Vida religiosa
María Coronel y Arana nació en 1602 en Ágreda, localidad castellana situada en la actual provincia de Soria. Ingresó en la vida religiosa en enero de 1619 junto con su madre, mientras su padre y dos hermanos abrazaban la vida franciscana. Perteneció a la rama descalza de la familia franciscana y recibió en religión el nombre de María de Jesús.1
A los veinticinco años asumió el gobierno del monasterio como abadesa, con dispensa pontificia. Salvo un intervalo de tres años, ejerció este cargo durante gran parte de su vida. Bajo su dirección, la comunidad pasó de una situación material deteriorada a una etapa de estabilidad y fervor religioso.1
María de Jesús murió el 24 de mayo de 1665 con reputación de santidad. La causa de canonización comenzó en 1672, pocos años después de su fallecimiento, a petición de la corte española.1
La Mística Ciudad de Dios
La fama de María de Jesús no procede solo de su gobierno monástico o de su reputación ascética, sino también de su obra Mística Ciudad de Dios, historia divina de la Virgen, Madre de Dios. El libro presenta una extensa meditación narrativa sobre la vida de la Virgen María y afirma recoger conocimientos recibidos mediante experiencias contemplativas y revelaciones privadas.1
La autora comenzó a concebir la obra en 1627. Más tarde la redactó por mandato de sus confesores, destruyó un primer manuscrito por obediencia y volvió a escribirla a partir de 1655. Terminó la redacción en 1660, y la obra apareció impresa en Madrid en 1670, cinco años después de su muerte.1
La Mística Ciudad de Dios pertenece al ámbito de las revelaciones privadas. Aunque una obra de este género pueda alimentar la piedad y ofrecer reflexiones espirituales, no forma parte del depósito de la fe ni posee la misma autoridad que la Sagrada Escritura, la Tradición apostólica o las definiciones del Magisterio. La doctrina católica permite valorar los frutos espirituales de una experiencia mística, pero exige someterla al discernimiento eclesial.




