La precisión terminológica resulta necesaria porque las narraciones hagiográficas reúnen fenómenos diferentes bajo expresiones semejantes.
Visiones
Una visión mística consiste en una experiencia en la que la persona percibe, de manera sensible o interior, una realidad religiosa. Puede incluir la contemplación de Cristo, de la Virgen, de los santos, de los ángeles o de lugares vinculados con la fe.
Las visiones no equivalen necesariamente a una presencia física externa. La experiencia puede desarrollarse en el ámbito interior de la imaginación, de la inteligencia o de la conciencia espiritual. Los estudios sobre la experiencia visionaria advierten que el místico comunica lo vivido mediante imágenes y expresiones condicionadas por su formación y por sus capacidades humanas.
En Liduvina, la contemplación de Cristo, de los santos y de las realidades del purgatorio pertenece principalmente al ámbito de las visiones y de los éxtasis.
Locuciones
Una locución mística consiste en la percepción interior o exterior de palabras, mensajes o frases atribuidos a Dios, a Cristo, a la Virgen o a un santo. La locución puede presentarse como una voz audible, una palabra interior o una comprensión repentina expresada mentalmente.
Los testimonios conservados sobre Liduvina no ofrecen, en el caso concreto de la bilocación, una descripción sistemática de locuciones. Por tanto, no conviene identificar automáticamente sus viajes espirituales con mensajes recibidos mediante una voz sobrenatural.
Bilocación
La bilocación designa, en sentido estricto, una presencia simultánea de la misma persona en dos lugares. La tradición católica ha atribuido este fenómeno a diversos santos y místicos, pero las narraciones pueden emplear el término de manera amplia para describir apariciones, desplazamientos espirituales, visiones o testimonios de terceros.
En Liduvina, las fuentes hablan de visitas espirituales realizadas mientras su cuerpo permanecía inmóvil. Esa descripción guarda relación con la bilocación en el lenguaje devocional, pero no demuestra por sí misma una duplicación corporal en sentido físico. La formulación más exacta consiste en hablar de experiencias de desplazamiento o presencia espiritual atribuidas a Santa Liduvina.,