Bilocación de San Martín de Porres

La bilocación de San Martín de Porres se refiere a los relatos hagiográficos que atribuyen al santo dominico peruano la capacidad sobrenatural de estar presente simultáneamente en dos lugares distintos, un fenómeno considerado milagroso en la tradición católica. Este don, asociado a su profunda santidad y caridad, se enmarca en la teología católica sobre la multilocalización, inspirada en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Aunque las fuentes históricas destacan numerosas virtudes y prodigios en la vida de San Martín (1579-1639), las menciones a su bilocación subrayan su unión mística con Dios, similar a otros santos. El artículo explora el concepto teológico, los testimonios sobre el santo y su significado en la espiritualidad católica.1,2
Tabla de contenido
Definición y concepto teológico de la bilocación
Origen del término y distinciones filosóficas
La bilocación (del latín bis, dos veces, y locatio, lugar) designa la presencia simultánea de un ser finito, especialmente un cuerpo, en dos o más lugares totalmente distintos. Este fenómeno surgió en la teología católica como explicación para la presencia real de Cristo en la Eucaristía, donde el Señor está verdaderamente, realmente y sustancialmente presente en cada hostia consagrada, independientemente de su ubicación.1
Los teólogos católicos distinguen modos de localización:
Circumscriptiva o commensurable: Propia de los cuerpos físicos, donde cada parte del cuerpo ocupa una porción correspondiente del espacio circundante.
Definitiva: Característica de los espíritus, donde el ser está íntegro en todo el espacio que ocupa, sin extensión material.
Un modo mixto combina ambos, como en Cristo: circumscriptivamente en el Cielo y definidamente en la hostia. La bilocación no implica duplicación de la sustancia, sino multiplicación de relaciones locales, posible por intervención divina que suspende la extensión local natural de la materia.1,3
Imposibilidad física y posibilidad metafísica
Físicamente, la bilocación es imposible según la experiencia científica y el conocimiento actual de la materia. Sin embargo, no entraña contradicción intrínseca (imposibilidad absoluta), ya que la extensión local no es esencial a la sustancia material. Dios, por omnipotencia, puede «deslocalizar» temporalmente la materia, permitiendo presencia multilocal sin violar el principio de contradicción.1
Teólogos como Santo Tomás de Aquino, Vázquez y Silvio Mauro niegan la bilocación circumscriptiva plena, explicándola por imágenes fantasmales o materializaciones aéreas. Otros, como Duns Escoto, Bellarmine, Suárez y Franzelin, la defienden como posible.1
San Martín de Porres: vida y contexto espiritual
Orígenes y vocación
San Martín de Porres (Lima, 1579-1639) fue un laico dominico mestizo, hijo de un caballero español y una liberta panameña. Aprendió el oficio de barbero-cirujano y se unió al Tercer Orden de Santo Domingo en el convento del Rosario de Lima. A pesar de su origen humilde, destacó por su caridad heroica, atendiendo enfermos, pobres y esclavos africanos. Fundó orfanatos y hospitales, multiplicando milagrosamente alimentos.2,4
Su vida religiosa se caracterizó por penitencias extremas, éxtasis y dones sobrenaturales, incluyendo vuelos aéreos y bilocaciones, que sus biógrafos atribuyen a la gracia divina.2 Canonizado en 1962 por San Juan XXIII, es patrono de las instituciones sociales peruanas y ejemplo de humildad racial.5
Virtudes y milagros asociados
Martín combinó obediencia perfecta con amor universal, cuidando incluso animales en el convento. Sus superiores lo alabaron por su «liberality, promptness and carefulness» en múltiples oficios.2 Prodigios como curaciones y multiplicaciones de bienes preceden las bilocaciones, vistas como frutos de su unión con Dios.
