La misericordia como manifestación del poder de Dios
La bula afirma que «es propio de Dios ejercer la misericordia» y que Dios manifiesta su omnipotencia precisamente en ese ejercicio. El Papa fundamenta esta idea en la tradición teológica: la misericordia no muestra debilidad, sino la grandeza del amor divino.
El texto atribuye a la liturgia una oración en la que Dios revela su poder sobre todo «en la misericordia y el perdón». La bula presenta así la misericordia como un rasgo permanente del actuar de Dios en la historia: Dios permanece presente, cercano, providente, santo y misericordioso.
La misericordia en los Salmos
La bula subraya que la misericordia de Dios se concreta en la historia de la salvación: su bondad prevalece sobre el castigo y la destrucción. El Papa recurre a los Salmos para mostrarlo con imágenes tan claras como «perdona todas las culpas», «cura todas las enfermedades» o «redime tu vida de la fosa».
El texto añade otro acento: Dios ejecuta justicia a favor del oprimido, da pan al hambriento, libera a los cautivos, abre los ojos de los ciegos y levanta a quienes están abatidos. La misericordia, por tanto, no se reduce a una emoción: constituye una realidad concreta en el obrar divino.
«La misericordia de Dios... no es una idea abstracta.»