Genealogía familiar
Canaán aparece en la genealogía postdiluviana como el hijo menor de Cam, uno de los tres hijos de Noé que sobrevivieron al Diluvio. La Biblia enumera explícitamente: «Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam fue padre de Canaán». Esta filiación lo sitúa en la línea hamita, distinta de la semita (Sem) y la jafetita (Jafet), estableciendo las bases étnicas de los pueblos antiguos según la Tabla de las Naciones en Génesis 10.
Los descendientes de Canaán incluyen tribus como los sidonios, hititas, jebuseos, amorreos, gergeseos, hivitas y arcaitas, entre otros, que poblaron desde Sidón hasta Gaza y el valle del Jordán. En 1 Crónicas 1, se detalla esta descendencia: «Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het, y al jebuseo, al amorreo, al gergeseo, al heveo, al arcaíta, al sinita, al arvadita, al zemarita y al hamatita». Esta lista subraya la dispersión geográfica de los cananeos, desde el Líbano hasta Palestina occidental.
La maldición de Noé
El episodio clave involucrando a Canaán se narra en Génesis 9, tras el incidente en el que Cam ve la nudidad de su padre ebrio y se lo cuenta a sus hermanos, mientras Sem y Jafet lo cubren con respeto. Al despertar, Noé pronuncia: «Maldito sea Canaán; siervo de siervos sea para sus hermanos». A continuación, bendice a Sem —«Bendito sea el Señor, Dios de Sem, y sea Canaán su siervo»— y a Jafet —«Dilate Dios a Jafet, habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán su siervo».
La tradición católica interpreta esta maldición no como un acto arbitrario, sino profético, vinculado al pecado de Cam y prefigurando la sumisión histórica de los cananeos ante los descendientes de Sem (israelitas) y Jafet (gentiles). La Enciclopedia Católica señala que Canaán, aunque no participó directamente en el pecado, hereda la reprobación por sus posteridades idólatras, cumpliéndose en la conquista israelita. Algunos Padres, como San Jerónimo, ven en ello una figura de los vicios que esclavizan al alma.