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Cáritas (ONG)

Cáritas es la red de organizaciones caritativas de la Iglesia católica dedicada al servicio de las personas pobres y vulnerables, la promoción de la justicia y el desarrollo humano integral. Su presencia alcanza desde la comunidad parroquial y la diócesis hasta la cooperación internacional, mediante entidades con estructuras y personalidades jurídicas que pueden variar según el país y el ordenamiento civil aplicable.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCáritas (ONG)
CategoríaDesconocido
DescripciónRed de organizaciones caritativas de la Iglesia católica dedicada al servicio de los pobres y vulnerables, la justicia y el desarrollo humano integral. Cáritas es la red de organizaciones caritativas de la Iglesia católica que, desde lo parroquial hasta la cooperación internacional, brinda asistencia a personas en situación de pobreza, exclusión y emergencias, promoviendo la dignidad humana, la justicia y el desarrollo integral, bajo la supervisión del obispo y la Santa Sede
Autoridad competente internacionalDicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
Autoridad EclesiásticaSan Juan Pablo II
Autoridad que otorgó personalidad jurídicaSan Juan Pablo II
Fecha de Constitución16 de septiembre de 2004
LugarCiudad del Vaticano
Personas relacionadasSan Juan Pablo II
TipoOrganización, ONG católica, red internacional de organizaciones caritativas, persona jurídica pública canónica
Ubicación ActualPalacio de San Calixto, Roma

Tabla de contenido

Naturaleza y significado de Cáritas

La palabra Cáritas procede del latín caritas, traducción habitual del término griego agápē, que designa el amor cristiano fundado en Dios y orientado al bien de toda persona. En la tradición católica, la caridad no equivale únicamente a la ayuda material ni a una actividad filantrópica. Forma parte de la misión esencial de la Iglesia junto con el anuncio del Evangelio y la celebración de los sacramentos.

Los estatutos de Cáritas Internationalis presentan la caridad como una responsabilidad de la Iglesia entera: corresponde a la comunidad cristiana, a cada diócesis, a las parroquias y a los fieles. Esta responsabilidad requiere una organización ordenada que permita atender a las personas necesitadas, proteger su dignidad y promover respuestas eficaces ante la pobreza.1

Cáritas actúa, por tanto, desde una doble dimensión:

  • Dimensión asistencial, mediante la atención inmediata a personas y familias que sufren pobreza, exclusión o emergencias.
  • Dimensión promocional y transformadora, mediante la defensa de la dignidad humana, la búsqueda de las causas de la pobreza y la propuesta de soluciones orientadas a la justicia y al desarrollo integral.

La acción caritativa católica no reduce a la persona a su necesidad económica. La persona atendida conserva siempre su dignidad, su libertad y su capacidad de participar en la solución de sus propios problemas.

Finalidad e identidad eclesial

Cáritas tiene como finalidad servir a los pobres, promover la caridad y la justicia y favorecer el desarrollo humano integral. En el ámbito internacional, su misión consiste en ayudar al Romano Pontífice y a los obispos en el ejercicio de su ministerio caritativo, atender a las personas más necesitadas y colaborar en la respuesta a las emergencias humanitarias.2

La identidad de Cáritas nace de su vinculación con la Iglesia. No constituye una organización ajena o meramente asociada a la comunidad católica, sino una expresión institucional de la responsabilidad eclesial hacia los pobres. Sus actividades deben inspirarse en el Evangelio y en la doctrina social de la Iglesia. El vínculo con los pastores resulta especialmente relevante en el caso de Cáritas Internationalis, cuya naturaleza jurídica y misión la unen de manera estrecha al Romano Pontífice y a los obispos.3

La acción de Cáritas pretende atender a cualquier persona necesitada, sin discriminación por razón de nacionalidad, religión, origen, condición social o situación administrativa. Su fundamento cristiano no elimina la apertura universal del servicio, sino que la sostiene: la dignidad de cada ser humano procede de su condición de criatura amada por Dios.

Organización de Cáritas

Cáritas parroquial, diocesana y nacional

La red de Cáritas presenta una estructura escalonada, aunque la organización concreta depende de cada Iglesia particular y del Derecho civil de cada país.

