Restauración de los frescos de Miguel Ángel
La Capilla se benefició de restauraciones de gran impacto. Un papa describió la entrada a la Capilla para admirar frescos restaurados con la colaboración de maestros renombrados, en particular Miguel Ángel, junto con otros artistas del Renacimiento. Presentó la restauración como una herencia cultural universal, apreciada por peregrinos de todo el mundo.
En la misma línea, otra intervención pontificia conectó la restauración con la comprensión teológica: los frescos, por su esplendor, extienden la mirada hacia el horizonte último de la teología cristiana, apuntando al inicio y al juicio final, e integrando el misterio de la creación y de la historia en la convergencia hacia Cristo, Salvador y Juez.
Restauración de la apariencia original del ciclo sixtino
El testimonio pontificio sobre la restauración realizada en torno a los frescos encargo de Sixto IV ofrece una lectura espiritual y artística. La intervención permitió recuperar el aspecto original del ciclo, destacando una unidad iconográfica y una integración sólida del conjunto pictórico con la totalidad arquitectónica.,
La reflexión eclesial insiste en que el arte sacro actúa como una especie de comentario visual capaz de traducir facetas del mensaje en colores y formas sin vaciar su valor trascendente ni su carácter misterioso.
Efemérides: el techo como «luz de Dios»
En la celebración de las primeras vísperas con motivo del quinientos aniversario de la inauguración del techo, se destacó la idea de que los frescos comunican la luz de Dios que ilumina la Capilla entera. La mirada se dirige al relato bíblico desde el Génesis y el recorrido concluye en la plenitud del Juicio Final.