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Bula Transiturus de hoc mundo

La bula Transiturus de hoc mundo, promulgada por el papa Urbano IV en 1264, extendió a la Iglesia universal la fiesta del Corpus Christi, dedicada a la veneración solemne de la Eucaristía. La disposición buscaba que los fieles conmemoraran con una celebración propia la institución de este sacramento, cuya liturgia del Jueves Santo quedaba integrada en las celebraciones de la Pasión. La promulgación papal no produjo una recepción inmediata y uniforme: concilios y pontífices posteriores impulsaron su cumplimiento y contribuyeron a consolidar la solemnidad.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreBula Transiturus de hoc mundo
CategoríaObra
DescripciónExtendió a la Iglesia universal la fiesta del Corpus Christi y concedió indulgencias a los participantes en sus oficios.
AutorPapa Urbano IV
ContenidoExtendió a la Iglesia universal la fiesta del Corpus Christi y concedió indulgencias a los participantes en sus oficios.
Escritos RelacionadosSi Dominum
Fecha de Publicación1264
Importancia HistóricaInstituyó para la Iglesia universal la solemnidad del Corpus Christi.
LugarOrvieto, Lieja, Bolsena
Lugar de OrigenOrvieto
Personas RelacionadasUrbano IV, Santa Juliana de Cornillon, Santo Tomás de Aquino, Clemente V, Juan XXII, Benedicto XVI
TemaSolemnidad del Corpus Christi
TipoBula
Enlace oficialBula Transiturus de hoc mundo

Tabla de contenido

Identificación y fecha

Transiturus de hoc mundo son las palabras iniciales de la bula de Urbano IV que instituyó para la Iglesia universal la solemnidad del Corpus Christi. Urbano IV la promulgó en Orvieto en 1264. La fecha aparece consignada como el 11 de agosto en un documento pontificio posterior y en la audiencia de Benedicto XVI sobre santa Juliana de Cornillon; una antigua enciclopedia católica la fecha el 8 de septiembre de ese año.1,2,3

La bula no introdujo por primera vez la fiesta en todas partes: la celebración ya existía en la diócesis de Lieja. Su novedad consistió en extenderla a toda la Iglesia latina y dotarla de un marco litúrgico común.1,3

Contexto histórico

El origen de la fiesta en Lieja

La iniciativa que condujo a la solemnidad estuvo vinculada a santa Juliana de Cornillon, religiosa de la región de Lieja con especial devoción a la Eucaristía. El obispo Roberto de Thourotte convocó un sínodo diocesano en 1246 y dispuso la celebración local de una fiesta dedicada al sacramento. Tras la muerte de Juliana en 1258, el proyecto continuó gracias a quienes promovían la devoción eucarística en la diócesis.3,2

Jacques Pantaléon, que había ejercido como arcediano de Lieja y conocía allí la fiesta, fue elegido papa en 1261 con el nombre de Urbano IV. En 1264 extendió la celebración a la Iglesia universal.1,2

Controversias eucarísticas del siglo XIII

La expansión del culto eucarístico ocurrió en un contexto de discusiones teológicas sobre la presencia de Cristo en el sacramento. La controversia vinculada a Berengario de Tours, en siglos anteriores, había impulsado formas de veneración pública de la Eucaristía; en el siglo XIII se desarrollaron las procesiones eucarísticas y se estableció la fiesta del Corpus Christi.4

La bula respondió a una finalidad pastoral y litúrgica: conceder a la Eucaristía una celebración anual más solemne. El Jueves Santo conmemora la institución de la Eucaristía, pero sus oficios se centran también en la Pasión de Cristo. La nueva solemnidad permitía dedicar una jornada y un oficio enteros a la conmemoración eucarística.3,5

La institución de la fiesta no equivalía a una definición dogmática nueva ni reemplazaba la doctrina sacramental anterior. Ofrecía una expresión litúrgica común para profesar y celebrar la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En la bula, Urbano IV relacionó la conmemoración sacramental con la presencia de Cristo entre los fieles.2

El milagro de Bolsena y Orvieto

La bula coincidió con la difusión de la tradición del milagro eucarístico de Bolsena, ocurrido, según ese relato, en 1263. La audiencia de Benedicto XVI recoge la tradición de que una hostia consagrada sangró mientras un sacerdote celebraba la misa y relaciona el episodio con la conservación del corporal en la catedral de Orvieto.2

Urbano IV residía entonces en Orvieto y celebró allí la solemnidad. La conmemoración del milagro forma parte de la tradición histórica asociada a la expansión de la fiesta, aunque la razón litúrgica expresada por el oficio insiste en que el Jueves Santo no permitía dedicar a la institución de la Eucaristía el conjunto de una celebración propia.2,5

Contenido y disposiciones

La bula dispuso que la fiesta se celebrase anualmente el jueves siguiente a la octava de Pentecostés, fecha que corresponde al jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad en el calendario litúrgico. La conmemoración recibió el nombre de Corpus Christi, expresión latina que significa «Cuerpo de Cristo».3,5

Urbano IV concedió indulgencias a quienes participaran en la misa y en los oficios de la fiesta. El oficio explica la finalidad de la celebración: recordar solemnemente la institución del sacramento, venerar la presencia divina bajo los signos visibles y dar gracias por el don eucarístico.5

