Explorador de Canaán
Caleb, hijo de Jefoné, representó a la tribu de Judá entre los hombres que Moisés envió desde el desierto de Parán a explorar Canaán. Josué, hijo de Nun, también formaba parte de la expedición. Los exploradores recorrieron el país durante cuarenta días y regresaron con frutos que daban testimonio de su fertilidad. Sin embargo, la mayoría puso el acento en la fuerza de sus habitantes y en sus ciudades fortificadas.1
Ante el temor del pueblo, Caleb pidió avanzar y tomar posesión de la tierra. Los demás exploradores respondieron que Israel no podía vencer a sus habitantes. La diferencia entre ambos informes no consistía en negar el peligro: Caleb conocía la dificultad, pero no la consideraba motivo suficiente para abandonar la confianza en Dios. Josué se unió a él en la defensa de esa confianza.1,2
La reacción popular fue hostil. Caleb y Josué trataron de persuadir a los israelitas, que llegaron a amenazarlos. El relato bíblico vincula la negativa del pueblo a entrar en Canaán con el prolongado camino por el desierto: la generación adulta, con la excepción de Caleb y Josué, no recibiría la herencia prometida.3,4
Hebrón como heredad
Años después, durante el reparto de Canaán, Caleb pidió a Josué la región montañosa que Moisés le había prometido. Tenía entonces ochenta y cinco años y recordó que había seguido al Señor de todo corazón. Afirmó conservar fuerzas para afrontar la conquista, pese a la presencia de los anaquitas y sus ciudades fortificadas. Josué le concedió Hebrón como heredad.5
El libro de Josué presenta la concesión de Hebrón como cumplimiento de la promesa hecha a Caleb y relaciona su herencia con su fidelidad a Dios. El libro también cuenta que expulsó de la región a los hijos de Anac: Sesay, Ajimán y Talmai.5,6
Acsá y Otniel
El relato prosigue con la toma de Debir, llamada anteriormente Quiriat Séfer. Caleb ofreció a su hija Acsá en matrimonio a quien conquistara la ciudad. Otniel, hijo de Quenaz, la tomó y se casó con ella. Más tarde, Acsá pidió a Caleb tierras con manantiales, y él le concedió los manantiales de arriba y de abajo.6
El episodio enlaza la historia de Caleb con la de Otniel, que tendría un papel destacado en el libro de los Jueces. El pasaje pone también en primer plano la iniciativa de Acsá, que solicita los recursos necesarios para vivir en la tierra recibida.6



