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Bula Misericordiae Vultus

La bula Misericordiae Vultus proclama el Jubileo Extraordinario de la Misericordia y presenta la misericordia como el centro del Evangelio vivido: Jesucristo revela el rostro de la misericordia del Padre, y la Iglesia entera debe hacerse signo creíble de esa misericordia en su predicación y en su acción pastoral.1,2

Bula Misericordiae Vultus
Ver información de la imagenCopia de la bula Misericordiae Vultus autografiada por el papa Francisco y entregada por él el 11 de abril de 2015, primeras vísperas del Domingo de la Divina Misericordia. Original, Pufui PcPifpef, CC BY-SA 4.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreMisericordiae Vultus
CategoríaObra
DescripciónInició el 8 de diciembre de 2015, coincidiendo con el cincuentenario del cierre del Concilio Vaticano II
TítuloBula Misericordiae Vultus
AutorPapa Francisco
Fecha de Apertura8 de diciembre de 2015
Fecha de Culminación20 de noviembre de 2016
Fecha de Publicación2015-04-11
ImportanciaEstablece el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, regula la apertura de la Puerta Santa y guía la pastoral de la Iglesia
LugarVaticano
Tema
  • Jubileo Extraordinario de la Misericordia
  • Misericordia como centro del Evangelio
TipoBula, Bula papal
Enlace oficialBula Misericordiae Vultus

Tabla de contenido

Jesús, rostro de la misericordia del Padre

La bula abre con una afirmación programática: Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El Papa Francisco vincula esta verdad con el núcleo de la fe cristiana: la misericordia «se hizo viva y visible» en Jesús de Nazaret, que alcanza su plenitud en Él.1

El texto conecta esa revelación con la historia de la salvación: el Padre, «rico en misericordia», no cesa de manifestar su naturaleza divina; en «la plenitud de los tiempos» envía a su Hijo para revelar de manera definitiva el amor. Así, quien ve a Jesús ve al Padre.1

«Jesús de Nazaret, con sus palabras, sus acciones y toda su persona, revela la misericordia de Dios1

Contemplar la misericordia como fundamento de la vida cristiana

La bula invita a contemplar la misericordia con una finalidad espiritual concreta: la contemplación no es un ejercicio meramente teórico, porque la misericordia conduce a la salvación y sostiene la vida cristiana. El Papa la describe como fuente de gozo, serenidad y paz, y como el misterio de la Trinidad: la misericordia no es un detalle secundario, sino una realidad que brota del amor de Dios.3

Además, la misericordia aparece con un alcance personal y eclesial: forma parte de la «ley fundamental» del corazón humano cuando este mira con sinceridad los ojos de los demás. También funciona como puente entre Dios y el hombre: abre el corazón a la esperanza de ser amado para siempre, incluso reconociendo la propia fragilidad y el propio pecado.3

«La misericordia... es el puente que conecta a Dios y al hombre, abriendo nuestros corazones a la esperanza de ser amados para siempre, a pesar de nuestra miseria.»3

Proclamación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia

Fecha de apertura y sentido litúrgico

El Papa Francisco proclama un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como un tiempo especial para la Iglesia, orientado a que el testimonio de los creyentes crezca en fuerza y eficacia. El Año Santo abre el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción.4

La bula relaciona esta fecha con el misterio de la misericordia en el inicio de la historia: tras el pecado de Adán y Eva, Dios no abandona la humanidad al mal, sino que vuelve su mirada a María, «santa e inmaculada en el amor», eligiéndola como Madre del Redentor. Por eso la misericordia se presenta como más grande que cualquier pecado y como amor sin límites dispuesto al perdón.4

En ese día, el Papa anuncia la apertura de la Puerta Santa, que se convierte en Puerta de la Misericordia: quien entra experimenta el amor de Dios que consuela, perdona e infunde esperanza.4

Puerta Santa en Roma y «Puertas de la Misericordia» en las Iglesias particulares

La bula precisa el modo de abrir la Puerta Santa en Roma y extiende el gesto a toda la Iglesia. El domingo siguiente, se abre la puerta en la basílica de San Juan de Letrán; después, se abren en las semanas siguientes las puertas de las demás basílicas papales.4

