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Caballeros de Colón

Los Caballeros de Colón son una organización fraternal católica de hombres fundada en 1882 en New Haven, Connecticut, para fortalecer la vida cristiana de sus miembros, promover la educación católica, practicar la caridad y ofrecer protección económica a las familias de los afiliados fallecidos. Desde sus orígenes, la institución ha desarrollado una amplia actividad apostólica y benéfica en colaboración con la Iglesia y sus pastores.1

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Ver información de la imagenPrimer consejo de los Caballeros de Colón en Ucrania, c. 2013. Bohdan Kovaliv, Bohdan Kovaliv, CC0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCaballeros de Colón
CategoríaOrganización religiosa
DescripciónEjemplo destacado de participación de los laicos en la vida y misión eclesial, colaboración con la jerarquía y obras de caridad
Fecha de Fundación1882-02-02
Lugar de FundaciónNew Haven, Connecticut, Estados Unidos
FundadorMichael J. McGivney
Personas RelacionadasMichael J. McGivney, P. P. Lawlor, James T. Mullen, Cornelius T. Driscoll, M. C. O’Connor, Daniel Colwell, William M. Geary, John T. Kerrigan, Bartholomew Healey, Michael Curran, Pío XI, Pablo VI, Juan Pablo II
TipoMovimiento eclesial, Organización fraternal católica de hombres

Tabla de contenido

Historia

Fundación

La organización nació el 2 de febrero de 1882 en New Haven, en el estado estadounidense de Connecticut. El principal impulsor fue el sacerdote católico Michael J. McGivney, entonces vicario de la parroquia de Santa María. Participaron también los sacerdotes P. P. Lawlor y varios laicos católicos, entre ellos James T. Mullen, Cornelius T. Driscoll, M. C. O’Connor, Daniel Colwell, William M. Geary, John T. Kerrigan, Bartholomew Healey y Michael Curran. La sociedad quedó constituida legalmente conforme a las leyes de Connecticut el 29 de marzo de 1882.1

McGivney quiso ofrecer a los católicos una estructura de fraternidad, ayuda mutua y defensa de la fe. La organización debía responder especialmente a las dificultades de las familias obreras y de los inmigrantes católicos, que con frecuencia afrontaban pobreza, discriminación religiosa y falta de protección económica tras la muerte del padre de familia.

El nombre de la institución une dos referencias. Cristóbal Colón simboliza la presencia histórica del catolicismo en América, mientras que el término «caballeros» expresa un ideal de servicio, lealtad y defensa de la fe, no una dignidad nobiliaria hereditaria.

Primeros consejos

El primer consejo subordinado recibió el nombre de San Salvador, número 1, y quedó instituido en New Haven el 15 de mayo de 1882. Después aparecieron nuevos consejos en distintas ciudades y localidades de Connecticut. La expansión fuera del estado comenzó el 15 de abril de 1885, con la fundación de un consejo en Westerly, Rhode Island.1

El crecimiento de la organización exigió una estructura de gobierno más amplia. En 1886 nació una forma de consejo supremo compuesto por representantes de los consejos locales. En 1892 aparecieron los consejos estatales, integrados por delegados de los consejos subordinados. Al año siguiente, el Consejo Nacional sustituyó al órgano anterior y asumió la coordinación general de la institución.1

Expansión internacional

A comienzos del siglo XX, los Caballeros de Colón ya estaban presentes en todos los estados y territorios de Estados Unidos, en las provincias de Canadá y en lugares como Terranova, Filipinas, México, Cuba y Panamá. La organización también proyectaba su expansión hacia Puerto Rico y Sudamérica.1

La Santa Sede valoró especialmente la colaboración de los Caballeros de Colón en la construcción de templos y escuelas, la difusión de publicaciones religiosas, la ayuda a sacerdotes misioneros y el suministro de objetos destinados al culto. También reconoció la creación de una capilla móvil para atender espiritualmente a los católicos que vivían en regiones lejanas.2

Naturaleza y finalidad

Los Caballeros de Colón son una organización laical católica de carácter fraternal y benéfico. Su finalidad original comprendía cuatro dimensiones principales:

  • Fortalecer la identidad y la práctica católicas de sus miembros.
  • Promover la educación católica.
  • Ejercer obras de caridad.
  • Proporcionar ayuda económica a las familias de los miembros fallecidos mediante un sistema mutualista.1

La institución no constituye una orden religiosa ni un cuerpo militar. Sus miembros permanecen como laicos y desarrollan su apostolado en las familias, las parroquias, las comunidades y la sociedad civil.

La organización combina la fraternidad interna con la responsabilidad pública. La pertenencia pretende impulsar una vida cristiana coherente, caracterizada por la asistencia a los necesitados, la defensa de la dignidad humana y la colaboración con los obispos y los sacerdotes.

