambia en su visita ad limina (31 de mayo de 1993) - Discurso, § 3 (1993). ↩ ↩2
Bruce D. Marshall. Catolicismo y democracia en América, § 9 (2019). ↩ ↩2 ↩3
Catecismo de la Iglesia Católica, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2412 (1992). ↩ ↩2
