Vida y misión sacerdotal
San Pío de Pietrelcina nació en Pietrelcina, Italia, el 25 de mayo de 1887, con el nombre de Francesco Forgione. Ingresó en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos en 1903, adoptó el nombre religioso de fray Pío y recibió la ordenación sacerdotal el 10 de agosto de 1910. Desde 1916 permaneció principalmente en el convento de San Giovanni Rotondo, donde desarrolló su ministerio hasta su muerte, el 23 de septiembre de 1968.1
Su actividad pastoral se concentró en la celebración de la Eucaristía, la administración del sacramento de la Penitencia y la dirección espiritual. También promovió obras de caridad, entre ellas la Casa Sollievo della Sofferenza, inaugurada en 1956, y los grupos de oración.1
La Iglesia canonizó a Pío de Pietrelcina el 16 de junio de 2002, durante el pontificado de san Juan Pablo II. Su memoria litúrgica se celebra el 23 de septiembre.1
Santidad y dones extraordinarios
La vida del Padre Pío estuvo marcada por una intensa oración, una profunda penitencia, la dirección de almas, la celebración de la Misa y la participación espiritual en la Pasión de Cristo. San Juan Pablo II describió los dones singulares recibidos por el santo junto con los sufrimientos interiores y místicos que los acompañaban.2
La Santa Sede también presentó a Pío de Pietrelcina como un sacerdote dotado de carismas singulares, marcado corporalmente por los signos de la Pasión y entregado a una vida de oración y apostolado.3
La referencia a estos dones no convierte los fenómenos extraordinarios en el centro de su santidad. La Iglesia reconoce como rasgos decisivos su configuración con Cristo crucificado, su ministerio sacerdotal, su caridad hacia los pobres y su obediencia eclesial.





