La palabra Carnaval deriva del latín medieval carne levare, que significa «levantar» o «quitar la carne», aludiendo al fin del consumo de carne antes del inicio de la Cuaresma.1 En el sur de Europa, este término evoca directamente la transición hacia el ayuno, mientras que en inglés se denomina Shrovetide, de «shriving» o confesión, subrayando el aspecto sacramental. Un texto anglosajón del año 1000, traducido por el abad Aelfric de Theodulphus, explica: «En la semana inmediatamente antes de la Cuaresma, todos irán a su confesor para confesar sus obras, y el confesor lo absolverá según lo que juzgue por sus hechos en materia de penitencia».1
En alemán, se llama Fastnacht («noche del ayuno»), reforzando la idea religiosa de vigilia previa al rigor cuaresmal. Esta etimología rechaza interpretaciones paganas vagas, atribuyendo el origen a la necesidad humana de un breve alivio antes de las privaciones lentas, siempre enmarcado en la piedad cristiana.1
