Las Bienaventuranzas se encuentran principalmente en el Evangelio de San Mateo, en el pasaje conocido como el Sermón de la Montaña1.
El Sermón de la Montaña
Jesús pronunció estas bendiciones después de subir a un monte y sentarse, con sus discípulos acercándose a Él, un escenario que recuerda la entrega de la Ley en el Monte Sinaí1. Este discurso, el primero y más extenso de Jesús registrado por Mateo, presenta las Bienaventuranzas como una especie de síntesis de Su enseñanza2. La forma en que Jesús propone estas bendiciones es notable, ya que utiliza un género literario que se encuentra tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, atribuyendo alegría y felicidad a ciertas personas y disposiciones, a menudo vinculadas con una promesa de bendición futura2,3.
Las Ocho Bienaventuranzas de Mateo
El Evangelio de Mateo registra ocho Bienaventuranzas formales, seguidas de una novena que se dirige directamente a los oyentes («Bienaventurados sois vosotros…»)1,4. La versión más completa y prominente en Mateo se alinea con el propósito de este Evangelio, que consistentemente enfatiza el carácter espiritual del Reino Mesiánico, contrastando con las expectativas judías de la época5.
El texto de Mateo (5:3-10) es el siguiente:
«Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos»1.
«Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados»1.
«Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra»1.
«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados»1.
«Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia»1.
«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios»1.
«Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios»1.
«Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos»1.
Una novena bendición se añade, dirigida específicamente a los discípulos: «Bienaventurados sois cuando os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros por mi causa, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos; pues así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros»1.
Las Bienaventuranzas en Lucas
En el Evangelio de San Lucas (Lc 6:20-22), las Bienaventuranzas aparecen en una forma más breve, con solo cuatro bendiciones, y están acompañadas por cuatro «ayes» o maldiciones (Lc 6:24-26)2,5.

