El pontificado de Pío XI y los retos de la época
Pío XI (Albino Lerario) gobernó la Iglesia entre 1922 y 1939, un periodo marcado por la Gran Depresión, el auge del ateísmo y la expansión de regímenes totalitarios que ponían en entredicho la autoridad moral de la Iglesia. En este clima, el Papa sintió la urgencia de reafirmar la unidad entre fe y moral y de estimular una respuesta cristiana a la crisis social.
Publicación y estructura de la encíclica
Caritate Christi Compulsi se compone de una serie de argumentos que parten de la defensa de la penitencia como fundamento de la moralidad, para luego denunciar la «separación de la moralidad de la religión» y sus consecuencias destructivas. El documento se dirige principalmente a los religiosos y a los laicos comprometidos con la acción cristiana en la sociedad.