En el ámbito local, la Cáritas parroquial canaliza la atención más cercana a las personas y familias. Su trabajo puede incluir la acogida, la escucha, la orientación social, la ayuda ante necesidades urgentes y la coordinación con otros servicios eclesiales y civiles.

La Cáritas diocesana articula la acción caritativa de una diócesis. Bajo la autoridad del obispo, coordina proyectos, forma voluntariado, administra recursos y establece programas destinados a responder a las necesidades del territorio. En la diócesis, Cáritas suele integrarse en la pastoral de la caridad, junto con otros servicios especializados, como la pastoral sanitaria o la pastoral penitenciaria. La normativa relativa a la diócesis de Roma, por ejemplo, incluye la oficina de Cáritas dentro del ámbito de la diaconía de la caridad y de la acción pastoral.4

En el ámbito estatal, la Cáritas nacional coordina las entidades diocesanas o territoriales, representa a la red ante las instituciones y desarrolla programas de alcance general. En España, la acción caritativa de Cáritas ha recibido reconocimiento por su coordinación de iniciativas, donativos y campañas dirigidas a personas pobres y excluidas, especialmente ante problemas como el desempleo, la marginación social y las adicciones.5

Cáritas Internationalis

Cáritas Internationalis es una confederación de organizaciones caritativas católicas, generalmente Cáritas nacionales. Sus miembros reciben la aprobación de la respectiva conferencia episcopal o de la autoridad canónica equivalente. En los países con una sola diócesis, la aprobación corresponde al obispo diocesano o a quien el Derecho canónico equipare a dicha autoridad. La admisión como miembro requiere, además, la aceptación de la Asamblea General y la ratificación de la autoridad competente de la Santa Sede.6

La confederación agrupa a sus miembros en regiones geográficas. Estas regiones prestan apoyo a las organizaciones miembros y facilitan la cooperación entre ellas, siempre bajo la guía de las Iglesias particulares y de la Iglesia universal.2

Entre las funciones de Cáritas Internationalis figuran:

  • fomentar la cooperación fraterna entre las Cáritas nacionales;
  • coordinar respuestas ante crisis y emergencias;
  • facilitar la representación internacional de sus miembros;
  • favorecer el intercambio de conocimientos y capacidades;
  • estudiar las causas de la pobreza;
  • promover soluciones respetuosas con la dignidad humana;
  • sensibilizar a los católicos y a las personas de buena voluntad sobre la responsabilidad hacia los pobres.2

La confederación tiene su sede legal en el Estado de la Ciudad del Vaticano y su sede operativa en el Palacio de San Calixto, en Roma.7,6

Historia institucional

La tradición caritativa anterior

La actividad de Cáritas pertenece a una tradición católica mucho más antigua que las estructuras contemporáneas de las organizaciones no gubernamentales. Desde los primeros siglos, las comunidades cristianas organizaron ayudas para viudas, huérfanos, enfermos, presos, extranjeros y personas sin recursos. Con el paso del tiempo, las diócesis, parroquias, monasterios, congregaciones religiosas, cofradías y fundaciones crearon hospitales, casas de acogida, escuelas, obras de asistencia y entidades de beneficencia.

En España, la acción caritativa cristiana dio lugar a numerosas instituciones de carácter piadoso y social. Durante la Edad Moderna y la época contemporánea, las comunidades religiosas y otras entidades católicas desempeñaron un papel destacado en la atención a enfermos y pobres.8

Conviene distinguir esta larga tradición de las formas administrativas actuales. Una obra de beneficencia fundada en siglos anteriores no constituye necesariamente una Cáritas diocesana o nacional en el sentido contemporáneo. La continuidad histórica reside en la misión de servicio a los necesitados; la denominación, la personalidad jurídica, los órganos de gobierno y las obligaciones administrativas pueden haber cambiado.

Consolidación internacional

La cooperación internacional entre organizaciones católicas de ayuda humanitaria condujo a la formación de Cáritas Internationalis como confederación de Cáritas nacionales. La estructura vigente reconoce la autonomía propia de cada organización miembro y, al mismo tiempo, promueve la colaboración, la coordinación y la representación común.2,2

La personalidad jurídica canónica pública de Cáritas Internationalis fue concedida por san Juan Pablo II mediante el quirógrafo Durante l’Ultima Cena, de 16 de septiembre de 2004. Los estatutos actuales identifican esa personalidad como una persona jurídica pública conforme a los cánones 116-123 del Código de Derecho Canónico.7

El hecho de que la personalidad jurídica canónica internacional date de 2004 no significa que todas las Cáritas nacionales o diocesanas nacieran en ese momento. Cada una posee su propia historia fundacional, sus estatutos y su reconocimiento eclesial y civil.

