Trascendentales: universalidad del ser en cuanto ser
En el lenguaje medieval, los trascendentales son ciertas nociones universales que convienen a «toda la realidad». Se citan con frecuencia en forma triádica: unidad, verdad y bondad (o «bien»).1
Esta triada tiene un carácter de marco intelectual para comprender la realidad de manera amplia y comprehensiva: no se trata de propiedades entre otras, sino de maneras fundamentales en las que el ser se muestra y se entiende.1
Bien trascendental: no un «detalle», sino una convertibilidad con el ser
El bien trascendental se formula con una tesis metafísica: el bien se considera convertible con el ser, es decir, donde hay ser en cuanto ser, se da también bondad en algún sentido. En esta perspectiva, el «bien» no se agota en una cualidad moral particular, sino que expresa que el ser es apetecible (digno de deseo) por su perfección.2
Una consecuencia importante es la distinción entre el modo en que el bien se define para el conocimiento humano y el fundamento de ese bien en la realidad. En el esquema tomista, el «bien» como trascendental puede entenderse por su efecto: el bien elicita deseo.2 Pero su naturaleza, es decir, lo que hace que ese deseo sea real y no puramente subjetivo, se busca en la perfección del ser.2 Esto evita reducir la moral a mero gusto o preferencia.