La bula promovió una solemnidad litúrgica, pero no estableció un precepto universal que obligase a organizar una procesión por las calles. Aunque las procesiones eucarísticas se extendieron en diversos lugares, un documento de la Santa Sede de 1910 aclara que las bulas posteriores de Martín V y Eugenio IV concedieron indulgencias relacionadas con las procesiones, pero no impusieron su celebración a toda la Iglesia.6

El oficio litúrgico y santo Tomás de Aquino

Urbano IV encargó a santo Tomás de Aquino la composición del oficio litúrgico de la nueva fiesta. La audiencia de Benedicto XVI atribuye al teólogo dominico esos textos, que combinan expresión poética y enseñanza sobre la Eucaristía. Entre las piezas vinculadas al oficio figuran la secuencia Lauda Sion y el himno Pange lingua.2,4

La atribución tradicional de estas composiciones a santo Tomás requiere distinguir entre recepción piadosa e investigación histórica. Un estudio académico recoge que la autoría del oficio fue objeto de discusión entre especialistas, pero que trabajos posteriores fortalecieron de manera notable la atribución tomista. Por ello, conviene presentar la autoría como una atribución sólidamente respaldada en la investigación, no como un dato ajeno a todo debate crítico.7

Tampoco debe atribuirse automáticamente a santo Tomás cualquier himno relacionado con la devoción eucarística. En particular, el estudio académico distingue las discusiones sobre la autenticidad del Adoro te devote de la investigación acerca del oficio del Corpus Christi.7

Promulgación y recepción

La promulgación de una norma para la Iglesia universal y su aplicación efectiva en todas las regiones no fueron procesos simultáneos. Urbano IV murió poco después de publicar la bula y la fiesta no arraigó de inmediato en toda la Iglesia. Benedicto XVI resume que, tras la muerte del pontífice, la celebración quedó limitada a ciertas regiones de Francia, Alemania, Hungría y el norte de Italia.6,2

En 1311, el Concilio de Vienne trató la cuestión bajo el pontificado de Clemente V. La documentación pontificia posterior indica que la bula Si Dominum incorporó íntegramente Transiturus. Juan XXII, sucesor de Clemente V, promovió una ejecución más completa de la disposición; Benedicto XVI sitúa en 1317 la restauración de la fiesta para la Iglesia universal.6,2

La consolidación también se produjo mediante la práctica litúrgica. Las procesiones del Corpus Christi se difundieron por costumbre y devoción en distintos territorios, pero durante siglos no constituyeron una obligación universal derivada de la bula de Urbano IV. El Concilio de Trento, en su sesión XIII de 1551, habló de la procesión como una práctica conforme al rito y a la costumbre de la Iglesia; un documento posterior de la Santa Sede observó que aún a finales del siglo XVI no existía un precepto general que obligara a celebrarla en todas partes.6

Esta trayectoria permite distinguir tres momentos: la promulgación de la fiesta por Urbano IV, la aplicación desigual de la norma durante las décadas siguientes y su consolidación por la actuación de concilios y pontífices posteriores, junto con la recepción de la celebración en la vida litúrgica de las comunidades.6,2

Importancia histórica y litúrgica

Transiturus de hoc mundo contribuyó a dar forma universal a una devoción nacida en un contexto local. La solemnidad hizo posible que toda la Iglesia dedicase una celebración propia a la Eucaristía y ofreció un lugar destacado a la enseñanza, la alabanza y la adoración sacramental.3,2

La bula también influyó en la cultura litúrgica occidental. La fiesta impulsó la composición de himnos y secuencias eucarísticas y favoreció la difusión de las procesiones, aunque estas adquirieron carácter general por la costumbre antes que por un mandato universal expreso de Urbano IV.4,6

En la historia de la Iglesia, la bula ilustra cómo una norma litúrgica puede promulgarse para toda la Iglesia y, sin embargo, necesitar tiempo, recepción local y medidas posteriores para alcanzar una aplicación amplia. Su relevancia radica tanto en la institución pontificia del Corpus Christi como en el proceso que convirtió la celebración en una de las grandes expresiones públicas del culto eucarístico.6,2

Citas y referencias

  1. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 12, septiembre de 1964, 31 (1964). 2 3
  2. Santa Juliana de Cornillon, Papa Benedicto XVI. Audiencia general del 17 de noviembre de 2010: Santa Juliana de Cornillon, 1 (2010). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
  3. Fiesta del Corpus Christi, Enciclopedia Católica, Fiesta del Corpus Christi (1913). 2 3 4 5 6
  4. La presencia real de Cristo en la Eucaristía, Enciclopedia Católica, La presencia real de Cristo en la Eucaristía (1913). 2 3
  5. Lectura 3, Tomás de Aquino. Liturgia del Corpus Christi, Primer Nocturno (1264). 2 3 4
  6. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 13, julio de 1910, 22 (1910). 2 3 4 5 6 7
  7. José Isidro Belleza. Renovación sacerdotal, avivamiento eucarístico: El lugar de la liturgia del Corpus Christi en la teología sacramental de Tomás de Aquino, 2 (2024). 2
Modificado el 25 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.92 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/d7j73nf71

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