Organización interna

Consejos locales

El consejo local constituye la unidad ordinaria de la organización. En él, los miembros participan en actividades religiosas, benéficas, formativas y comunitarias. Los consejos pueden colaborar con parroquias, diócesis, escuelas católicas, hospitales y entidades dedicadas a la atención de personas pobres o enfermas.

La estructura local permite adaptar las obras a las necesidades concretas de cada comunidad. Entre las actividades históricas de los consejos figuran la organización de conferencias sobre doctrina católica, la ayuda a huérfanos, la financiación de becas y la creación de puestos hospitalarios.1

Consejos estatales y dirección general

El crecimiento de la institución condujo a la creación de consejos estatales y de un órgano superior encargado de coordinar la actividad general. La dirección nacional representa a la organización ante las autoridades civiles y eclesiásticas y supervisa sus programas caritativos, educativos y aseguradores.

La dirección suprema mantiene una relación habitual con la Santa Sede. Los pontífices han recibido en diversas ocasiones a sus dirigentes y han reconocido públicamente su colaboración con la misión de la Iglesia. Juan Pablo II calificó a los Caballeros de Colón como un ejemplo destacado de participación de los laicos en la vida y misión eclesial.3

Clases de afiliación

En sus primeros decenios, la organización distinguió entre miembros asegurados y miembros asociados. Los primeros participaban en el sistema de protección económica; los segundos podían pertenecer a la institución sin contratar ese servicio, especialmente cuando no deseaban la cobertura aseguradora o no reunían las condiciones físicas exigidas para ella.1

La institución creó también un cuarto grado. La primera ceremonia de este grado ocurrió en Nueva York el 22 de febrero de 1900, con la participación de más de mil doscientos candidatos procedentes de distintas partes de Estados Unidos.1

Acción caritativa y social

La caridad ocupa un lugar central en la historia de los Caballeros de Colón. Sus miembros han sostenido económicamente a familias necesitadas, huérfanos, enfermos y personas sin recursos. También han contribuido a la creación de hogares para huérfanos, al mantenimiento de camas hospitalarias y a la construcción de instalaciones destinadas a enfermos y personas vulnerables.1

La institución ha desarrollado también:

  • Becas para estudiantes de colegios y universidades católicos.
  • Oficinas de empleo.
  • Ayuda a sacerdotes y misioneros.
  • Financiación de escuelas y templos.
  • Distribución de publicaciones religiosas.
  • Apoyo a hospitales y obras asistenciales.
  • Campañas de educación religiosa y formación doctrinal.1,2

La acción caritativa no pretende reducirse a la asistencia material. La organización entiende la ayuda cristiana como una forma de reconocer la dignidad de cada persona y de servir a Cristo en el prójimo. Juan Pablo II relacionó expresamente el servicio a los pobres y necesitados con la honra debida a Cristo.3

Educación católica y defensa de la fe

Desde sus comienzos, los Caballeros de Colón han promovido la educación católica mediante becas, conferencias, publicaciones y apoyo a centros escolares. La institución también ha trabajado para que los hijos de las familias católicas reciban una formación religiosa sólida, incluso cuando asisten a escuelas públicas.4

Durante el siglo XX, la organización impulsó asociaciones de padres de familia destinadas a defender el derecho de los padres cristianos a educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas. También promovió la instrucción doctrinal y la organización de los católicos en defensa de la libertad religiosa.4

La defensa de la fe no se ha limitado a la controversia pública. Incluye la formación de los propios miembros, la participación parroquial, la difusión del Evangelio y el testimonio cristiano mediante una conducta personal recta.

Relación con los papas

Pío XI

Pío XI elogió a los Caballeros de Colón por su actividad en favor de la educación católica, la defensa de los derechos de los padres y la protección de la libertad religiosa. El pontífice valoró su capacidad para organizar a los católicos y promover una presencia activa de la fe en la vida pública.4

Pablo VI

Pablo VI describió la organización como una fuerza de gran utilidad para la Iglesia. Agradeció especialmente su colaboración en la difusión televisiva del mensaje cristiano y su apoyo a la educación católica, las vocaciones, la asistencia caritativa y la defensa de la vida.5

El pontífice exhortó a sus miembros a vivir los valores del Evangelio en sus familias, transmitir la fe a sus hijos y promover la justicia, la paz y la verdad en sus comunidades.5

Juan Pablo II

Juan Pablo II reconoció repetidamente el servicio de los Caballeros de Colón a la Iglesia. En 1987 destacó su amor a Cristo, su fidelidad a la Iglesia, su servicio a los pobres y necesitados, la defensa de las personas con discapacidad y de los niños no nacidos, y su apoyo a la vida familiar.6

