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Camino carismático

El camino carismático designa el itinerario de renovación de la vida cristiana inspirado en la acción del Espíritu Santo y desarrollado, dentro de la Iglesia católica, principalmente por la Renovación Carismática Católica. No constituye una única asociación internacional ni una espiritualidad uniforme, sino una realidad eclesial plural que comprende grupos de oración, comunidades, asociaciones, iniciativas de evangelización y obras de servicio. El papa Francisco prefiere describirla como una «corriente de gracia», expresión que evita reducirla a la categoría sociológica de movimiento.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCamino carismático
CategoríaOrganización religiosa
DescripciónRealidad eclesial plural que comprende grupos de oración, comunidades, asociaciones y obras de servicio, descrita por el papa Francisco como «corriente de gracia». Itinerario de renovación de la vida cristiana inspirado en la acción del Espíritu Santo, desarrollado dentro de la Iglesia católica, principalmente por la Renovación Carismática Católica
Fecha de Fundación1967
Lugar de FundaciónPittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos
Año1967
Autoridad EclesiásticaPapa Pablo VI, Papa Juan Pablo II, Papa Francisco
Contexto HistóricoSurge tras el Concilio Vaticano II, influido por la renovación litúrgica y bíblica, con el fin de semana de Duquesne (febrero 1967) como hito fundacional.
Importancia HistóricaConsiderado el hito fundacional de la Renovación Carismática Católica contemporánea y punto de partida de su expansión internacional.
TipoMovimiento eclesial, XX

Tabla de contenido

Definición y significado

La expresión camino carismático no designa, en sentido estricto, una institución canónica determinada. La palabra camino alude al proceso espiritual de conversión, formación y misión que emprenden los fieles; carismático hace referencia a la apertura a los dones del Espíritu Santo y a su ejercicio ordenado para la edificación de la Iglesia.

La Renovación Carismática Católica surgió en el siglo XX como una experiencia de renovación de la gracia bautismal, de oración comunitaria y de redescubrimiento de la presencia activa del Espíritu Santo. El papa san Juan Pablo II afirmó que esta realidad había ayudado a numerosos cristianos a redescubrir la presencia y el poder del Espíritu en su vida, en la Iglesia y en el mundo, suscitando una fe gozosa en Cristo, un amor más profundo a la Iglesia y una entrega generosa a la evangelización.2

El camino carismático suele integrar:

  • La conversión personal a Jesucristo.
  • La escucha y meditación de la Sagrada Escritura.
  • La oración de alabanza y acción de gracias.
  • La invocación del Espíritu Santo.
  • La participación frecuente en los sacramentos.
  • La vida comunitaria.
  • El discernimiento de los carismas.
  • La evangelización.
  • El servicio a los pobres, los enfermos y las personas necesitadas.

Estas dimensiones no forman una espiritualidad separada de la vida ordinaria de la Iglesia. La experiencia carismática alcanza su madurez cuando conduce a una relación más profunda con Cristo, a la comunión eclesial, a la santidad y al servicio.

«Movimiento» y «corriente de gracia»

Una distinción necesaria

En el lenguaje habitual, muchas personas llaman movimiento carismático a la Renovación Carismática Católica. Sin embargo, la expresión necesita precisión. Un movimiento eclesial suele poseer una identidad jurídica y espiritual más delimitada, una estructura estable, responsables reconocidos, estatutos propios y, con frecuencia, un fundador o un grupo fundador.

La Renovación Carismática Católica presenta una configuración diferente. Reúne expresiones muy diversas y no depende de un único fundador, una única regla de vida o una única forma organizativa. El cardenal Léon-Joseph Suenens la describió como una corriente de gracia destinada a todos los miembros de la Iglesia: laicos, religiosos, sacerdotes y obispos. El papa Francisco hizo suya esta explicación y advirtió contra la reducción de la Renovación a un movimiento homogéneo.1

La expresión corriente de gracia indica que la iniciativa procede del Espíritu Santo y que la Renovación no pertenece exclusivamente a un grupo organizado. Abarca realidades diferentes que comparten una determinada experiencia de fe, oración, evangelización y servicio.

