Bien particular
En la teología moral católica, el bien particular se refiere a aquellos bienes específicos y concretos que orientan los actos humanos individuales hacia su perfección moral, en contraste con el bien universal o común. Este concepto, arraigado en la tradición tomista y desarrollado en la doctrina de la Iglesia, subraya cómo cada acción moral se especifica por su objeto, que debe ser un bien verdadero para que el acto sea intrínsecamente bueno. El artículo explora su definición, fundamentos teológicos, relación con el bien común, implicaciones éticas y evolución histórica en la moral católica, destacando su relevancia para la vida cristiana contemporánea.
Tabla de contenido
Definición y fundamentos conceptuales
El bien particular es el bien propio de un acto humano considerado en su especie, es decir, el objeto concreto al que se dirige la voluntad. Según la tradición escolástica, un acto moral no es indiferente, sino que adquiere su bondad o maldad primaria de este objeto particular.1
Un acto que procede de la razón deliberada debe dirigirse a un fin debido; de lo contrario, es repugnante a la razón y tiene carácter de mal. Si se dirige a un fin debido, está en armonía con la razón y posee carácter de bien.1
Este principio, expuesto por santo Tomás de Aquino, enfatiza que ningún acto individual es moralmente indiferente cuando se examina en su concreción, ya que siempre implica circunstancias que lo inclinan hacia el bien o el mal.1
En la moral católica, el bien particular se vincula estrechamente con la ley natural, expresada principalmente en el Decálogo, que establece preceptos esenciales para la vida moral.2,3 La ley natural revela los primeros preceptos que gobiernan la vida moral, hinging en el deseo de Dios y el reconocimiento de la igualdad del otro.3
Relación con el bien común y la perfección moral
El bien particular no se opone al bien común, sino que se subordina a él en la jerarquía ética católica. Mientras el bien común concierne a la sociedad y la comunidad de salvación, los bienes particulares perfeccionan al individuo en su dimensión espiritual y corporal.4 Santo Tomás explica que la perfección del bien moral radica en que las pasiones del apetito sensitivo se moderen por la razón, extendiendo así el bien a todos los aspectos del ser humano.4
Pertenece a la perfección del bien moral que las pasiones mismas sean reguladas por la razón, ya que el bien del hombre se funda en la razón como raíz.4
La Iglesia enseña que el Magisterio, a través de catequesis y predicación, transmite el depósito de la enseñanza moral, compuesto de reglas, mandamientos y virtudes derivados de la fe en Cristo.5 Los obispos y el Romano Pontífice deben pronunciarse sobre cuestiones morales que caen en la ley natural y la razón.6
Fuentes teológicas y escriturales
Las raíces del bien particular se encuentran en la Escritura y la Tradición. El Antiguo Testamento, particularmente el Decálogo, confirma positivamente la ley natural, constituyendo el núcleo de la moral cristiana.2 No todos los preceptos del Antiguo Testamento son universalmente válidos, pero el Decálogo sí lo es, con la adaptación del Sabbat.2
La teología moral positiva extrae sus principios de la Revelación, donde la razón ilumina por la fe sobrenatural para explicar y defenderlos.2 En este sentido, el bien particular se manifiesta en los actos que responden al llamado divino al crecimiento en el amor.7
Evolución histórica en la teología moral católica
La comprensión del bien particular ha evolucionado a lo largo de la historia de la teología moral. Desde los orígenes patrísticos hasta la escolástica medieval, figuras como santo Tomás de Aquino sistematizaron su estudio, integrándolo en la estructura de los actos humanos.8 En la Edad Media, la moral teológica se desarrolló mediante debates sobre la sistematización de la teología a partir de sus fuentes.8
Posteriormente, en periodos como el de la Escuela de Salamanca y san Alfonso de Ligorio, se enfatizó una moral prudencial y pastoral, evitando rigorismos y probabilismos, centrada en bienes particulares accesibles al laicado.9 El Concilio Vaticano II y documentos como Humanae Vitae marcaron reformas, aunque con tensiones por disidencias morales.9
En la era contemporánea, la teología moral incorpora aportes de laicos, mujeres y enfoques locales, reconociendo el sufrimiento como vía para particularizar la ética teológica.9 Veritatis Splendor de san Juan Pablo II reafirma el rol de los teólogos morales en destacar la dimensión dinámica del bien particular dentro de la comunidad de salvación.7
Implicaciones éticas y pastorales
En la práctica, discernir el bien particular exige evaluar el objeto del acto, sus circunstancias e intención. La teología moral no se reduce a ciencias conductuales, sino que mide todo ante la pregunta primordial: ¿qué es el bien y el mal? ¿Qué se debe hacer para la vida eterna?7
Los directores espirituales y confesores deben conocer las condiciones humanas en relación con la ley moral para aconsejar adecuadamente.2 Esto implica una moral normativa que integra ciencias naturales, pero siempre subordinadas a la fe.7
En la vida cotidiana, el bien particular se realiza en actos de caridad, obediencia a los mandamientos y cultivo de virtudes, contribuyendo al bien común de la Iglesia y la sociedad.5
Desafíos contemporáneos
Hoy, la teología moral enfrenta dificultades por la influencia de ciencias empíricas, pero mantiene su dimensión espiritual para desarrollar la imago Dei en el hombre.7 La Iglesia llama a los teólogos a conectar la moral con la ascética y mística cristianas.7
Conclusión
El bien particular es esencial para la ética católica, anclando los actos humanos en bienes concretos que elevan al hombre hacia Dios. Su estudio, fiel a la Escritura, Tradición y Magisterio, guía la formación moral y pastoral, invitando a una vida virtuosa en comunidad.
Citas
Primera parte de la segunda parte - Sobre el bien y el mal de los actos humanos, en general - ¿Puede una acción individual ser indiferente? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, § II, Preg. 18, Resp. 9, co. (1274). ↩ ↩2 ↩3
Teología moral, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Teología Moral (1913). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5
Sección vida vocacional del hombre en el espíritu, Catecismo de la Iglesia Católica, § 1955 (1992). ↩ ↩2
Primera parte de la segunda parte - Sobre el bien y el mal en las pasiones del alma - ¿Aumenta o disminuye la pasión la bondad o la malicia de un acto? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, § II, Preg. 24, Resp. 3, co. (1274). ↩ ↩2 ↩3
Sección vida vocacional del hombre en el espíritu, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2033 (1992). ↩ ↩2
Sección vida vocacional del hombre en el espíritu, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2050 (1992). ↩
Capítulo III - «lest the cross of christ be emptied of its power (1 cor 1:17)» - Bien moral para la vida de la Iglesia y del mundo - El servicio de los teólogos morales, Papa Juan Pablo II. Veritatis Splendor, § 111. ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6
Una historia de la ética teológica católica de James F. Keenan, S.J. (Mahwah, NJ: Paulist Press, 2022), xi + 434 p., Margaret M. Turek, Matthew Levering, et al. Reseñas de libros (Nova et Vetera, Vol. 22, No. 4), § 11 (2024). ↩ ↩2
Margaret M. Turek, Matthew Levering, et al. Reseñas de libros (Nova et Vetera, Vol. 22, No. 4), § 12 (2024). ↩ ↩2 ↩3
