La parábola surge de un diálogo entre Jesús y un doctor de la Ley que busca probarlo9,1. La conversación comienza con la pregunta del legista sobre cómo heredar la vida eterna9,1. Jesús le pide que responda a su propia pregunta, y el legista recita correctamente el Gran Mandamiento: amar a Dios con todo el corazón, alma, fuerzas y mente, y al prójimo como a uno mismo9,2,1. Jesús le dice: «Haz esto y vivirás»9,1.
Insatisfecho, el legista formula una segunda pregunta crucial: «¿Y quién es mi prójimo?»5,6,9,1. Esta pregunta revela un deseo de establecer límites claros sobre a quién se debía extender la obligación de amar, quizás buscando justificar una exclusión de ciertos grupos9,10. En respuesta, Jesús no ofrece una definición abstracta, sino que relata una historia que invierte la perspectiva del legista9.

