En la Iglesia primitiva, el término «Calixtinos» se utilizó para describir a los seguidores de Calisto, una figura influyente cuya escuela teológica y prácticas fueron objeto de fuerte crítica por parte de Hipólito de Roma1. Calisto es conocido por su enfoque más indulgente respecto a la disciplina de la Iglesia, especialmente en lo que respecta al perdón de pecados graves como el adulterio y la apostasía, permitiendo a los pecadores arrepentidos regresar a la comunión eclesial1,2.
Controversias y Enseñanzas de Calisto
Según Hipólito, Calisto propuso una serie de opiniones y prácticas que se consideraron en oposición a la enseñanza tradicional de la Iglesia en su momento. Entre estas, se destacan:
Perdón de pecados: Calisto sostenía que él mismo tenía la facultad de perdonar todos los pecados, incluso aquellos graves, para aquellos que se unían a su escuela1. Esta postura buscaba ofrecer consuelo a quienes, habiendo cometido transgresiones, habían sido rechazados por otras comunidades cristianas1.
Disciplina clerical: Permitió que obispos, sacerdotes y diáconos que se habían casado dos o incluso tres veces mantuvieran sus cargos clericales1. También sostuvo que si un clérigo se casaba después de ser ordenado, podía continuar en sus órdenes como si no hubiera pecado, justificando su postura con la Escritura, como la cita «¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro?» (Romanos 14:4)1.
Parábola de la cizaña y el arca de Noé: Para apoyar su visión de una Iglesia inclusiva que acogía a pecadores, Calisto interpretó la parábola de la cizaña (Mateo 13:30) en el sentido de que los pecadores debían permanecer en la Iglesia junto a los justos1. También comparó la Iglesia con el arca de Noé, la cual contenía tanto animales limpios como impuros (perros, lobos, cuervos), simbolizando la convivencia de buenos y malos dentro de la comunidad eclesial1.
Prácticas morales: Hipólito criticó duramente las permisividades atribuidas a Calisto, señalando que sus seguidores se multiplicaban debido a la laxitud moral. Según Hipólito, Calisto permitía que las mujeres solteras que ardían de pasión o que no deseaban comprometer su dignidad a través de un matrimonio legal, pudieran tener cualquier compañero que eligieran, ya fuera esclavo o libre, y considerar a esa pareja como esposo sin estar legalmente casadas1. Hipólito también acusó a las mujeres de esta escuela de usar drogas para inducir la esterilidad o de recurrir a la expulsión de lo concebido, a fin de evitar tener hijos con personas de menor estatus social o económico, lo que consideró un acto de impiedad que combinaba adulterio y asesinato1.
Bautismo por segunda vez: Durante el episcopado de Calisto, el segundo bautismo fue «presuntuosamente» intentado por primera vez por sus seguidores1.
Hipólito de Roma, el principal detractor de Calisto, lo acusó de establecer una escuela teológica en antagonismo a la Iglesia y de comprometer la moralidad cristiana1. A pesar de las acusaciones, San Calixto I (el Papa 16º de la Iglesia Católica) es recordado por su liderazgo en la disciplina eclesiástica y por defender la fe trinitaria ortodoxa contra herejías como el modalismo y el sabelianismo, enfatizando el papel de la Iglesia como comunidad de perdón2.
