Grupos de oración
El grupo de oración constituye una de las formas más extendidas de la Renovación. Su estructura varía, pero normalmente incluye:
- Acogida y canto.
- Invocación del Espíritu Santo.
- Alabanza.
- Proclamación de la Palabra.
- Testimonios.
- Intercesión.
- Oración por necesidades concretas.
- Acción de gracias.
El grupo no sustituye la misa dominical ni los sacramentos. Su función consiste en favorecer la conversión, la oración y la vida apostólica.
Seminarios de Vida en el Espíritu
Los Seminarios de Vida en el Espíritu presentan el anuncio fundamental del Evangelio y ayudan a los participantes a renovar su relación con Jesucristo y con el Espíritu Santo. Suelen abordar el amor de Dios, el pecado y la salvación, la persona de Jesús, la conversión, la vida nueva, la comunidad y la misión.
El papa Francisco los describió como momentos de anuncio inicial del Evangelio que pueden ayudar a las personas a encontrarse con Jesús vivo y a experimentar la Iglesia como lugar de gracia, reconciliación y renacimiento. También pidió que lleguen a grupos parroquiales pequeños, lugares alejados, personas pobres y periferias sociales.
El seminario constituye sólo un comienzo. Después necesita acompañamiento y formación continuada en la fe, la oración, la vida moral y sacramental, la caridad y la misión.
Oración por los enfermos
La oración por la curación forma parte de muchas expresiones carismáticas. La Iglesia considera legítimo que cualquier fiel pida a Dios la curación de los enfermos. Cuando la oración ocurre en una iglesia u otro espacio sagrado, conviene que la dirija un ministro ordenado.
La Iglesia distingue entre la oración litúrgica por los enfermos y otras formas de piedad. Las celebraciones litúrgicas deben respetar las normas establecidas; de lo contrario, carecen de legitimidad litúrgica.
La oración carismática no garantiza una curación física. El don de curación no pertenece a una clase particular de fieles ni puede atribuirse automáticamente a los dirigentes de un grupo. El Espíritu Santo distribuye los carismas libremente, y ninguna oración elimina la realidad del sufrimiento ni permite despreciar la atención médica.
Profecía y discernimiento
En el lenguaje carismático, la profecía suele referirse a una palabra de exhortación, consuelo o llamada a la conversión. No equivale necesariamente a anunciar acontecimientos futuros.
Toda palabra profética necesita discernimiento. El grupo debe valorar su conformidad con el Evangelio, su armonía con la doctrina católica, sus frutos espirituales y su capacidad para edificar la comunidad. Ninguna profecía privada puede obligar la conciencia como la revelación pública contenida en Cristo y transmitida por la Iglesia.
Don de lenguas
La glosolalia, llamada también don de lenguas, aparece en el Nuevo Testamento junto a otros carismas. Algunas personas la viven como oración dirigida a Dios; otras comunidades la interpretan mediante una palabra posterior.
La Iglesia no considera este don una prueba necesaria de la presencia del Espíritu Santo ni un signo de superioridad espiritual. San Pablo estableció normas para su ejercicio comunitario y limitó su uso cuando podía causar desorden o impedir la comprensión de la asamblea.