Actividades y campos de actuación

Atención a la pobreza

Cáritas atiende a personas que carecen de ingresos suficientes, vivienda, alimentos, empleo, apoyo familiar o acceso efectivo a los servicios públicos. La primera intervención suele comenzar con la acogida y la escucha. Después, los equipos valoran la situación y orientan a la persona hacia recursos sociales, sanitarios, laborales, educativos o jurídicos.

La ayuda material puede incluir alimentos, ropa, productos de higiene, apoyo para gastos básicos o alojamiento temporal. Sin embargo, la intervención aspira a superar el asistencialismo permanente mediante itinerarios de acompañamiento, formación, acceso al empleo y fortalecimiento de las capacidades personales.

Empleo y formación

El desempleo y la precariedad laboral constituyen causas frecuentes de pobreza y exclusión. Cáritas desarrolla programas de orientación laboral, formación profesional, intermediación con empresas, apoyo al emprendimiento y acompañamiento de personas con especiales dificultades para acceder al mercado de trabajo.

La finalidad no consiste únicamente en conseguir un ingreso, sino también en recuperar la autonomía, la estabilidad familiar, la confianza personal y la participación social.

Vivienda y sinhogarismo

La falta de vivienda adecuada afecta a la salud, la seguridad, la intimidad y la integración social. Las Cáritas territoriales pueden ofrecer acogida, centros residenciales, pisos de apoyo, mediación en conflictos de alquiler, asesoramiento y acompañamiento social.

La atención a las personas sin hogar exige una relación prolongada y personalizada. La ayuda inmediata resulta necesaria, pero no basta cuando existen problemas de salud mental, adicciones, desempleo, ruptura familiar o ausencia de documentación.

Migración y refugio

Cáritas acompaña a personas migrantes, solicitantes de protección internacional, refugiadas y víctimas de trata. Sus programas pueden incluir orientación jurídica, aprendizaje de la lengua, alojamiento, apoyo para la regularización administrativa, formación laboral y acompañamiento comunitario.

La Iglesia católica vincula esta tarea con la defensa de la dignidad de toda persona y con la responsabilidad de acoger, proteger, promover e integrar a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

Emergencias humanitarias

Cáritas Internationalis participa en la respuesta a catástrofes naturales, conflictos armados, desplazamientos forzosos, epidemias y crisis alimentarias. La confederación facilita la cooperación entre Cáritas de distintos países y apoya a las Iglesias locales que actúan en las zonas afectadas.2

La intervención humanitaria suele abarcar:

  • distribución de alimentos y agua;
  • atención sanitaria y apoyo psicosocial;
  • alojamiento y reconstrucción;
  • protección de menores y personas vulnerables;
  • recuperación de medios de vida;
  • preparación ante futuras emergencias.

La eficacia de la ayuda depende de la coordinación con las autoridades, las comunidades locales y otras organizaciones humanitarias, sin perder la responsabilidad propia de la Iglesia local.

Desarrollo humano integral

El desarrollo humano integral comprende las dimensiones material, social, cultural, educativa, familiar y espiritual de la persona. Cáritas no identifica el progreso con el crecimiento económico aislado, porque la pobreza también puede manifestarse como exclusión, falta de oportunidades, violencia, discriminación o ausencia de participación.

Los estatutos internacionales incluyen expresamente el desarrollo humano integral junto con la caridad y la justicia.2

Justicia social y cuidado de la creación

La promoción de la caridad incluye el estudio de las causas estructurales de la pobreza y la defensa de soluciones que respeten la dignidad humana. Cáritas Internationalis puede realizar tareas de representación y promoción internacional dentro de los límites establecidos por la autoridad eclesial competente.2

La cuestión social mantiene una relación estrecha con la cuestión ambiental. La degradación de los ecosistemas perjudica especialmente a las poblaciones pobres, que suelen disponer de menos recursos para afrontar la contaminación, la pérdida de cosechas, la escasez de agua o los desplazamientos climáticos. Por este motivo, la acción de Cáritas integra la preocupación por las personas y por la creación.2

Voluntariado y participación de los fieles

El voluntariado constituye uno de los pilares de Cáritas. Las personas voluntarias colaboran en la acogida, el acompañamiento, la distribución de ayudas, la formación, la sensibilización y la gestión de proyectos.

