La Biblia católica consta de dos partes: el Antiguo Testamento, que reúne las Escrituras de Israel recibidas por la Iglesia, y el Nuevo Testamento, que contiene los escritos apostólicos centrados en Jesucristo. El canon católico incluye 46 libros veterotestamentarios y 27 neotestamentarios. Si Jeremías y Lamentaciones se cuentan como un solo libro, el Antiguo Testamento suma 45.
Libros del Antiguo Testamento
Los 46 libros del Antiguo Testamento son:
Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Ester, 1 y 2 Macabeos, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría, Eclesiástico o Sirácida, Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.
La tradición católica incluye en el canon varios libros que no forman parte del canon hebreo. Entre ellos figuran Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y 1 y 2 Macabeos. También recibe como canónicas determinadas partes de Ester y Daniel.,
Libros del Nuevo Testamento
Los 27 libros del Nuevo Testamento son:
Los evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan; los Hechos de los Apóstoles; las cartas de san Pablo a los Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón; la carta a los Hebreos; las cartas de Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2 y 3 Juan y Judas; y el Apocalipsis.