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Bonum, Verum et Pulchrum

Los trascendentales bonum, verum y pulchrum —el Bien, la Verdad y la Belleza— constituyen propiedades esenciales del Ser en la filosofía y teología católica, especialmente en la tradición tomista. Según Santo Tomás de Aquino, todo ente es unum, verum, bonum y pulchrum, ya que estos atributos se convierten con el ser mismo, reflejando la perfección divina. Esta tríada trasciende las categorías particulares para expresar la bondad apetitiva, la verdad cognoscitiva y la belleza contemplativa de la realidad, invitando al ser humano a la unión con Dios mediante la razón, la voluntad y el sentido estético.1,2

Tabla de contenido

Origen filosófico y patrístico

La noción de los trascendentales tiene raíces en la filosofía platónica y aristotélica, pero recibe su formulación clásica en la escolástica medieval. Platón ya intuía en el Banquete y la República que el Bien es la causa suprema de todo lo real, mientras que Aristóteles vinculaba el bien con el fin apetecido por todas las cosas.3 Los Padres de la Iglesia, como San Agustín, profundizaron esta idea al identificar a Dios como Verum, Bonum et Pulchrum, fuente de toda perfección.2

En la patrística latina, autores como San Boecio en su Consolatio Philosophiae afirman que el bien es lo que todos desean, prefigurando la síntesis tomista. Hugo de San Víctor, en sus homilías sobre el Eclesiastés, describe el summum bonum como cabeza de toda sabiduría, hacia el cual convergen todos los bienes.4 Esta tradición culmina en la escolástica, donde los trascendentales se convierten en propiedades coextensivas al ser.

La doctrina tomista de los trascendentales

Santo Tomás de Aquino sistematiza la enseñanza en su Suma Teológica (ST I, q. 5), declarando que pulchrum et bonum in subjecto quidem sunt idem («la belleza y el bien son idénticos en el sujeto»).1 El Angélico Doctor explica:

Pulchrum autem respicit vim cognoscitivam; nam bonum proprie respicit appetitum: est enim bonum quod omnia appetunt.1

Aquí, el verum se relaciona con el intelecto, el bonum con el apetito y el pulchrum integra ambos en una armonía luminosa. En la De Mixtione Elementorum, Aquino alude indirectamente a esta unidad al tratar la perfección del compuesto.5

Definiciones precisas según Aquino

Aquino une estos en la conversión con el ser: ens et unum et bonum et verum et pulchrum convertuntur. Esta doctrina resuelve tensiones entre naturalismo e idealismo, anclando la belleza en la objetividad del ser.1

El Bonum: El Bien como fin universal

El bonum es el trascendental primordial en el orden apetitivo. Toda criatura tiende al bien por su esencia, como afirma Aquino: «El bien es lo que todas las cosas apetecen».3,6 En la ética tomista, distingue el bonum honestum (moral) del bonum apparens (ficticio), advirtiendo que perseguir placeres ilusorios frustra la naturaleza racional.3

Francisco Suárez, en sus Disputationes Metaphysicae, divide el bien en verum (real) y apparens (estimado), enfatizando que solo el primero mueve verdaderamente el apetito.8 En teología moral, el bien ordena la libertad humana hacia Dios, sumo Bien, evitando que el fin justifique los medios.

En la vida cristiana, el bonum se realiza en la caridad, como enseña el Concilio Vaticano II en Gaudium et Spes: la fraternidad evangélica prueba la existencia de Dios.2

El Verum: La Verdad como objeto del intelecto

El verum es la adecuación del intelecto al ser, trascendental cognoscitivo. Aquino insiste: la fe, perfección del intelecto, asiente al verdadero por imperio de la voluntad ordenada al fin último.7 Nada falso cabe en la fe viva.