La participación voluntaria exige:

  • respeto absoluto a las personas atendidas;
  • confidencialidad;
  • formación adecuada;
  • coordinación con los profesionales;
  • rechazo de cualquier trato paternalista;
  • responsabilidad en el uso de los recursos;
  • atención a las normas de protección de menores y adultos vulnerables.

Cáritas también promueve la participación económica mediante donativos, colectas y campañas. san Juan Pablo II reconoció la aportación de millones de españoles a las colectas destinadas a personas pobres y desfavorecidas.5

Naturaleza jurídica de las organizaciones de Cáritas

Personalidad jurídica canónica

El Derecho canónico distingue entre personas jurídicas públicas y personas jurídicas privadas. El canon 116 del Código de Derecho Canónico define las personas jurídicas públicas como conjuntos de personas o bienes constituidos por la autoridad eclesiástica competente para cumplir, en nombre de la Iglesia y conforme al Derecho, una función orientada al bien público. La personalidad pública puede proceder de la propia ley o de un decreto especial de la autoridad competente.9

Cáritas Internationalis posee personalidad jurídica canónica pública. Además, cuenta con personalidad jurídica vaticana y figura inscrita en el registro de personas jurídicas del Estado de la Ciudad del Vaticano. Su régimen comprende el Derecho canónico universal, sus estatutos, su reglamento interno y la normativa de la Santa Sede y del Estado vaticano.7

La situación jurídica de las Cáritas diocesanas y nacionales no resulta automáticamente idéntica a la de Cáritas Internationalis. Cada entidad puede tener una personalidad jurídica canónica propia, una personalidad civil específica o ambas. La aprobación de los estatutos corresponde a la autoridad eclesiástica competente según la estructura de cada Iglesia particular y las normas del país.

Personalidad jurídica civil

La expresión organización no gubernamental describe normalmente una categoría del ámbito civil y social, no una categoría propia del Derecho canónico. Una Cáritas puede adoptar en España la forma jurídica que corresponda a su constitución y a la legislación aplicable, sin que esa forma civil agote su identidad eclesial.

La personalidad civil permite contratar, recibir donativos, emplear trabajadores, gestionar bienes, suscribir convenios y responder ante los tribunales. La personalidad canónica, en cambio, expresa la inserción de la entidad en la organización y misión de la Iglesia. Ambas dimensiones pueden coexistir, pero no deben confundirse.

Cáritas Internationalis constituye un caso particular: sus estatutos reconocen simultáneamente su personalidad jurídica canónica pública y su personalidad jurídica vaticana.7

Autonomía de las entidades miembros

La pertenencia a Cáritas Internationalis no convierte a todas las organizaciones miembros en una sola persona jurídica ni atribuye automáticamente a la confederación responsabilidad por sus actos. La normativa internacional mantiene la autonomía de las organizaciones miembros y establece que Cáritas Internationalis no responde jurídicamente por los actos realizados por ellas o por las regiones.10

Esta distinción resulta especialmente relevante en materia de:

  • contratación;
  • patrimonio;
  • responsabilidad civil;
  • protección de datos;
  • relaciones laborales;
  • fiscalidad;
  • gestión de subvenciones;
  • administración de donativos.

La organización concreta debe cumplir tanto las normas canónicas que le resulten aplicables como la legislación civil del territorio donde actúe.

Gobierno y supervisión eclesial

Autoridad de la Iglesia

La autoridad eclesiástica competente supervisa la fidelidad de Cáritas a su misión, la correcta administración de sus bienes y el cumplimiento de sus estatutos. En el ámbito diocesano, el obispo posee una responsabilidad particular sobre las instituciones caritativas vinculadas a su diócesis.

