La palabra birreta tiene su origen en el italiano «beretta», y también se relaciona con el francés «barette» y el español «birreta»1. Se cree que deriva del latín birrus, que se refería a un tipo de capa áspera con capucha, proveniente a su vez del griego pyrros, que significa «color de llama»1. Es posible que birretum originalmente designara la capucha misma1.
Los primeros registros del birretum datan del siglo X, aunque su historia es compleja debido a las variaciones en el vestuario eclesiástico a lo largo del tiempo1. Inicialmente, cualquier tipo de cobertura para la cabeza que no fuera una capucha o cogulla, usada en ocasiones de estado bajo techo, era una distinción reservada para unos pocos privilegiados1. Por ejemplo, las constituciones del Cardenal Ottoboni para Inglaterra en 1268 prohibían a los clérigos usar gorras llamadas «coyphae» (similares a la cofia de los sargentos de ley), excepto cuando viajaban1. En la iglesia y en presencia de superiores, sus cabezas debían permanecer descubiertas. Sin embargo, los graduados universitarios de alto nivel estaban exentos de esta norma1. Giovanni d’Andrea, en su glosa sobre las Decretales Clementinas alrededor de 1320, señaló que en Bolonia, la cátedra (silla) y el birretum eran insignias del Doctorado1.
