Adviento
El Adviento conserva su función de apertura del año litúrgico, aunque el año civil anterior o posterior sea bisiesto. La fecha del primer domingo de Adviento cambia cada año dentro del calendario civil, pero el principio litúrgico permanece estable: el ciclo comienza con ese domingo y concluye antes de la primera víspera de Navidad.
Las normas del año litúrgico describen el Adviento como un tiempo orientado simultáneamente a la primera venida de Cristo y a su venida gloriosa al final de los tiempos. También establecen que comienza con las primeras vísperas del domingo que cae el 30 de noviembre o el domingo más próximo a esa fecha.,
Así, un año bisiesto no añade una quinta semana de Adviento ni altera su número ordinario de domingos.
Navidad y Epifanía
La Navidad pertenece al ciclo fijo del calendario: el 25 de diciembre. La Epifanía, en cambio, puede celebrarse en fechas distintas según las normas de cada país y las decisiones de la autoridad eclesiástica competente. La existencia de un 29 de febrero no modifica por sí misma esas celebraciones.
Cuaresma
La Cuaresma pertenece al ciclo móvil porque depende de la fecha de Pascua. Un año bisiesto puede cambiar el día de la semana en que caen determinadas fechas posteriores al 29 de febrero, pero no introduce una alteración arbitraria en la duración litúrgica de la Cuaresma.
El calendario romano ordena la Cuaresma según el itinerario que conduce a la celebración del misterio pascual. La reforma litúrgica quiso devolver a este tiempo su carácter propio y evitar que la acumulación de vigilias, octavas y fiestas oscureciera los misterios centrales de la redención.
Pascua
La fecha de Pascua se calcula mediante una combinación de referencias solares y lunares. La reforma del calendario tuvo una relación directa con esta cuestión porque el equinoccio de primavera constituye un elemento esencial del cálculo pascual. En el Concilio de Nicea, el 21 de marzo quedó fijado como fecha convencional del equinoccio para este cálculo; la desviación posterior del calendario juliano desplazó progresivamente las fechas pascuales.
El año bisiesto no determina por sí solo la fecha de Pascua. Puede influir indirectamente en la distribución de los días de la semana, pero la fecha pascual depende del cómputo eclesiástico establecido para el calendario romano.
Tiempo de Pascua y Tiempo Ordinario
El Tiempo de Pascua mantiene sus cincuenta días hasta Pentecostés, mientras que el Tiempo Ordinario ocupa los periodos que quedan fuera de los ciclos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua.
Las normas litúrgicas distribuyen el Tiempo Ordinario en dos partes: una primera etapa después del tiempo de Navidad y antes de la Cuaresma, y una segunda etapa desde después de Pentecostés hasta el comienzo del Adviento.
El día añadido en febrero puede afectar al número de semanas del Tiempo Ordinario que aparecen antes de la Cuaresma o a la numeración posterior, pero las tablas oficiales del misal y del leccionario resuelven esa distribución para cada año.