El Papa también incluye una dimensión eclesial local: en cada Iglesia particular, el obispo diocesano abrirá una Puerta de la Misericordia en la catedral (Iglesia madre de los fieles en el territorio), o alternativamente en la cocatedral o en otra iglesia de especial significación, durante la duración del Jubileo. El texto permite, además, abrir una puerta semejante en santuarios frecuentados por peregrinos, porque las visitas a estos lugares suelen convertirse en momentos de gracia y conversión.4

«Cada Iglesia particular participa directamente... como un momento extraordinario de gracia y renovación espiritual.»4

Cierre del Jubileo

El Jubileo concluye el 20 de noviembre de 2016, solemnidad de Cristo Rey. En esa fecha, al sellar la Puerta Santa, el pueblo cristiano agradece a la Santísima Trinidad el don de un tiempo extraordinario de gracia. El Papa pide encomendar a Cristo la vida de la Iglesia, toda la humanidad y el cosmos, para que la misericordia de Dios alcance a todos.5

La misericordia y el Concilio Vaticano II

La elección del 8 de diciembre incluye un motivo histórico: abre el Jubileo en el cincuentenario del cierre del Concilio Vaticano II. El texto describe el Concilio como una nueva fase de la historia eclesial y afirma que los Padres conciliares percibieron, como un soplo del Espíritu Santo, la necesidad de hablar de Dios a los hombres y mujeres de su tiempo de un modo más accesible.5

La bula utiliza una imagen decisiva: las «paredes» que durante demasiado tiempo convirtieron a la Iglesia en una especie de fortaleza se derribaron; llegó el momento de proclamar el Evangelio con un modo nuevo. Esta renovación se entiende como continuidad con la evangelización de siempre: el Concilio invitó a dar testimonio con mayor entusiasmo y convicción.5

Para expresar el tono pastoral del Concilio, la bula cita palabras de San Juan XXIII: la Iglesia desea usar «el remedio de la misericordia» en lugar de «tomar las armas de la severidad».5

Dios misericordioso: no como debilidad, sino como poder

La misericordia como manifestación del poder de Dios

La bula afirma que «es propio de Dios ejercer la misericordia» y que Dios manifiesta su omnipotencia precisamente en ese ejercicio. El Papa fundamenta esta idea en la tradición teológica: la misericordia no muestra debilidad, sino la grandeza del amor divino.6

El texto atribuye a la liturgia una oración en la que Dios revela su poder sobre todo «en la misericordia y el perdón». La bula presenta así la misericordia como un rasgo permanente del actuar de Dios en la historia: Dios permanece presente, cercano, providente, santo y misericordioso.6

La misericordia en los Salmos

La bula subraya que la misericordia de Dios se concreta en la historia de la salvación: su bondad prevalece sobre el castigo y la destrucción. El Papa recurre a los Salmos para mostrarlo con imágenes tan claras como «perdona todas las culpas», «cura todas las enfermedades» o «redime tu vida de la fosa».6

El texto añade otro acento: Dios ejecuta justicia a favor del oprimido, da pan al hambriento, libera a los cautivos, abre los ojos de los ciegos y levanta a quienes están abatidos. La misericordia, por tanto, no se reduce a una emoción: constituye una realidad concreta en el obrar divino.6

«La misericordia de Dios... no es una idea abstracta.»6

Jesucristo revela la misericordia con su vida

El núcleo bíblico y cristológico continúa en la contemplación de Jesucristo. La bula presenta el amor de Dios como visible y tangible en la vida entera de Jesús: su persona «es» amor, un amor gratuito. Las relaciones de Jesús con quienes se acercan a Él manifiestan algo irrepetible, y sus signos -especialmente en favor de pecadores, pobres, marginados, enfermos y sufrientes- enseñan misericordia.7

El texto ofrece ejemplos: al ver a las multitudes «cansadas y abatidas», Jesús siente compasión profunda; esa compasión impulsa sus curaciones y su gesto de saciar a la multitud con pocos panes y peces.7

La bula también evoca a la viuda de Naim: Jesús siente gran compasión ante el sufrimiento de la madre y devuelve vivo al hijo, resucitándolo. Además, el relato del endemoniado muestra que Jesús confía una misión concreta: «explicar cuánto hizo el Señor» y «cómo tuvo misericordia».7

Finalmente, el llamamiento de Mateo aparece como un modelo: Jesús fija la mirada en el publicano y su mirada es misericordia que perdona e invita a una vida nueva. La bula recoge la expresión tradicional miserando atque eligendo («mirando con misericordia y eligiendo con amor») y afirma que ese lema impresionó al Papa hasta convertirse en su divisa episcopal.7

