El relato de Caín y Abel
En Génesis 4, Dios conoce a Caín, agricultor, y a su hermano Abel, pastor. Ambos presentan ofrendas al Señor, pero Dios favorece la ofrenda de Abel mientras que la de Caín es rechazada1. Esta preferencia despierta en Caín una ira profunda que se refleja en su «contorno caído»1. Dios lo confronta, advirtiéndole que el pecado acecha a la puerta y que debe dominarlo1. Ignorando el llamado, Caín invita a su hermano a ir al campo y lo asesina1.
El significado del sacrificio
La ofrenda de Abel se interpreta como un sacrificio de vida, prefiguración del sacrificio de Cristo, mientras que la de Caín muestra una falta de sinceridad y de reconocimiento de la necesidad de Dios2.
La respuesta de Dios
Dios pregunta a Caín «¿Dónde está tu hermano?» y, al recibir la negación de Caín, declara que la sangre de Abel clama desde la tierra1,3. El castigo incluye la maldición de la tierra y la marca protectora que impide que otros lo maten1,3.