Testimonios hagiográficos sobre la bilocación de San Martín
Menciones en las vidas de santos
En las biografías tradicionales, como las de Alban Butler (Butler’s Lives of the Saints, vol. IV), se afirma que «much is said» de las bilocaciones de Martín, junto a otros dones. Aunque no se detallan anécdotas específicas en las fuentes primarias accesibles, se las agrupa con fenómenos como levitaciones, enfatizando su rol en la atención a los necesitados.2
Estos relatos siguen el patrón de santos contemporáneos, como San Gerardo Majella (1726-1755), visto simultáneamente en Caposele y Muro, o en su celda mientras estaba ausente.6,7 Para Martín, las bilocaciones ilustran su disponibilidad total para los pobres, apareciendo en lejanos lugares de Lima para asistir enfermos.2
Explicaciones propuestas en la tradición
Las bilocaciones probadas se explican por:
Impresión imaginativa en el testigo de la imagen del ausente.
Producción divina de una imagen externa real.
Visión a través del espacio intermedio.6
En el caso de Martín, testigos oculares —frailes y laicos— relataron su presencia en múltiples sitios, corroborada por su superior, el padre Fernando de Aragones.2
Análisis teológico y eclesial
Relación con la Eucaristía y otros santos
La bilocación de Martín evoca la multilocación eucarística, defendida por teólogos como el cardenal De Lugo, quien rechaza limitarla a «apariciones» para no menoscabar la presencia sacramental.3 Negarla podría cuestionar la doctrina tridentina.
Similar a Alfonso de Ligorio (trance clarividente, no bilocación estricta),8 o San Pedro Nolasco, los casos de Martín refuerzan la posibilidad sobrenatural sin contradicción.9
Discernimiento eclesial
La Iglesia examina estos fenómenos en procesos de canonización, priorizando virtudes sobre prodigios. Para Martín, la Congregación para las Causas de los Santos destacó su humildad y caridad, integrando bilocaciones en su santidad probada.4 Papa Juan XXIII lo canonizó como modelo conciliar de virtud.5
Significado espiritual y legado
Lecciones para la fe contemporánea
La bilocación de San Martín enseña que los dones místicos sirven a la caridad: su «presencia» múltiple simboliza la universalidad del amor cristiano, anticipando preocupaciones sociales.5 En un mundo dividido, invita a imitar su servicio a marginados.
Veneración y devoción
En Perú y la Iglesia universal, San Martín inspira novenas y fiestas (3 de noviembre). Su iconografía lo muestra con escoba y crucifijo, evocando humildad. Homilías papales, como las de Juan Pablo II, lo vinculan a santos limeños como Santa Rosa y San Toribio.10,11
En resumen, la bilocación de San Martín de Porres, aunque físicamente imposible, es teológicamente admisible y hagiográficamente atestiguada, destacando su santidad como puente entre Cielo y tierra. Invita a la imitación de su caridad en la vida cotidiana católica.1,2
Citas
Bilocación, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Bilocación (1913). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6
San Martín de Porres (a.C. 1639), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen IV, § 273 (1990). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7 ↩8
La presencia real de Cristo en la Eucaristía, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §La presencia real de Cristo en la Eucaristía (1913). ↩ ↩2
El Dicasterio para las Causas de los Santos. Martín de Porres (1579 - 1639) - Biografía. ↩ ↩2
Papa Juan XXIII. Martín de Porres (1579 - 1639) - Homilía (1962). ↩ ↩2 ↩3
Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen IV, § 137 (1990). ↩ ↩2
Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen IV, § 136 (1990). ↩
Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen III, § 251 (1990). ↩
San Juan de Reomay, abad (c. a.C. 544), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen I, § 202 (1990). ↩
Papa Juan Pablo II. 2 de febrero de 1985: Beatificación de Ana de los Ángeles en Arequipa, Perú - Homilía, § 9. ↩
Papa Juan Pablo II. 3 de febrero de 1985: Misa para familias en el Hipódromo de Monterrico, Perú - Homilía, § 2 (1985). ↩