Parábolas de la misericordia y el perdón como criterio

Dios se alegra cuando perdona

La bula dedica un espacio importante a las parábolas. En ellas, Jesús revela a Dios como un Padre que no se da por vencido hasta perdonar y superar el rechazo con compasión y misericordia. En las parábolas de misericordia -las tres ligadas a Lucas 15: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo- Dios aparece siempre lleno de gozo, sobre todo cuando perdona.8

«Setenta veces siete» y la parábola del siervo despiadado

El texto pone el acento en una enseñanza moral exigente: Jesús enseña que el perdón no se agota. Responde a Pedro con una cifra simbólica: no solo «siete», sino «setenta veces siete» (cfr. Mt 18,22).8

La parábola del siervo despiadado muestra el contraste: el amo cancela la deuda inmensa del primer siervo, pero ese mismo siervo rechaza la misericordia respecto a un compañero que le pide perdón. Jesús cierra la escena con un criterio claro: el Padre actuará con quien no perdona «desde el corazón». La bula lo resume como una verdad que afecta a la identidad cristiana: la misericordia se convierte en criterio para saber quiénes son realmente hijos de Dios.8

«Pardonar las ofensas... se convierte en la expresión más clara del amor misericordioso.»8

El Papa añade un horizonte espiritual: el perdón sirve como instrumento para lograr serenidad interior y salir de la lógica de la ira, la violencia y la venganza. Recomienda escuchar la exhortación apostólica de no dejar que el sol se ponga sobre la propia ira, y culmina con la bienaventuranza: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia».8

La misericordia como fundamento de la vida de la Iglesia

La bula afirma con claridad programática que la misericordia es el fundamento de la vida de la Iglesia. Todo su trabajo pastoral debe estar imbuido de la ternura que el amor de Dios hace presente a los fieles: ni la predicación ni el testimonio ante el mundo pueden carecer de misericordia.2

El Papa conecta esa afirmación con la credibilidad eclesial: la Iglesia muestra su fidelidad cuando manifiesta un amor compasivo y misericordioso. La misericordia no pertenece solo al plano devocional, sino al corazón del modo de actuar de la comunidad cristiana.2

El texto diagnostica una dificultad cultural: la práctica de la misericordia disminuye y el lenguaje de la misericordia parece perder uso. En ese contexto, la bula presenta el antídoto: la Iglesia debe regresar a lo esencial, sostener las debilidades y luchas de los hermanos y recuperar el «gozoso llamamiento» a la misericordia, fuerza que reanima a la vida nueva y llena de esperanza.2

Programa del Jubileo: «Misericordiosos como el Padre»

La bula sitúa el lema del Jubileo en la palabra de Jesús: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (cfr. Lc 6,36). Presenta ese mandato como programa de vida: exigente y, a la vez, lleno de gozo y de paz.9

El texto vincula la capacidad para la misericordia con una actitud espiritual previa: quien quiera practicarla debe escuchar primero la Palabra de Dios. Por eso la bula insiste en redescubrir el valor del silencio para meditar el mensaje divino y asumir la misericordia como estilo de vida.9

Citas y referencias

  1. Misericordiae vultus, Papa Francisco. Misericordiae Vultus, 1 (2015-04-11). 2 3 4
  2. Misericordiae vultus, Papa Francisco. Misericordiae Vultus, 10 (2015-04-11). 2 3 4
  3. Misericordiae vultus, Papa Francisco. Misericordiae Vultus, 2 (2015-04-11). 2 3
  4. Misericordiae vultus, Papa Francisco. Misericordiae Vultus, 3 (2015-04-11). 2 3 4 5 6
  5. Misericordiae vultus, Papa Francisco. Misericordiae Vultus, 4 (2015-04-11). 2 3 4
  6. Misericordiae vultus, Papa Francisco. Misericordiae Vultus, 6 (2015-04-11). 2 3 4 5
  7. Misericordiae vultus, Papa Francisco. Misericordiae Vultus, 8 (2015-04-11). 2 3 4
  8. Misericordiae vultus, Papa Francisco. Misericordiae Vultus, 9 (2015-04-11). 2 3 4 5
  9. Misericordiae vultus, Papa Francisco. Misericordiae Vultus, 13 (2015-04-11). 2
Modificado el 4 de julio de 2026 • FideScore™ 8.05Citar este artículo

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