El Canon de la Misa se recita en silencio en su totalidad. El sacerdote debe escuchar su propia voz, especialmente al pronunciar las palabras de la Consagración, ya que la forma de todo sacramento debe ser sensible, pero no debe ser oído por los presentes. Esta práctica de la recitación silenciosa surgió con la superposición de las partes del celebrante y el coro. En la actualidad, el sacerdote no espera a que el coro termine su parte, sino que prosigue con sus oraciones, excepto en el Gloria y el Credo, donde debe cantar en voz alta una vez que el coro ha concluido.
Antiguamente, el sacerdote no comenzaba el Canon hasta que terminaba el canto del Sanctus. La necesidad de que el sacerdote en el altar dijera el Canon en voz baja surgió con el canto del Sanctus y el Benedictus. Sin embargo, la no esencialidad de este silencio se demuestra en la concelebración, donde todos los concelebrantes dicen el Canon en voz alta. También existen razones místicas para las oraciones silenciosas del Canon.
El Canon, junto con el resto del Ordo Missæ, se encuentra impreso en el centro del Misal. Hasta el siglo IX, solía estar hacia el final del Sacramentario, pero luego se trasladó al principio y, desde el siglo XI, se ha colocado consistentemente en el medio, donde permanece hasta hoy. Esta ubicación es conveniente debido a su frecuente uso, y también se cree que una razón simbólica, la conexión entre el Sacrificio Eucarístico y los misterios de la Semana Santa, contribuyó a considerar este lugar el más adecuado.
Estructura de la Plegaria Eucarística
La Plegaria Eucarística, que en los ritos orientales se denomina Anáfora, es esencialmente una larga oración. La Plegaria Eucarística I, también conocida como Canon Romano, es la más antigua y venerable de todas las plegarias litúrgicas cristianas.
Los principales componentes de la Plegaria Eucarística incluyen:
Prefacio: Aunque ya no se cuenta como parte del Canon en el Rito Romano moderno, el Prefacio es el inicio de la gran plegaria eucarística. Introducido por el diálogo «Sursum corda» (Levantemos el corazón), comienza con las palabras «Vere dignum et justum est» (Verdaderamente es justo y necesario).
Sanctus: Inmediatamente después del Prefacio, la asamblea canta el Sanctus, con las palabras de los ángeles: «Sanctus, sanctus, sanctus» (Santo, Santo, Santo).
Te Igitur: Es la primera oración del Canon propiamente dicho.
Commemoración de los vivos (Memento Domine): Se pide por los que viven, especialmente por el Papa, el obispo diocesano y todos los ortodoxos que profesan la fe católica y apostólica.
Communicantes: En esta sección se invoca la comunión con la Iglesia universal, mencionando a la Bienaventurada Virgen María, los Apóstoles y otros santos.
Hanc Igitur: Esta oración solicita a Dios que acepte la ofrenda. Se hacen pequeñas adiciones en esta y en la Communicantes en las fiestas más importantes.
Consagración: Esta es la parte central, donde el sacerdote pronuncia las palabras de institución de la Eucaristía, que Cristo mismo dijo en la Última Cena. Incluye las palabras sobre el pan («Hoc est enim corpus meum…») y el vino («Hic est enim sanguis meus…»).
Anamnesis: El celebrante conmemora la Pasión, Resurrección y Ascensión de Cristo.
Epíclesis: Invocación al Espíritu Santo para que descienda sobre las ofrendas y las transforme.
Commemoración de los difuntos (Memento etiam): Se reza por los fieles difuntos.
Nobis Quoque Peccatoribus: Se pide humildemente por la propia salvación y la admisión en la compañía de los Apóstoles y los mártires.
Per quem haec omnia, Domine, semper bona creas: Oración final del Canon, culminando con la doxología «Per omnia sæcula sæculorum», a la que el coro responde «Amen».
El Pater Noster y la Fracción
Después de la Ekphonesis del Canon, se recita el Padre Nuestro, precedido por una breve cláusula (Præceptis salutaribus moniti) y seguido de un embolismo (Libera nos), que se dice en silencio y termina con una tercera ekphonesis. A continuación, tiene lugar la Fracción del Pan, acompañada por el versículo «Pax domini sit semper vobiscum», que introduce el beso de la paz. El coro canta el Agnus Dei mientras el celebrante reza la primera oración de Comunión antes de dar el beso al diácono.