En la tradición católica, la Verdad es Cristo (Ego sum Veritas), revelada en la Escritura y la Iglesia. Juan Pablo II, en su discurso al Congreso sobre San Juan de la Cruz, vincula verum con la búsqueda humana profunda, superando ideologías.9

El Pulchrum: La Belleza como esplendor del ser

El pulchrum capta por su claridad, proporción y integridad. Aquino lo equipara al bien, pero dirigido al conocimiento: «La belleza y el bien son fundamentalmente idénticos».1 Hans Urs von Balthasar retoma esta idea: la belleza «transporta» al contemplador hacia el misterio divino.1

En el arte sacro, el pulchrum manifiesta lo trascendente, como en el himno Pange Lingua de Santo Tomás, donde la fe suple los sentidos en la Eucaristía.10 El Pontificio Consejo para la Cultura destaca: «Es la belleza la que salvará el mundo», uniendo kalokagathia griega con la síntesis cristiana.2

Belleza en la liturgia y el sacrificio eucarístico

La Eucaristía ejemplifica la unidad: sacrificio verdadero (verum), bueno (bonum) y bello (pulchrum). Scheeben y Journet dialogan sobre su carácter sacrificial, ordenado a la gloria divina.11,12

Unidad e interconexión de los trascendentales

Los tres no son disjuntos, sino modos del ser: el bien atrae, la verdad ilumina, la belleza deleita. Suárez nota que el bien estimado mueve como el real.8 En Dios, se identifican perfectamente; en las criaturas, analogicamente.

TrascendentalFacultadEfecto
BonumApetitoAtracción y perfección3
VerumIntelectoConocimiento y asentimiento7
PulchrumSentido contemplativoDeleite y éxtasis1

Esta tabla ilustra su complementariedad.

Relevancia en la teología católica contemporánea

El Magisterio postconciliar resalta estos trascendentales contra el relativismo. Juan Pablo II los llama «valores trascendentes» para el diálogo fe-cultura.9 En Veritatis Splendor, se navega entre naturalismo (belleza material) e idealismo (subjetivo), anclando en el ser objetivo.1

En la nueva evangelización, el pulchrum —arte, música sacra— atrae al corazón indiferente.2

Conclusión

Bonum, verum et pulchrum resumen la vocación humana: contemplar y amar a Dios en la creación. Como enseña Aquino, estos atributos elevan al hombre desde lo sensible a lo eterno, culminando en la visión beatífica. En un mundo fragmentado, invitan a redescubrir la unidad del ser divino.

Citas

  1. Michele M. Schumacher. ¿Una mujer en piedra o en el corazón del hombre? Navegando entre el naturalismo y el idealismo en el espíritu de Veritatis Splendor, § 27 (2013). 2 3 4 5 6 7 8

  2. ¿Dónde está tu dios? Respondiendo al reto del ateísmo y la indiferencia religiosa hoy – II. Propuestas concretas – 3. El camino del amor, Consejo Pontificio para la Cultura. ¿Dónde está tu Dios? Respondiendo al reto del ateísmo y la indiferencia religiosa hoy, § II. 3 (2004). 2 3 4 5

  3. Good, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Good (1913). 2 3 4

  4. Hugo de San Víctor. Operum Pars Prima, Exegetica — I. En la Sagrada Escritura: Homilías XIX sobre el Eclesiastés de Salomón (Primera Parte de las Obras, Exegética — I. Sobre la Sagrada Escritura: Diecinueve Homilías sobre el Eclesiastés de Salomón), § 80 (1854).

  5. Notas al lector sobre mi traducción, Tomás de Aquino. Sobre la Mezcla de los Elementos (De mixtione elementorum), §Notas (1271).

  6. Sobre el deseo del bien – ¿Acaso todas las cosas desean el bien? , Tomás de Aquino. Preguntas Disputadas sobre la Verdad, §Q. 22, A. 1, C. (1256). 2 3

  7. Jeffrey M. Walkey. Infideles et Philosophi: Relectura del ST II‑II, q. 2, a. 2, ad 3, § 5 (2017). 2 3

  8. Disputatio X – Sectio II – Quotuplex sit bonum, Francisco Suárez. Disputationes Metaphysicae, §Discussion X, Section II.1. 2

  9. Papa Juan Pablo II. A los participantes en el Congreso Internacional sobre San Juan de la Cruz (25 de abril de 1991) – Discurso, § 4 (1991). 2

  10. Pange lingua gloriosi, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Pange Lingua Gloriosi (1913).

  11. David L. Augustine. Dos Paradigmas sobre la Eucaristía como Sacrificio: Scheeben y Journet en Diálogo, § 3 (2018).

  12. David L. Augustine. Dos Paradigmas sobre la Eucaristía como Sacrificio: Scheeben y Journet en Diálogo, § 9 (2018).