En el ámbito internacional, los estatutos atribuyen a Cáritas Internationalis una función de ayuda al Romano Pontífice y a los obispos, no una independencia equivalente a la de una organización humanitaria desvinculada de la Iglesia.2

Dicasterio competente

La constitución apostólica Praedicate Evangelium, promulgada en 2022, atribuye al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral la competencia respecto de Cáritas Internationalis conforme a sus estatutos. También le encomienda las responsabilidades reservadas a la Santa Sede en la erección y supervisión de asociaciones internacionales de caridad y de fondos destinados a esos fines.11

La misma competencia aparece recogida en la publicación oficial de la constitución, que atribuye al dicasterio la relación con Cáritas Internationalis y la vigilancia de las asociaciones internacionales de caridad dentro del marco jurídico vigente.12

Esta atribución debe distinguirse de la autoridad propia de las conferencias episcopales y de los obispos diocesanos sobre las Cáritas nacionales y diocesanas. La competencia internacional de la Santa Sede no elimina la responsabilidad ordinaria de las Iglesias particulares.

Administración de bienes

Las organizaciones de Cáritas administran bienes destinados a fines caritativos. La administración debe respetar las normas canónicas, las disposiciones civiles y los principios de transparencia, prudencia, rendición de cuentas y protección de los bienes confiados.

Los estatutos de Cáritas Internationalis someten su administración económica y financiera a controles específicos y exigen el cumplimiento de las normas de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano.7

La administración extraordinaria del patrimonio requiere controles adicionales. Los estatutos contemplan autorizaciones para determinados actos de disposición patrimonial, criterios éticos de inversión y códigos de conducta para quienes trabajan en la administración de los bienes temporales.10

Relación con otras instituciones

Cáritas coopera con parroquias, diócesis, congregaciones religiosas, asociaciones civiles, administraciones públicas y organizaciones humanitarias. Esta cooperación permite aprovechar conocimientos y recursos, especialmente en emergencias y proyectos de desarrollo.

La colaboración institucional no implica confusión de identidades. Cáritas conserva su inspiración cristiana, su dependencia eclesial y su responsabilidad propia, mientras que sus colaboradores mantienen sus respectivas finalidades y obligaciones jurídicas.

En el ámbito internacional, los estatutos prevén la colaboración con otros organismos competentes y, de manera particular, con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral en el estudio de las causas de la pobreza y la promoción de soluciones.2

Cáritas como expresión de la doctrina social de la Iglesia

La acción de Cáritas refleja varios principios de la doctrina social católica:

  • Dignidad de la persona humana: toda persona posee un valor que no depende de su riqueza, productividad, nacionalidad o situación social.
  • Bien común: la sociedad debe organizar sus instituciones para que todas las personas puedan desarrollarse.
  • Solidaridad: las personas y los pueblos comparten una responsabilidad efectiva ante el sufrimiento ajeno.
  • Subsidiariedad: las decisiones deben situarse en el nivel más próximo capaz de responder adecuadamente, sin impedir la cooperación de instancias superiores.
  • Destino universal de los bienes: los bienes de la creación están ordenados al bien de todos.
  • Opción preferencial por los pobres: la comunidad cristiana debe prestar una atención prioritaria a quienes sufren mayor vulnerabilidad.

La caridad cristiana no sustituye la justicia ni dispensa a las instituciones públicas de sus responsabilidades. Cáritas auxilia a las personas, promueve su autonomía y trabaja para transformar las condiciones que generan pobreza y exclusión.

Diferencia entre Cáritas y una ONG civil ordinaria

Cáritas puede actuar jurídicamente mediante entidades civiles comparables a otras organizaciones no gubernamentales, pero su identidad no se reduce a esa categoría. Una ONG civil se define principalmente por su naturaleza asociativa o fundacional y por sus fines sociales; Cáritas añade una misión eclesial, una vinculación con la autoridad de la Iglesia y una inspiración explícita en el Evangelio y la doctrina católica.

Las diferencias principales afectan a:

  • la fuente de su identidad;
  • la relación con la diócesis, la conferencia episcopal y la Santa Sede;
  • la finalidad pastoral de su actividad;
  • la naturaleza canónica de algunas entidades;
  • la administración de bienes eclesiales;
  • la responsabilidad de los obispos y de los órganos estatutarios.