El mismo pontífice agradeció la financiación de trabajos de restauración y conservación en la basílica de San Pedro, así como el apoyo a iniciativas relacionadas con las comunicaciones, la formación sobre el matrimonio y la familia, la evangelización, la educación católica y las vocaciones.3

En 2003, Juan Pablo II volvió a reconocer la ayuda constante de la organización a la misión de la Iglesia. También destacó las oraciones, sacrificios y obras apostólicas realizadas por sus miembros en los consejos locales, las parroquias y las comunidades.7

Defensa de la vida y de la familia

Los Caballeros de Colón han defendido públicamente la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural y han promovido la protección de la familia. Esta orientación forma parte de su comprensión de la responsabilidad social del laicado católico.3

Su actividad en este ámbito comprende la educación sobre la doctrina católica, el apoyo a familias necesitadas, la promoción de la vida familiar y la colaboración con iniciativas eclesiales relacionadas con la dignidad humana. Juan Pablo II consideró esta defensa uno de los servicios más valiosos que la organización presta a la Iglesia y a la sociedad.3

Dimensión apostólica

Los Caballeros de Colón entienden el apostolado laical como una presencia cristiana activa en los ambientes ordinarios de la vida. Los miembros participan en obras parroquiales, acciones solidarias, campañas educativas y actividades de evangelización.

Pablo VI pidió a la organización que ayudara a llevar la santidad al mundo, viviera los valores evangélicos en las familias y difundiera la paz y la verdad en la sociedad.5

Juan Pablo II presentó este apostolado como una transformación de la sociedad desde dentro, mediante el testimonio personal, la acción pública y la promoción del bien común.3

Importancia en la Iglesia católica

La relevancia eclesial de los Caballeros de Colón procede de la combinación de tres elementos:

  1. La formación católica, que busca fortalecer la fe y la vida moral de sus miembros.
  2. La fraternidad, que crea vínculos de ayuda mutua entre hombres católicos y sus familias.
  3. El servicio, que traduce la fe en obras educativas, caritativas, apostólicas y sociales.

Los papas han presentado la organización como un ejemplo de colaboración entre laicos, sacerdotes y obispos. Su misión no sustituye la responsabilidad propia de la jerarquía, sino que ofrece a los fieles laicos un cauce organizado para vivir su vocación cristiana en la familia, la parroquia y la sociedad.

Identidad espiritual

La espiritualidad de los Caballeros de Colón gira en torno a la fidelidad a Cristo y a la Iglesia, el servicio al prójimo, la defensa de la familia, la educación católica y la responsabilidad apostólica. Su ideal caballeresco adquiere así un sentido cristiano: proteger al débil, socorrer al necesitado, defender la dignidad humana y trabajar por el bien común.

La organización considera que la vida cristiana exige tanto la oración y la formación como el compromiso concreto. Por ello, sus obras de caridad, su apoyo a las parroquias y su colaboración con la Santa Sede forman parte de una misma vocación de servicio.

Legado

Desde su fundación en 1882, los Caballeros de Colón han pasado de ser una asociación local de católicos de Connecticut a convertirse en una organización internacional con presencia en numerosos países. Su legado incluye la creación de una extensa red de ayuda mutua, la promoción de la educación católica, el apoyo a las misiones y la defensa pública de la vida, la familia y la libertad religiosa.

La Iglesia católica ha reconocido en distintas ocasiones la fidelidad de la organización y su contribución a la misión evangelizadora. Para sus miembros, la fraternidad alcanza su sentido pleno cuando conduce a la caridad, al testimonio cristiano y al servicio de la Iglesia y de la sociedad.

Citas y referencias

  1. Caballeros de Colón, Enciclopedia Católica, Caballeros de Colón (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  2. Santa Sede, Acta Apostolicae Sedis: número 13, julio, 1910, 8 (1910). 2
  3. Papa Juan Pablo II, A los Caballeros de Colón en la Sala del Consistorio (17 de octubre de 1988) - Discurso, 1 (1988). 2 3 4 5 6
  4. Papa Pío XI, Iniquis Afflictisque, 26 (1926). 2 3
  5. Papa Pablo VI, A los Caballeros de Colón, 10 de abril de 1978 - Discurso, 1 (1978). 2 3
  6. Papa Juan Pablo II, Durante la inauguración tras la restauración de la fachada de la Basílica de San Pedro (23 de febrero de 1987) - Discurso, 1 (1987).
  7. Papa Juan Pablo II, A la Junta Directiva de los Caballeros de Colón (9 de octubre de 2003) - Discurso, 1 (2003).
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