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Canon de la Escritura

El canon de la Escritura es la lista completa de los libros que la Iglesia católica reconoce como inspirados por Dios y pertenecientes a la Sagrada Escritura. Comprende 73 libros: 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo. La Iglesia discernió esta lista a través de la Tradición apostólica; su formación histórica fue gradual y su reconocimiento definitivo en Occidente resolvió antiguas diferencias sobre algunos libros.1,2,3

Canon de la Escritura
Ver información de la imagenCanon de la Escritura. Autor desconocido, CC BY-SA 2.5 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCanon de la Escritura
CategoríaTérmino
DescripciónLista completa de los libros que la Iglesia católica reconoce como inspirados por Dios y pertenecientes a la Sagrada Escritura. Designa la colección de libros que la Iglesia reconoce como sagrados y canónicos, inspirados por el Espíritu Santo
Autoridad EclesiásticaConcilios de Florencia y Trento
Doctrinas RelacionadasInspiración divina, Tradición apostólica, Sagrada Escritura
HistoriaSu formación histórica fue gradual; la Iglesia discernió la lista a través de la Tradición apostólica.
Personas RelacionadasSan Agustín, Papa Benedicto XVI
TemaAntiguo Testamento, Nuevo Testamento, Libros protocanónicos, Libros deuterocanónicos
TipoTérmino teológico

Tabla de contenido

Significado de «canon»

La palabra canon procede del griego kanṓn, que designaba una caña o vara de medir y, por extensión, una regla o norma. Aplicada a la Biblia, designa la colección de libros que la Iglesia reconoce como sagrados y canónicos, es decir, inspirados por el Espíritu Santo y recibidos como Escritura.4

El canon no es simplemente una selección de obras antiguas apreciadas por su valor religioso. Para la fe católica, los libros canónicos forman parte de la Palabra de Dios consignada por escrito. La Iglesia no los convierte en inspirados al incluirlos en una lista: reconoce, mediante la Tradición apostólica, cuáles son los escritos que pertenecen a la Escritura.2,1

Composición del canon católico

La Biblia católica consta de dos partes: el Antiguo Testamento, que reúne las Escrituras de Israel recibidas por la Iglesia, y el Nuevo Testamento, que contiene los escritos apostólicos centrados en Jesucristo. El canon católico incluye 46 libros veterotestamentarios y 27 neotestamentarios. Si Jeremías y Lamentaciones se cuentan como un solo libro, el Antiguo Testamento suma 45.2

Libros del Antiguo Testamento

Los 46 libros del Antiguo Testamento son:

Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Ester, 1 y 2 Macabeos, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría, Eclesiástico o Sirácida, Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.2

La tradición católica incluye en el canon varios libros que no forman parte del canon hebreo. Entre ellos figuran Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y 1 y 2 Macabeos. También recibe como canónicas determinadas partes de Ester y Daniel.4,2

Libros del Nuevo Testamento

Los 27 libros del Nuevo Testamento son:

Los evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan; los Hechos de los Apóstoles; las cartas de san Pablo a los Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón; la carta a los Hebreos; las cartas de Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2 y 3 Juan y Judas; y el Apocalipsis.2

Formación y reconocimiento del canon

Las Escrituras de Israel

La Iglesia primitiva recibió del judaísmo unas Escrituras que ya ocupaban un lugar central en la instrucción religiosa. Los cristianos las conservaron como parte fundamental de la Biblia y las leyeron a la luz de Jesucristo. A partir de la primera generación apostólica se añadieron escritos sobre la vida y la enseñanza de Jesús, así como cartas dirigidas a diversas comunidades. En poco tiempo, esos escritos apostólicos comenzaron a recibir en las comunidades cristianas una autoridad comparable a la de las Escrituras de Israel.5

En los primeros siglos no todas las comunidades cristianas utilizaron exactamente la misma colección de libros veterotestamentarios. Algunas tradiciones estaban vinculadas a la Biblia hebrea; otras empleaban una colección griega más amplia, conocida como la versión de los Setenta. Esa diversidad contribuyó a que algunos escritos fueran discutidos en ciertos lugares.3,6

Los escritos apostólicos y el discernimiento eclesial

La Iglesia también tuvo que distinguir los escritos apostólicos de otras obras que circulaban bajo nombres de apóstoles o que presentaban relatos legendarios sobre Jesús. El discernimiento atendió a la relación de los escritos con la predicación apostólica y a su recepción en la vida de las comunidades cristianas.6

