Alfonso María de Ligorio nació en Nápoles en 1696 y ejerció inicialmente como abogado. En 1723 abandonó la carrera jurídica y, tras completar su formación eclesiástica, recibió la ordenación sacerdotal en 1726. Dedicó su ministerio a la evangelización y a la catequesis, especialmente entre las clases populares.1
En 1732 fundó la Congregación del Santísimo Redentor, destinada de modo particular a la predicación en ambientes rurales y a la atención pastoral de las poblaciones más abandonadas. Más tarde fue nombrado obispo de Santa Águeda de los Godos: recibió la consagración episcopal el 20 de junio de 1762 y desempeñó el ministerio episcopal durante quince años, hasta que la enfermedad le llevó a renunciar. Murió en Nocera de Pagani en 1787.2
La Iglesia lo venera como obispo, doctor de la Iglesia y fundador de los redentoristas. Su legado principal pertenece a la teología moral, la predicación, la dirección espiritual y la espiritualidad centrada en Cristo, la Eucaristía, la Pasión y la Virgen María.1,3