El uso de la expresión por el papa Francisco

El papa Francisco ha pedido llamar a la Renovación «corriente de gracia». En 2023 presentó a CHARIS como un organismo internacional de servicio para todas las expresiones de la Renovación Carismática Católica y describió su misión como acompañamiento y orientación de las comunidades carismáticas en comunión.3

La imagen de la corriente o del río expresa también una orientación espiritual: la Renovación no debe encerrarse en sí misma. El papa Francisco, recordando una reflexión del cardenal Suenens, explicó que la corriente debe desembocar en el «océano» del amor de Dios. Una experiencia carismática que buscase únicamente su propia conservación perdería su orientación cristocéntrica y misionera.1

Por este motivo, camino carismático puede resultar una expresión útil para describir un itinerario espiritual, pero no debe confundirse con el nombre de una organización universal única.

Fundamentos bíblicos y teológicos

El Espíritu Santo en la vida de la Iglesia

La doctrina católica reconoce que el Espíritu Santo santifica, guía, edifica y renueva continuamente a la Iglesia. La acción del Espíritu posee múltiples formas y produce tanto dones ordinarios de santificación como gracias particulares destinadas al bien de la comunidad cristiana. La Congregación para la Doctrina de la Fe enseña que la Iglesia vive mediante la relación entre dones jerárquicos y dones carismáticos.4

Los carismas reciben su nombre del griego chárisma, término que significa don gratuito. El Nuevo Testamento lo utiliza para referirse a dones divinos distribuidos de manera diferenciada. No todos los cristianos reciben el mismo carisma, porque el Espíritu Santo concede sus dones según su voluntad y para el bien común.5

San Pablo compara la Iglesia con un cuerpo formado por muchos miembros. La diversidad de funciones no constituye una anomalía, sino una condición necesaria para la vida del cuerpo. Cada carisma adquiere su sentido dentro de la unidad de la Iglesia y nunca como motivo de superioridad personal.5

Dones y frutos

Entre las manifestaciones asociadas al camino carismático aparecen:

  • La alabanza espontánea.
  • La oración comunitaria.
  • La profecía entendida como palabra de exhortación o consuelo.
  • El discernimiento.
  • La intercesión.
  • La oración por los enfermos.
  • La glosolalia o don de lenguas.
  • La enseñanza.
  • La evangelización.
  • El servicio de caridad.

La existencia de un carisma no garantiza automáticamente la madurez espiritual de quien lo ejerce. El criterio decisivo permanece en la caridad, la fidelidad a la doctrina católica, la obediencia eclesial, la humildad y los frutos de santidad. San Pablo reguló el ejercicio de la profecía y del don de lenguas para evitar el desorden en las asambleas. La Iglesia mantiene el mismo principio: los carismas deben ejercerse dentro de la comunión y con discernimiento.6

No existe oposición entre jerarquía y carisma

La Iglesia católica no contrapone una Iglesia institucional a una Iglesia carismática. La Congregación para la Doctrina de la Fe considera carente de fundamento neotestamentario la oposición entre autoridad eclesial y carismas. San Pablo incluye en sus listas tanto dones de autoridad y enseñanza como otros dones extraordinarios y servicios destinados a la vida cotidiana de la comunidad.6

Los dones carismáticos no conceden derecho a desobedecer a los pastores ni autorizan un ministerio autónomo al margen de la Iglesia. La autoridad episcopal y sacerdotal, junto con la doctrina, la disciplina y la vida sacramental, proporciona el marco eclesial necesario para el discernimiento y el ejercicio ordenado de los carismas.6

El fin de semana de Duquesne de 1967

Contexto

El llamado fin de semana de Duquesne ocurrió en febrero de 1967 en Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos. La experiencia reunió a estudiantes y profesores vinculados a la Universidad de Duquesne durante un retiro espiritual celebrado en la casa de retiros del Santo Espíritu, en North Hills.

