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Capa pluvial

La capa pluvial es una vestidura litúrgica amplia, abierta por delante y cerrada a la altura del pecho mediante un broche o una banda. La emplean ministros ordenados y otros ministros en determinadas celebraciones, especialmente en procesiones y oficios solemnes. Su forma conserva la de un manto semicircular y su nombre latino tradicional, pluviale, alude a su posible función protectora frente a la lluvia.1

Capa pluvial elaborada y simple
Ver información de la imagenCapa pluvial elaborada y simple., c. 2021. Original, Zelui05, CC BY-SA 4.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCapa pluvial
CategoríaTérmino litúrgico
Nombre Oficialpluviale
Apodocappa
DefiniciónVestidura litúrgica amplia, abierta por delante y cerrada a la altura del pecho mediante un broche o una banda.
DescripciónCae desde los hombros hasta los pies, con forma de manto semicircular, espalda con capillo ornamental y borde superior con banda.
SimbolismoExpresa solemnidad y dignidad litúrgica.
HistoriaEn sus orígenes tuvo un uso práctico para proteger del frío o la lluvia; en la Edad Media adquirió una función litúrgica más definida.
Uso LitúrgicoProcesiones, bendiciones solemnes, exposición y bendición eucarística, sacramentales y oficios litúrgicos.
CaracterísticasAbierta por delante, sujeta con broche o fiador, con capillo en la espalda.
Conceptos RelacionadosCasulla, Dalmática, Muceta, Palio, Alba, Estola

Tabla de contenido

Descripción y estructura

La capa pluvial cae desde los hombros hasta los pies y deja el frente abierto. Un broche, llamado fiador, broche o morcilla según la tradición y la pieza concreta, une sus dos bordes a la altura del pecho. La espalda puede llevar una pieza ornamental bordada, a menudo de forma semicircular o de escudo, conocida como capillo.

En los ejemplares antiguos, el capillo podía adoptar la forma de una capucha funcional. Con el tiempo, perdió su utilidad práctica y quedó reducido a un elemento decorativo, bordado y a veces rígido. La capa también suele llevar una banda ornamental en el borde superior y puede estar confeccionada con tejidos ricos, como seda o brocado.1

La capa no debe confundirse con la casulla. Ambas vestiduras comparten una historia formal, pero la casulla se cierra por delante, mientras que la capa permanece abierta y se sujeta con un broche. La enciclopedia católica describe la casulla primitiva como una capa cuyos bordes rectos se cosieron entre sí.1

Origen e historia

Los términos latinos cappa y pluviale designaron prendas semejantes a un manto o capa. En sus orígenes, la vestidura pudo tener un uso práctico: proteger del frío o de la lluvia durante procesiones y otras celebraciones al aire libre. La tradición histórica relacionó también su nombre con la protección frente a las inclemencias del tiempo y con la capucha que algunos modelos antiguos incorporaban.2

Las representaciones antiguas y las capas conservadas muestran que la forma general cambió poco con el paso de los siglos. La modificación más visible afectó a la capucha: de elemento que podía cubrir la cabeza pasó a convertirse en un adorno posterior.1

En la Edad Media, la capa adquirió una función litúrgica más definida. Su amplitud permitía llevarla sobre otras vestiduras y resultaba adecuada para ceremonias solemnes y desplazamientos procesionales. La documentación histórica también registra su uso en contextos eclesiásticos diversos y como prenda común a miembros de distintos grados del clero.2

Uso litúrgico

La capa pluvial acompaña celebraciones en las que el ministro no viste la casulla propia de la misa. Su uso tradicional incluye procesiones, bendiciones solemnes, exposición y bendición eucarística, algunos sacramentales y determinados oficios litúrgicos. La función concreta depende del rito, del calendario y de las normas litúrgicas aplicables.

En las celebraciones pontificales, el obispo puede utilizarla en determinados momentos y de acuerdo con los libros litúrgicos. La normativa histórica recogida en las colecciones de decretos vinculaba su uso episcopal a ceremonias solemnes concretas; no debe entenderse esa regulación antigua como una descripción automática de la disciplina vigente.3,4

El ministro suele llevar la capa sobre el alba y, cuando corresponde, sobre la estola. La capa no sustituye a la estola cuando la función litúrgica exige esta última. Tampoco es una vestidura propia de la celebración de la misa: en ella, el celebrante emplea la casulla.

Color y ornamentación

El color de la capa suele corresponder al color litúrgico de la celebración, de acuerdo con las normas de cada rito y con las costumbres legítimas. El tejido puede llevar bordados, galones, motivos vegetales, figuras sagradas o emblemas relacionados con la iglesia o la comunidad que la conserva.

El capillo constituye uno de los elementos más característicos de la capa pluvial. En las piezas históricas, su tamaño y decoración pueden alcanzar gran riqueza; a menudo concentra los bordados más elaborados de la vestidura. El broche frontal también puede ser una pieza artística, realizada en metal, esmalte u otros materiales.

Simbolismo

La capa expresa solemnidad y dignidad litúrgica. Su forma envolvente recuerda la función protectora del manto, mientras que sus materiales y ornamentos manifiestan el carácter festivo o solemne de la celebración. Sin embargo, la capa pluvial no posee un significado sacramental independiente: su sentido procede del uso que la Iglesia le asigna dentro de la liturgia.

Distinción respecto de otras vestiduras

La capa pluvial se distingue de otras vestiduras por su corte y su uso:

  • Casulla: vestidura propia del sacerdote celebrante en la misa; cubre el torso y queda cerrada por delante.
  • Dalmática: vestidura propia del diácono en las celebraciones solemnes; tiene mangas y no adopta la forma de manto abierto.
  • Muceta: capa corta, propia de determinados dignatarios eclesiásticos, que no equivale a la capa pluvial y tiene otros usos.5
  • Palio: banda de lana que llevan el papa y ciertos arzobispos; por su forma y función, es una insignia distinta de la capa pluvial.6

Valor artístico y conservación

Las capas pluviales forman parte del patrimonio textil de numerosas iglesias y catedrales. Algunas destacan por la calidad de sus bordados, la riqueza de sus tejidos o la antigüedad de sus broches y capillos. La conservación exige protegerlas de la humedad, la luz intensa, el polvo y las tensiones que pueden dañar las fibras, los bordados y los elementos metálicos.

Además de su función litúrgica, estas piezas ofrecen información sobre la historia de la indumentaria eclesiástica, las técnicas textiles y el arte sacro de las comunidades que las encargaron y conservaron.

Citas y referencias

  1. Cope, Enciclopedia Católica, Cope (1913). 2 3 4
  2. De forma pallii aliorumque pontificalium ornamentorum, medio aevo mutata, Société des Bollandistes. Acta Sanctorum: Maius, Tomus V (Supplementum), 429 (1685). 2
  3. Javier Ochoa. Leges Ecclesiae post Codicem iuris canonici editae, Tomus I, 138 (1966).
  4. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 5, mayo, 1920, 37 (1920).
  5. Hood, Enciclopedia Católica, Hood (1913).
  6. Pallium, Enciclopedia Católica, Pallium (1913).
Modificado el 19 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.20 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/f7mp9hk1k

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