Cartas a los Tesalonicenses
La Primera carta a los Tesalonicenses es uno de los escritos cristianos más antiguos conservados. Pablo anima a una comunidad joven, elogia su fe y trata la esperanza en la venida gloriosa de Cristo.
La Segunda carta a los Tesalonicenses afronta cuestiones relacionadas con la parusía y la conducta de los creyentes. Algunos autores discuten su autenticidad por las diferencias con la Primera; otros consideran que ambas cartas presentan enseñanzas complementarias y semejanzas importantes de vocabulario, estilo y estructura.
Cartas a los Corintios
Las dos cartas a los Corintios presentan una comunidad viva, pero afectada por divisiones, rivalidades y problemas morales. Pablo trata la unidad de la Iglesia, la cruz de Cristo, la resurrección, los carismas, la celebración eucarística, la colecta para los necesitados y la autoridad apostólica.
La Primera carta contiene una exposición fundamental sobre la resurrección de Cristo y de los muertos, así como el célebre himno a la caridad. La Segunda carta muestra con especial intensidad la relación entre debilidad apostólica, sufrimiento y poder de Dios.
Carta a los Gálatas
Gálatas defiende la libertad cristiana frente a la exigencia de imponer a los gentiles la circuncisión y las prescripciones rituales de la Ley mosaica. Pablo proclama que la justificación procede de la fe en Jesucristo y que la vida nueva alcanza su plenitud en el amor.
La carta posee un tono apasionado y polémico. Pablo defiende tanto la verdad del Evangelio como la autenticidad de su misión apostólica.
Carta a los Romanos
Romanos ofrece la exposición teológica más amplia del corpus paulino. Desarrolla temas como:
- La universalidad del pecado.
- La justificación por la fe.
- La gracia.
- La unión con Cristo.
- El bautismo y la vida nueva.
- La acción del Espíritu Santo.
- La relación entre Israel y las naciones.
- La vida moral del cristiano.
- La unidad de la comunidad.
Pablo no presenta una teología desligada de la práctica. Después de exponer la misericordia de Dios, exhorta a ofrecer la vida como sacrificio espiritual, ejercer los carismas al servicio de la comunidad y vivir en la caridad.
Carta a los Filipenses
Filipenses combina afecto personal, exhortación a la unidad y enseñanza cristológica. Su centro literario y teológico es el himno sobre la humildad y la exaltación de Cristo, que «se despojó de sí mismo» y aceptó la condición de siervo.
La carta también manifiesta la alegría cristiana en medio de la tribulación y presenta la vida apostólica como una configuración con Cristo.
Carta a Filemón
Filemón es la carta paulina más breve. Pablo intercede por Onésimo, un esclavo relacionado con Filemón, y solicita que lo reciba no únicamente como subordinado, sino como hermano en el Señor.
La carta no ofrece un tratado general sobre la esclavitud, pero introduce una transformación decisiva en las relaciones humanas: la fraternidad cristiana fundada en el bautismo y en la comunión con Cristo.
Cartas de la cautividad
Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón reciben tradicionalmente el nombre de cartas de la cautividad, porque relacionan su composición con un período de prisión de Pablo.
Colosenses proclama la supremacía de Cristo sobre toda la creación y presenta a Cristo como cabeza de la Iglesia. Efesios desarrolla la unidad de la Iglesia, la reconciliación entre judíos y gentiles y la dimensión cósmica de la obra de Cristo.
La relación entre ambas cartas ha suscitado debates de autoría y dependencia literaria. La diferencia de estilo no basta por sí sola para resolver el problema, porque también intervienen el contexto, el destinatario, la evolución del pensamiento y el trabajo de los colaboradores.,