El grupo se encontraba influido por la renovación bíblica, litúrgica y espiritual asociada al Concilio Vaticano II, por la lectura de los Hechos de los Apóstoles y por el deseo de vivir con mayor profundidad la acción del Espíritu Santo. Los participantes habían reflexionado especialmente sobre Pentecostés y sobre la necesidad de una renovación interior de la vida cristiana.

Desarrollo del retiro

Durante el retiro, los participantes dedicaron tiempo a la oración, la adoración eucarística, la confesión, la lectura de la Escritura y la invocación del Espíritu Santo. En la noche del sábado 18 de febrero y durante el domingo 19, varios participantes vivieron una intensa experiencia de oración y alabanza que interpretaron como una nueva efusión de la gracia del Espíritu Santo.

Los testimonios posteriores hablaron de una renovada conciencia de la presencia de Cristo, de un deseo profundo de oración, de una mayor confianza en la Sagrada Escritura y de la aparición de manifestaciones carismáticas, entre ellas el don de lenguas. El episodio no pretendió crear una nueva Iglesia ni una comunidad separada de la Iglesia católica. Los participantes continuaron vinculados a la vida sacramental y a la misión de sus comunidades.

Importancia histórica

El fin de semana de Duquesne constituye el hito fundacional reconocido de la Renovación Carismática Católica contemporánea. La experiencia se difundió rápidamente entre estudiantes, sacerdotes y laicos de otras instituciones y diócesis de Estados Unidos. Después llegó a numerosos países de América, Europa, Asia, África y Oceanía.

La fecha de 1967 no significa que la acción carismática del Espíritu Santo comenzara entonces. La Iglesia reconoce la presencia de carismas a lo largo de toda su historia. El acontecimiento de Duquesne representa, más bien, el inicio histórico de una expansión contemporánea de la renovación pentecostal dentro de amplios sectores del catolicismo.

El papa Francisco relacionó explícitamente el surgimiento de esta corriente de gracia con 1967 y explicó que, como fruto de la experiencia del Bautismo en el Espíritu, muchos hombres y mujeres impulsaron asociaciones, comunidades de alianza, escuelas de formación, escuelas de evangelización, congregaciones religiosas, comunidades ecuménicas y obras de ayuda a los pobres y necesitados.1

Desarrollo histórico en la Iglesia católica

Primer reconocimiento eclesial

La Renovación se extendió durante los años posteriores al Concilio Vaticano II. El papa san Pablo VI recibió a dirigentes carismáticos y valoró la renovación espiritual como una manifestación de la acción del Espíritu Santo en la Iglesia. En 1975, durante la celebración de Pentecostés en Roma, expresó su agradecimiento por la incorporación de la Renovación al corazón de la Iglesia.1

Pablo VI describió algunos frutos de la experiencia: una comunión más profunda, una relación personal con Dios, la oración comunitaria, la alabanza, la acción de gracias y una conciencia renovada de la dependencia radical de Dios. También vinculó la autenticidad de la renovación con la unión entre fe y obras.7

Consolidación internacional

Durante las décadas de 1970, 1980 y 1990 aparecieron estructuras de coordinación internacional y numerosos servicios nacionales. Estas instituciones facilitaron la comunicación, la formación y la comunión entre las distintas expresiones carismáticas.

San Juan Pablo II reconoció el vigor de la Renovación y pidió que profundizara su comunión con toda la Iglesia: con sus pastores, su doctrina, su disciplina, su vida sacramental y el conjunto del Pueblo de Dios.8

En 1992, el mismo papa recordó a los dirigentes carismáticos que los dones del Espíritu Santo tienen como finalidad la edificación de la Iglesia. También les pidió una comunión cada vez más plena con la Sede Apostólica y el colegio de los obispos, así como una cooperación eficaz en la misión eclesial.9

Pontificado de Francisco

El papa Francisco ha concedido una importancia especial a la dimensión misionera, ecuménica y social de la Renovación. Para él, la experiencia del Espíritu Santo debe producir comunión, evangelización y servicio a quienes sufren.