La elaboración del canon ocurrió a lo largo del tiempo. En el caso del Antiguo Testamento, las tradiciones escritas y las colecciones reconocidas como autorizadas se relacionaron gradualmente entre sí. En el Nuevo Testamento, los escritos cristianos nacieron de la predicación sobre Cristo y de la vida de las primeras comunidades.7

Reconocimiento del canon católico

En Occidente, san Agustín defendió la colección más amplia de libros recibida por la Iglesia y apeló a la práctica eclesial constante. Los concilios regionales de los primeros siglos adoptaron listas concordantes con ese uso. Más tarde, los concilios de Florencia y Trento resolvieron las dudas que todavía persistían en el mundo católico: el canon reconocido por la Iglesia católica comprende 73 libros, 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo.3,2

La definición del canon no debe confundirse con la composición material de los libros ni con la evolución de sus tradiciones literarias. La formación histórica de los escritos y el discernimiento de la lista canónica son aspectos relacionados, pero distintos: la Iglesia reconoció como Escritura los libros que recibió en la Tradición apostólica.2,7

Libros protocanónicos y deuterocanónicos

La teología católica llama protocanónicos a los libros cuya pertenencia al canon fue aceptada ampliamente y sin controversias duraderas. Llama deuterocanónicos a aquellos cuya condición de Escritura fue objeto de discusión en algunos ámbitos, aunque la Iglesia católica los reconoce plenamente como canónicos. El prefijo deutero- no significa que estos libros tengan menor autoridad o que pertenezcan a un canon inferior.4

En el Antiguo Testamento, los deuterocanónicos son Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y 1 y 2 Macabeos, además de determinadas partes de Ester y Daniel. La diferencia con las Biblias protestantes deriva principalmente de que estas no incluyen esos libros en su canon veterotestamentario.4,2

La historia de las listas muestra diferencias entre comunidades y regiones de la Iglesia antigua. Por ello, la recepción de los deuterocanónicos no equivale a una aceptación tardía de escritos considerados secundarios: el canon católico los recibe como libros sagrados y canónicos.3,4

Unidad de los dos Testamentos

La Iglesia católica lee el Antiguo y el Nuevo Testamento como partes de una misma Escritura. Ambos pertenecen al único designio de salvación y tienen como autor al mismo Dios, aunque el Nuevo Testamento manifiesta la revelación de manera plena en Jesucristo. La lectura cristiana descubre en el Antiguo Testamento la preparación y la promesa que alcanzan su plenitud en Cristo, sin reducir por ello el valor propio de las Escrituras de Israel.8,9

El canon expresa así una continuidad: los escritos apostólicos remiten a las Escrituras de Israel y anuncian que Jesús las lleva a cumplimiento. La unidad entre ambos Testamentos no elimina sus diferencias históricas y literarias, sino que permite leerlos conjuntamente dentro de la fe cristiana.7,9

Citas y referencias

  1. Primera parte: La profesión de fe. Capítulo segundo: Dios sale al encuentro del hombre. Sagrada Escritura, promulgado por el papa Benedicto XVI, Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 20 (2005). 2
  2. Capítulo segundo: Dios sale al encuentro del hombre, Catecismo de la Iglesia Católica, 120 (1992). 2 3 4 5 6 7 8 9
  3. I. Las Sagradas Escrituras del pueblo judío son una parte fundamental de la Biblia cristiana - E. La extensión del canon de las Escrituras - 3. Formación del canon cristiano, Pontificia Comisión Bíblica, El pueblo judío y sus Sagradas Escrituras en la Biblia cristiana (24 de mayo de 2001), 18 (2002). 2 3 4
  4. Canon del Antiguo Testamento, Enciclopedia Católica, Canon del Antiguo Testamento (1913). 2 3 4 5
  5. I. Canonicidad y unidad de las Escrituras, A. Delgado, La unidad de las Escrituras, 4 (1972).
  6. A. Delgado, La unidad de las Escrituras, 5 (1972). 2
  7. Primera parte, Pontificia Comisión Bíblica, La inspiración y la verdad de la Sagrada Escritura, 56 (2014). 2 3
  8. C), G. Aranda-Pérez, La Sagrada Escritura en el Catecismo de la Iglesia Católica, 23 (1993).
  9. C) Lectura tipológica, G. Aranda-Pérez, La Sagrada Escritura en el Catecismo de la Iglesia Católica, 29 (1993). 2
Modificado el 13 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.27 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/qs0sfxfhk

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