Adviento y Navidad
El Adviento abre el año litúrgico y prepara para la celebración de la Navidad. Comprende cuatro domingos. El tiempo de Navidad celebra el nacimiento de Jesucristo y contiene celebraciones como la Sagrada Familia, la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, la Epifanía y el Bautismo del Señor.
La Navidad y la Pascua cuentan con una octava, es decir, un periodo de ocho días durante el cual la celebración principal prolonga su solemnidad. Cada una de estas octavas tiene normas litúrgicas propias.
Cuaresma y Triduo Pascual
La Cuaresma prepara a la Iglesia para la Pascua. Comienza el Miércoles de Ceniza y recorre cinco domingos cuaresmales antes del Domingo de Ramos de la Pasión del Señor. La Semana Santa comprende los días santos que conducen al Triduo Pascual.
El Triduo Pascual de la Pasión y la Resurrección del Señor constituye la cumbre del año litúrgico y ocupa el primer lugar en el orden de precedencia de las celebraciones.
Tiempo pascual
El tiempo pascual comienza el Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor. Sus primeros ocho días forman la octava de Pascua. Después continúan los domingos pascuales, hasta las celebraciones de la Ascensión del Señor y Pentecostés, que clausura este tiempo.,
La Pascua no tiene una fecha fija en el calendario civil. Por ello, también varían cada año las fechas del Miércoles de Ceniza, la Ascensión, Pentecostés y otras celebraciones vinculadas a ella.
Tiempo ordinario
El tiempo ordinario reúne los periodos del año que no pertenecen a los ciclos de Adviento-Navidad o Cuaresma-Pascua. Sus domingos se numeran consecutivamente. Dentro de este tiempo figuran también solemnidades como la Santísima Trinidad, el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, el Sagrado Corazón de Jesús y Jesucristo, Rey del Universo.