La palabra bilocación une los términos latinos bis (dos veces) y locatio (colocación). La tradición teológica utiliza este concepto para tratar una cuestión concreta: si una misma realidad finita -en especial, un cuerpo- puede estar a la vez en dos lugares totalmente distintos, sin dejar de ser ella misma.1
En la explicación escolástica, la reflexión sobre la bilocación aparece ligada al modo en que la Iglesia entiende la presencia real de Cristo en la Eucaristía: Cristo se hace presente de manera verdadera, real y sustancial en cada hostia consagrada, dondequiera que se encuentre. Esa doctrina empuja a los teólogos a distinguir con precisión qué significa «estar en un lugar» en el plano físico y qué significa «estar en un lugar» cuando Dios actúa de manera sobrenatural.1
Diferencias con multilocalización y réplica
La teología clásica distingue la bilocación de otros fenómenos posibles:
- Bilocación: presencia del mismo sujeto corpóreo en dos lugares.
- Multilocalización: presencia en más de dos lugares.
- Réplica o replicación: multiplicación de la realidad de un modo que no se identifica sin más con «la misma presencia» de un único sujeto.
La Iglesia no reduce estos conceptos a la mera imaginación: los trata como posibilidades que Dios podría realizar, con atención al lenguaje y a la coherencia con la doctrina sacramental.1