En 2015 recordó que la Renovación no posee un fundador humano único ni una forma homogénea. También afirmó que sus frutos han dado origen a una gran variedad de asociaciones y comunidades.1

En 2017 agradeció a la Renovación Carismática Católica su aportación durante los primeros cincuenta años y pidió que compartiera con toda la Iglesia el Bautismo en el Espíritu Santo, alabara constantemente a Dios, caminara junto a cristianos de otras Iglesias y comunidades, y sirviera a los pobres y a los enfermos.10

Rasgos espirituales del camino carismático

Conversión personal

El camino carismático comienza normalmente con una renovación de la relación personal con Jesucristo. La persona descubre la fe no sólo como adhesión intelectual a unas verdades, sino como encuentro vivo con Cristo muerto y resucitado.

Esta conversión no sustituye al Bautismo sacramental. La expresión Bautismo en el Espíritu Santo designa una oración de invocación y una experiencia de renovación de la gracia recibida en los sacramentos de la iniciación cristiana. No constituye un nuevo sacramento ni repite el Bautismo con agua.

Alabanza y acción de gracias

La alabanza ocupa un lugar central en muchas comunidades carismáticas. Los fieles expresan públicamente la grandeza de Dios mediante cantos, salmos, oraciones espontáneas y acción de gracias.

La alabanza carismática debe conservar su orientación teocéntrica. No puede convertir la celebración en un espectáculo ni desplazar la centralidad de la liturgia, de la Eucaristía o de la adoración de Cristo. La Congregación para la Doctrina de la Fe recuerda que la adoración eucarística tiene como finalidad reconocer la presencia admirable de Cristo en la Eucaristía y conducir a la unión espiritual con él, culminada en la comunión sacramental.11

Lectura de la Biblia

La Escritura ocupa un lugar destacado en la oración y en la formación. Las comunidades suelen leer un pasaje bíblico, meditarlo y aplicarlo a la vida concreta. Esta práctica debe permanecer unida a la interpretación católica de la Biblia, a la Tradición y al Magisterio.

Una palabra recibida durante la oración no puede adquirir autoridad superior a la Sagrada Escritura, a la enseñanza de la Iglesia o a las obligaciones propias del estado de vida de cada persona.

Comunidad y acompañamiento

El camino carismático suele desarrollarse en grupos de oración y pequeñas comunidades. La comunidad ofrece apoyo, corrección fraterna, formación y oportunidades de servicio.

La comunidad cristiana no debe reemplazar a la familia, la parroquia, la diócesis ni la conciencia personal. Tampoco puede ejercer una autoridad abusiva sobre sus miembros. La madurez eclesial exige respetar la libertad de cada persona y mantener una relación correcta con los pastores.

Prácticas habituales

Grupos de oración

El grupo de oración constituye una de las formas más extendidas de la Renovación. Su estructura varía, pero normalmente incluye:

  1. Acogida y canto.
  2. Invocación del Espíritu Santo.
  3. Alabanza.
  4. Proclamación de la Palabra.
  5. Testimonios.
  6. Intercesión.
  7. Oración por necesidades concretas.
  8. Acción de gracias.

El grupo no sustituye la misa dominical ni los sacramentos. Su función consiste en favorecer la conversión, la oración y la vida apostólica.

Seminarios de Vida en el Espíritu

Los Seminarios de Vida en el Espíritu presentan el anuncio fundamental del Evangelio y ayudan a los participantes a renovar su relación con Jesucristo y con el Espíritu Santo. Suelen abordar el amor de Dios, el pecado y la salvación, la persona de Jesús, la conversión, la vida nueva, la comunidad y la misión.

