El relato del Génesis
Según el relato bíblico, Dios creó al hombre y a la mujer en un estado de santidad y justicia (originalmente sin mancha). Sin embargo, al ser tentados por la serpiente, desobedecieron al comer del árbol prohibido, buscando ser como Dios sin depender de Él2. Este acto de desobediencia rompió la relación de amistad con Dios y provocó su expulsión del Paraíso3.
La interpretación patrística y magisterial
San Pablo resume la consecuencia del pecado original al afirmar que «el pecado entró en el mundo por un hombre y la muerte por el pecado» (Romanos 5,12)4. La Carta a los Romanos explica que, a través de este primer acto, la humanidad perdió la originalidad de la santidad y la justicia que había recibido, transmitiéndose a todos los descendientes una naturaleza caída4.
