El origen del título «canónigo» ha sido objeto de debate. Una teoría sugiere que deriva de la palabra griega kanón, que significa «regla», en referencia a la vida comunitaria regulada que seguían ciertos clérigos, lo que los distinguía de otros que no vivían en comunidad1. Según esta perspectiva, un canónigo es así llamado por la regularidad de la vida que lleva1.
Otra opinión, que parece ser la más lógica y respaldada por autores como Thomassinus, sostiene que el término proviene del hecho de que sus nombres estaban inscritos en las listas (cánones) de aquellos que servían iglesias particulares para las cuales habían sido ordenados1. Esta derivación concuerda con la idea de que los capítulos catedralicios actuales son la evolución de los antiguos cuerpos de presbíteros que, en cada iglesia particular, formaban el senado de esa iglesia junto con el obispo1.