El papa Francisco los describió como momentos de anuncio inicial del Evangelio que pueden ayudar a las personas a encontrarse con Jesús vivo y a experimentar la Iglesia como lugar de gracia, reconciliación y renacimiento. También pidió que lleguen a grupos parroquiales pequeños, lugares alejados, personas pobres y periferias sociales.3

El seminario constituye sólo un comienzo. Después necesita acompañamiento y formación continuada en la fe, la oración, la vida moral y sacramental, la caridad y la misión.3

Oración por los enfermos

La oración por la curación forma parte de muchas expresiones carismáticas. La Iglesia considera legítimo que cualquier fiel pida a Dios la curación de los enfermos. Cuando la oración ocurre en una iglesia u otro espacio sagrado, conviene que la dirija un ministro ordenado.11

La Iglesia distingue entre la oración litúrgica por los enfermos y otras formas de piedad. Las celebraciones litúrgicas deben respetar las normas establecidas; de lo contrario, carecen de legitimidad litúrgica.11

La oración carismática no garantiza una curación física. El don de curación no pertenece a una clase particular de fieles ni puede atribuirse automáticamente a los dirigentes de un grupo. El Espíritu Santo distribuye los carismas libremente, y ninguna oración elimina la realidad del sufrimiento ni permite despreciar la atención médica.11

Profecía y discernimiento

En el lenguaje carismático, la profecía suele referirse a una palabra de exhortación, consuelo o llamada a la conversión. No equivale necesariamente a anunciar acontecimientos futuros.

Toda palabra profética necesita discernimiento. El grupo debe valorar su conformidad con el Evangelio, su armonía con la doctrina católica, sus frutos espirituales y su capacidad para edificar la comunidad. Ninguna profecía privada puede obligar la conciencia como la revelación pública contenida en Cristo y transmitida por la Iglesia.

Don de lenguas

La glosolalia, llamada también don de lenguas, aparece en el Nuevo Testamento junto a otros carismas. Algunas personas la viven como oración dirigida a Dios; otras comunidades la interpretan mediante una palabra posterior.

La Iglesia no considera este don una prueba necesaria de la presencia del Espíritu Santo ni un signo de superioridad espiritual. San Pablo estableció normas para su ejercicio comunitario y limitó su uso cuando podía causar desorden o impedir la comprensión de la asamblea.6

Liturgia y vida sacramental

El camino carismático encuentra su centro en Cristo y en la vida sacramental de la Iglesia. La Eucaristía ocupa un lugar insustituible porque hace presente sacramentalmente el sacrificio de Cristo y alimenta la comunión eclesial.

La oración carismática puede preparar para la participación litúrgica, prolongar la acción de gracias y ayudar a vivir la fe, pero no puede sustituir la misa ni modificar arbitrariamente sus textos y ritos. La Iglesia exige respeto a las normas litúrgicas en todas las celebraciones.

La reconciliación sacramental también ocupa un lugar esencial. La experiencia de conversión necesita concretarse en el arrepentimiento, la confesión de los pecados y la recepción de la absolución.

La devoción mariana, la adoración eucarística, el rezo del rosario y otras formas tradicionales de oración pueden integrarse legítimamente en un itinerario carismático cuando conservan su sentido propio. La instrucción sobre las oraciones de curación advierte que ninguna finalidad secundaria, incluida la petición de salud, debe desplazar el significado específico de la adoración eucarística.11

Comunión con la Iglesia

La pertenencia a un grupo carismático no crea una Iglesia paralela. Todo grupo necesita vivir en comunión con la parroquia, la diócesis y el obispo diocesano. La autoridad del obispo incluye el discernimiento pastoral de las actividades que ocurren en la diócesis.

El papa Francisco enseña que la diversidad de carismas no debe convertirse en división. El Espíritu Santo crea unidad sin uniformidad y conduce los diferentes dones hacia la armonía. Caminar con los pastores constituye un signo de la acción del Espíritu Santo.12

La comunión exige también superar el exclusivismo. Ningún grupo puede identificarse con la totalidad de la Renovación ni presentarse como la única expresión auténtica del Espíritu Santo. El conjunto de la Iglesia siempre es mayor que una parte, y cada carisma encuentra su sentido en relación con el cuerpo eclesial entero.13

Organización y situación institucional

Diversidad de estructuras

La Renovación Carismática Católica no posee una única forma organizativa universal. Dentro de ella conviven:

Cada realidad puede poseer una personalidad jurídica diferente y depender de una autoridad eclesial distinta. Por ello, no resulta correcto atribuir automáticamente a toda la corriente de gracia las normas, estatutos o decisiones propias de una asociación concreta.

