La obra avanza desde la vida comunitaria y las disposiciones necesarias para la oración hacia la explicación de la oración cristiana, con especial atención al padrenuestro. Su recorrido es relativamente lineal: primero prepara a las religiosas para una vida de oración mediante la práctica de las virtudes; después profundiza en el trato del alma con Dios.,
Las virtudes de la vida común
Teresa presenta tres disposiciones como fundamentos de la vida espiritual: el amor mutuo, el desasimiento de las cosas creadas y la humildad. No las considera adornos opcionales, sino condiciones que sostienen la paz interior y comunitaria y preparan para la oración.
El amor mutuo hace posible soportar las dificultades de la convivencia y evita que la búsqueda de Dios se convierta en aislamiento o dureza. Teresa también advierte contra los afectos particulares que pueden dividir a la comunidad. La caridad debe impulsar una amistad orientada al bien espiritual de la otra persona, no a la posesión o al interés propio.,
El desasimiento significa aprender a no hacer de los bienes creados el centro de la vida. La humildad, por su parte, no equivale a despreciarse ni a negar los dones recibidos: Teresa la relaciona con la verdad acerca de uno mismo y con la disposición a depender de Dios. En la enseñanza general de la santa, estas virtudes evangélicas constituyen la base de la vida cristiana, junto con la determinación, la esperanza y diversas virtudes humanas.,
La oración contemplativa
La oración ocupa el centro del libro. Teresa la trata como una relación viva con Dios y como una práctica que transforma la conducta. La regla carmelitana manda orar sin cesar; para la santa, la oración genuina no puede separarse de una vida sobria, disciplinada y comprometida con las virtudes.
La contemplación no constituye un privilegio desligado de la vida moral. Teresa insiste en que la unión con Dios requiere amor, humildad y libertad interior. La oración tampoco dispensa del servicio a los demás: la vida espiritual ha de beneficiar a quienes rodean a la religiosa y sostener la misión de la Iglesia.,
El padrenuestro
La explicación del padrenuestro es uno de los pasajes más valiosos de la obra. Teresa toma esta oración enseñada por Cristo como modelo para el trato con Dios y como guía para ordenar los deseos. Benedicto XVI destacó precisamente el comentario teresiano al padrenuestro entre los pasajes más apreciados de Camino de perfección.
El recorrido de la obra conduce desde la preparación de la vida comunitaria hasta la oración evangélica. En sus páginas finales, Teresa remite a otra obra suya sobre la oración y la experiencia del agua viva, imagen de la saciedad espiritual que Dios concede y del crecimiento en su servicio.