No todas las actividades de Cáritas poseen naturaleza estrictamente religiosa en el plano civil. La atención social, la formación profesional o la ayuda humanitaria pueden realizarse mediante programas sometidos a la legislación general y abiertos a toda persona. La inspiración eclesial permanece en la misión, los criterios de actuación y la responsabilidad institucional.

Relevancia social y eclesial

Cáritas ocupa un lugar singular dentro de la Iglesia católica porque convierte la responsabilidad hacia los pobres en una acción organizada, estable y profesional. Su trabajo combina voluntariado, personal especializado, financiación privada, colaboración pública y participación comunitaria.

La eficacia de Cáritas no depende únicamente del número de ayudas entregadas. También comprende la calidad de la acogida, la continuidad del acompañamiento, la defensa de derechos, la participación de las personas atendidas y la capacidad de prevenir nuevas situaciones de exclusión.

La red internacional permite que las Iglesias locales compartan recursos y experiencia sin perder su responsabilidad propia. La confederación promueve la cooperación, la coordinación, la representación y el desarrollo de las competencias de sus miembros, respetando su autonomía.13

Valoración católica de la acción de Cáritas

Desde la perspectiva católica, Cáritas no constituye una actividad secundaria ni una simple oficina de asistencia. El servicio de la caridad pertenece al centro de la misión de la Iglesia. La atención a los pobres manifiesta el amor de Dios, protege la dignidad humana y hace visible la comunión eclesial.

La caridad requiere competencia, organización y responsabilidad. Por ello, Cáritas debe unir:

  • fidelidad al Evangelio;
  • respeto a la libertad de las personas;
  • profesionalidad;
  • transparencia;
  • colaboración;
  • defensa de la justicia;
  • cercanía a las comunidades locales.

La asistencia inmediata y la transformación social forman parte de una misma misión. Cáritas atiende la necesidad concreta de la persona y, al mismo tiempo, busca que las estructuras sociales permitan una vida digna para todos.

Conclusión

Cáritas es la expresión organizada de la acción caritativa de la Iglesia católica. Su red comprende realidades parroquiales, diocesanas, nacionales e internacionales, con estatutos y personalidades jurídicas que pueden diferir según cada territorio. Cáritas Internationalis posee personalidad jurídica canónica pública y coordina la cooperación entre las organizaciones nacionales, mientras que las Cáritas locales mantienen su propia responsabilidad eclesial y civil.

Su misión integra la ayuda a los necesitados, la respuesta a emergencias, la promoción del desarrollo humano integral, la defensa de la justicia y la formación de una sociedad solidaria. La dimensión jurídica garantiza el orden y la responsabilidad; la dimensión eclesial proporciona el fundamento espiritual de un servicio dirigido a toda persona, especialmente a quienes sufren pobreza, exclusión y abandono.

Citas y referencias

  1. Secretaría de estado, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 5, mayo, 2023, 84 (2023).
  2. Artículo 1, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 5, mayo, 2023, 85 (2023). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  3. Secretaría de estado, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 6, junio, 2019, 166.
  4. Título IV - Ámbito de la diaconía de la caridad, Papa Francisco. En Ecclesiarum Communione (6 de enero de 2023), Título IV, Ámbito de la Diaconía de la Caridad (2023).
  5. Papa Juan Pablo II. A los obispos de Barcelona y las provincias eclesiásticas de Tarragona y Oviedo en su visita ad limina (11 de noviembre de 1991) - Discurso, 3 (1991). 2
  6. Artículo 4, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 5, mayo, 2023, 87 (2023). 2
  7. Artículo 2, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 5, mayo, 2023, 86 (2023). 2 3 4 5
  8. España. Enciclopedia Católica, España (1913).
  9. Can. 116, . Código de Derecho Canónico, 116 (1983).
  10. Capítulo VI, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 5, mayo, 2023, 130 (2023). 2
  11. V. Dicastrías - Dicastría para la promoción del desarrollo humano integral - Art. 174, Papa Francisco. Praedicate Evangelium, Art. 174 (2022).
  12. Dicasterio para los textos legislativos, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 4, abril, 2022, 62 (2022).
  13. Caritas internationalis, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 11, noviembre, 2012, 62 (2012).
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