CHARIS

En la etapa actual, CHARIS, sigla de Servicio Internacional de la Renovación Carismática Católica, ejerce un servicio internacional para las distintas expresiones de la Renovación Carismática Católica. El papa Francisco lo describió en 2023 como una estructura de servicio y comunión llamada a acompañar y orientar a las comunidades carismáticas.3

CHARIS no equivale a la totalidad de la Renovación ni transforma la corriente de gracia en una organización única. Su función consiste en favorecer la comunión, el intercambio de experiencias, la formación, la misión y la relación con la Iglesia universal.

La situación jurídica de los organismos internacionales puede cambiar mediante decisiones de la Santa Sede. Por este motivo, conviene distinguir siempre entre la corriente espiritual, las asociaciones concretas y los organismos de coordinación vigentes en cada momento.

Dimensión ecuménica y misionera

La Renovación Carismática Católica mantiene desde sus comienzos una relación significativa con cristianos de otras comunidades eclesiales que comparten la fe en Jesucristo y la apertura a la acción del Espíritu Santo. Esta dimensión ecuménica no elimina las diferencias doctrinales ni sustituye el diálogo ecuménico oficial de la Iglesia.

La oración común, la alabanza y la colaboración en obras de caridad pueden contribuir a la unidad de los cristianos cuando respetan la identidad católica y las normas de la Iglesia. El papa Francisco ha pedido a la Renovación que camine junto a los cristianos de otras Iglesias y comunidades en la oración y en el servicio a los más necesitados.10

La misión constituye otro criterio de autenticidad. El camino carismático no busca únicamente la experiencia interior de los participantes. El Espíritu Santo impulsa al anuncio del Evangelio, al testimonio público de la fe, a la atención de los enfermos y a la defensa de la dignidad de los pobres.

El papa Francisco relaciona la madurez de los movimientos y comunidades con una conversión misionera capaz de afrontar la pobreza, la cultura del consumo, la defensa de la vida, la familia, la paz, la libertad religiosa y la educación.13

Criterios de discernimiento y riesgos

El camino carismático ofrece frutos espirituales valiosos, pero necesita criterios de discernimiento. La intensidad emocional de una reunión no prueba por sí sola la acción del Espíritu Santo. La Iglesia valora los frutos duraderos: crecimiento en la fe, caridad, humildad, obediencia, vida sacramental, compromiso con los pobres y fidelidad a la doctrina católica.

Conviene vigilar especialmente los siguientes riesgos:

  • Convertir los carismas en motivo de prestigio personal.
  • Atribuir poderes especiales a determinados dirigentes.
  • Presentar una curación como segura o garantizada.
  • Despreciar la medicina o la atención psicológica.
  • Sustituir la misa por reuniones de oración.
  • Interpretar toda experiencia emocional como una acción sobrenatural.
  • Ejercer presión sobre la conciencia de los miembros.
  • Aislar al grupo de la parroquia o de la diócesis.
  • Aceptar profecías contrarias a la fe católica.
  • Confundir liderazgo espiritual con autoridad absoluta.
  • Identificar la propia comunidad con la totalidad de la Iglesia.

La instrucción sobre la oración por la curación rechaza la atribución automática del carisma de curación a los dirigentes de un grupo y recuerda que el Espíritu concede sus dones libremente. También enseña que ninguna oración obtiene necesariamente la curación de todas las enfermedades.11

Valoración eclesial

La Iglesia católica valora el camino carismático como una posible expresión de la acción renovadora del Espíritu Santo. Sus frutos más reconocidos incluyen la conversión personal, la revitalización de la oración, el amor a la Escritura, la participación sacramental, la evangelización, la vocación al servicio y la atención a los pobres.

