Vida y milagros del santo
San Antonio de Padua (1195-1231), nacido Fernando de Bulhões en Lisboa, es una de las figuras más veneradas de la Iglesia católica, canonizado apenas un año después de su muerte por el papa Gregorio IX. Miembro de la primera generación de los Frailes Menores, destacó por su inteligencia, celo apostólico y fervor místico, contribuyendo decisivamente al desarrollo de la espiritualidad franciscana.3 Sus sermones en Padua atraían multitudes de hasta 30.000 personas, promoviendo reconciliaciones, liberaciones de deudores y conversiones masivas.2
Entre sus milagros más célebres se encuentran:
La curación del pie amputado de Leonardo, quien en un arrebato de ira había herido a su madre.2
La influencia en la promulgación de una ley municipal en Padua (1231) a favor de los deudores insolventes.2
Apariciones post mortem, como la del Niño Jesús y visiones que guiaban a penitentes hacia la confesión.2,3
Estos prodigios, documentados en la Catholic Encyclopedia y en la audiencia de Benedicto XVI (2010), subrayan su fama como thaumaturgus, pero no incluyen bilocación explícita.2,3
Reliquias y culto
Tras su muerte el 13 de junio de 1231, sus reliquias fueron trasladadas en 1263 a la Basílica de Padua, donde se halló su lengua incorrupta, alabada por San Buenaventura como símbolo de su predicación evangélica.2 El papa Pío XII lo proclamó Doctor Evangelicus en 1946 por la profundidad de sus Sermones.3 Su memorial litúrgico incluye una oración que lo invoca como predicador y intercesor.4

