El origen de la fiesta en Lieja
La iniciativa que condujo a la solemnidad estuvo vinculada a santa Juliana de Cornillon, religiosa de la región de Lieja con especial devoción a la Eucaristía. El obispo Roberto de Thourotte convocó un sínodo diocesano en 1246 y dispuso la celebración local de una fiesta dedicada al sacramento. Tras la muerte de Juliana en 1258, el proyecto continuó gracias a quienes promovían la devoción eucarística en la diócesis.,
Jacques Pantaléon, que había ejercido como arcediano de Lieja y conocía allí la fiesta, fue elegido papa en 1261 con el nombre de Urbano IV. En 1264 extendió la celebración a la Iglesia universal.,
Controversias eucarísticas del siglo XIII
La expansión del culto eucarístico ocurrió en un contexto de discusiones teológicas sobre la presencia de Cristo en el sacramento. La controversia vinculada a Berengario de Tours, en siglos anteriores, había impulsado formas de veneración pública de la Eucaristía; en el siglo XIII se desarrollaron las procesiones eucarísticas y se estableció la fiesta del Corpus Christi.
La bula respondió a una finalidad pastoral y litúrgica: conceder a la Eucaristía una celebración anual más solemne. El Jueves Santo conmemora la institución de la Eucaristía, pero sus oficios se centran también en la Pasión de Cristo. La nueva solemnidad permitía dedicar una jornada y un oficio enteros a la conmemoración eucarística.,
La institución de la fiesta no equivalía a una definición dogmática nueva ni reemplazaba la doctrina sacramental anterior. Ofrecía una expresión litúrgica común para profesar y celebrar la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En la bula, Urbano IV relacionó la conmemoración sacramental con la presencia de Cristo entre los fieles.
El milagro de Bolsena y Orvieto
La bula coincidió con la difusión de la tradición del milagro eucarístico de Bolsena, ocurrido, según ese relato, en 1263. La audiencia de Benedicto XVI recoge la tradición de que una hostia consagrada sangró mientras un sacerdote celebraba la misa y relaciona el episodio con la conservación del corporal en la catedral de Orvieto.
Urbano IV residía entonces en Orvieto y celebró allí la solemnidad. La conmemoración del milagro forma parte de la tradición histórica asociada a la expansión de la fiesta, aunque la razón litúrgica expresada por el oficio insiste en que el Jueves Santo no permitía dedicar a la institución de la Eucaristía el conjunto de una celebración propia.,