Llamado a vivir la misericordia
Misericordiae Vultus invita a los fieles a «abrir los corazones a los que viven en los márgenes más exteriores de la sociedad» y a «curar sus heridas con el aceite de la consolación». El Papa advierte contra la «indiferencia humillante» y el «cínismo destructivo», exhortando a romper las barreras de la indiferencia que ocultan la hipocresía y el egoísmo.
Fundamento bíblico
El documento se apoya en la proclamación del profeta Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí… para proclamar libertad a los cautivos» (Is 61, 1‑2) y en la lectura de Lucas 4, donde Jesús anuncia su misión de «llevar buenas nuevas a los afligidos».
Obras de misericordia
Obras corporales
La bula enumera las siete obras corporales de la misericordia: alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al extranjero, visitar al enfermo, visitar al preso y enterrar a los muertos.
Obras espirituales
Asimismo, destaca las obras espirituales: aconsejar al dudoso, instruir al ignorante, amonestar al pecador, consolar al afligido, perdonar ofensas, soportar pacientemente a los que nos hacen daño y rezar por los vivos y los muertos.
Missionarios de la Misericordia
Durante la Cuaresma del Jubileo, el Papa anunció el envío de «Missionarios de la Misericordia», sacerdotes con autoridad ampliada para perdonar incluso los pecados reservados a la Santa Sede. Su misión es ser «signos de la solicitude materna de la Iglesia» y facilitar encuentros humanos que conduzcan a la reconciliación y a la nueva vida bautismal.
María, Madre de la Misericordia
El Papa dedicó una sección a la Madre de la Misericordia, resaltando que «la dulzura de su semblante» acompañará al pueblo durante el Año Santo, y que María encarna la misericordia divina al haber sido «el arca del pacto entre Dios y el hombre».