El impulso del Nuevo Evangelio
El Papa Francisco, en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, denunció la carencia de «fuerza, luz y consuelo» en la vida de muchos cristianos, señalando la urgencia de una Iglesia que «vaya adelante» y que re‑evalúe su misión evangelizadora1. Esta preocupación se inserta en el amplio movimiento del nuevo evangelio, que busca revitalizar la presencia cristiana en una cultura cada vez más secularizada.
El papel de los movimientos carismáticos
Desde el Concilio Vaticano II, los movimientos carismáticos y las comunidades de nueva forma han experimentado un crecimiento notable, ofreciendo respuestas carismáticas a los desafíos pastorales contemporáneos. La carta reconoce que estos grupos aportan «una nueva frescura inesperada, a veces incluso disruptiva» a la vida eclesial2, y que su madurez eclesial requiere una inserción plena y respetuosa dentro de las estructuras locales.