San Juan Pablo II consideró la Renovación una manifestación elocuente de la vitalidad permanente de la Iglesia y pidió a sus miembros que profundizaran siempre su comunión con los pastores, la doctrina, la disciplina y la vida sacramental.8

La Renovación alcanza su finalidad cuando conduce a la Iglesia entera hacia una vida más plena en Cristo. El papa Francisco resume esta orientación mediante la imagen de una corriente que procede de Dios y vuelve a Dios, sin encerrarse en una identidad autorreferencial.1

Conclusión

El camino carismático forma parte de la renovación espiritual contemporánea de la Iglesia católica. Nació históricamente con el fin de semana de Duquesne de 1967 y adquirió después una extraordinaria variedad de expresiones en todo el mundo.

La Iglesia no lo entiende como una comunidad separada ni como una estructura homogénea, sino como una corriente de gracia que debe permanecer unida a la vida sacramental, a la doctrina católica, a los pastores y a la misión evangelizadora. Los carismas tienen su origen en el Espíritu Santo, pero sólo alcanzan su autenticidad cuando producen comunión, santidad, caridad y servicio al prójimo.

Citas y referencias

  1. Papa Francisco. Al Movimiento de Renovación en el Espíritu Santo (3 de julio de 2015), 1 (2015). 2 3 4 5 6 7
  2. Papa Juan Pablo II. A los participantes en la Conferencia Internacional de Líderes Carismáticos Católicos (30 de octubre de 1998) - Discurso, 1 (1998).
  3. A los participantes en la reunión organizada por el Servicio Internacional de Renovación Carismática Católica (CHARIS) (4 de noviembre de 2023), Papa Francisco. A los participantes en la reunión organizada por el Servicio Internacional de Renovación Carismática Católica (CHARIS) (4 de noviembre de 2023), 1 (2023). 2 3 4
  4. Introducción - Los dones del Espíritu Santo en la Iglesia en misión, Congregación para la Doctrina de la Fe. Carta Iuvenescit Ecclesia a los obispos de la Iglesia Católica sobre la relación entre los dones jerárquicos y carismáticos en la vida y la misión de la Iglesia, 1 (2016).
  5. I. Los carismas según el Nuevo Testamento - Gracia y carisma, Congregación para la Doctrina de la Fe. Carta Iuvenescit Ecclesia a los obispos de la Iglesia Católica sobre la relación entre los dones jerárquicos y carismáticos en la vida y la misión de la Iglesia, 4 (2016). 2
  6. I. Los carismas según el Nuevo Testamento - La variedad de carismas, Congregación para la Doctrina de la Fe. Carta Iuvenescit Ecclesia a los obispos de la Iglesia Católica sobre la relación entre los dones jerárquicos y carismáticos en la vida y la misión de la Iglesia, 7 (2016). 2 3 4
  7. Papa Pablo VI. A los participantes en el III Congreso Internacional de la Renovación Carismática Católica (19 de mayo de 1975) - Discurso, 1 (1975).
  8. Papa Juan Pablo II. VI Asamblea Internacional de la Renovación Carismática Católica (15 de mayo de 1987) - Discurso, 1 (1987). 2
  9. Papa Juan Pablo II. A los miembros del Consejo de la «Oficina Internacional de Renovación Carismática Católica» (14 de marzo de 1992) - Discurso, 2 (1992).
  10. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 7, 2017, 25 (2017). 2
  11. Introducción, Congregación para la Doctrina de la Fe. Instrucción sobre oraciones para la sanación, 2000 (2000). 2 3 4 5 6
  12. Homilía de Papa Francisco - Solemnidad de Pentecostés, misa solemne con los movimientos eclesiales - Plaza de San Pedro, Papa Francisco. 19 de mayo de 2013: Misa solemne con los movimientos eclesiales en el Domingo de Pentecostés, 2 (2013).
  13. Papa Francisco. Discurso del Santo Padre a los participantes del III Congreso Mundial de Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades (22 de noviembre de 2014), 3 (2014). 2
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