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Casulla

La casulla es la vestidura litúrgica propia del sacerdote celebrante durante la misa y en las acciones sagradas directamente relacionadas con ella. El sacerdote la viste sobre el alba y la estola. Su historia procede de una prenda amplia de uso antiguo, transformada progresivamente en un signo visible del ministerio sacerdotal y de la dignidad de la celebración eucarística.

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Ver información de la imagenUn sacerdote anglicano con una casulla sobre albe y estola, c. 2005. Original, Gareth Hughes (User:Garzo), CC BY 2.5 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCasulla
CategoríaArte sacro
DescripciónVestidura litúrgica propia del sacerdote celebrante durante la misa, usada sobre el alba y la estola. Prenda exterior que cubre el torso, con abertura central y posible ornamentación; también llamada planeta. Manifiesta la dignidad del sacerdocio y la centralidad de la eucaristía; se asocia al yugo de Cristo y a la caridad del ministro
HistoriaProcede de una prenda amplia de los primeros siglos cristianos; pasó de uso general del clero a vestidura reservada al sacerdote eucarístico, con adaptaciones medievales y variantes regionales (romana, francesa).
SimbolismoEl color indica el tiempo litúrgico; la forma amplia simboliza la misión que abraza al pueblo; los adornos pueden incluir cruces y símbolos eucarísticos.
TipoArte sacro, Blanco (Navidad, Pascua, fiestas del Señor), rojo (Pasión, mártires), verde (tiempo ordinario), morado (Adviento, Cuaresma), negro (misas de difuntos), rosa (Gaudete y Laetare)., Tejidos tradicionales y fibras naturales; se permiten fibras artificiales dignas para la celebración.
Uso LitúrgicoDebe llevarse sobre el alba y la estola en la misa según la Instrucción General del Misal Romano; obligatorio en la forma ordinaria y con variantes históricas en la forma extraordinaria.

Tabla de contenido

Definición y función litúrgica

La casulla, también llamada planeta, constituye la vestidura exterior característica del presbítero que celebra la misa. La Instrucción General del Misal Romano prescribe que el sacerdote la lleve sobre el alba y la estola, salvo que una norma litúrgica establezca otra cosa.1

La casulla no sustituye a la estola. Cuando las rúbricas mandan vestir la casulla, el sacerdote debe llevar también la estola. La Iglesia ha pedido corregir expresamente la costumbre contraria.2,3

En la preparación de la sacristía para la misa, el conjunto ordinario del celebrante comprende:

  • El alba.
  • La estola.
  • La casulla.

La preparación de estas vestiduras corresponde a las distintas formas de celebración previstas por el Misal Romano.4

Etimología y nombres

La palabra española casulla procede del latín casula, diminutivo de casa, con el sentido original de «casita» o «pequeña casa». La denominación alude a la forma envolvente de la prenda, que cubría ampliamente el cuerpo.

El término planeta procede también del ámbito latino y designa otra denominación tradicional de la misma vestidura. En la documentación litúrgica latina aparece como casula seu planeta.5

Historia

De manto amplio a vestidura litúrgica

La casulla nació a partir de una prenda exterior amplia, semejante a un manto circular o semicircular. En los primeros siglos cristianos no pertenecía exclusivamente al sacerdote: distintos grados del clero podían vestirla. Con el tiempo, la Iglesia la reservó principalmente para la celebración eucarística y para el ministerio sacerdotal.6

Su evolución estuvo relacionada tanto con la práctica litúrgica como con la comodidad del ministro. Las primeras formas cubrían casi por completo los brazos y dificultaban determinados movimientos. Durante la Edad Media surgieron adaptaciones que permitían recoger o sujetar los laterales para facilitar la acción litúrgica.6

La reducción progresiva de la amplitud original produjo formas más estrechas y rígidas. La tradición occidental desarrolló diversos modelos regionales, entre ellos los llamados tradicionalmente romano y francés. Estas denominaciones describen formas históricas de corte y ornamentación, no dos vestiduras diferentes.6

La casulla y otras vestiduras antiguas

La capa pluvial posee un origen relacionado con la casulla. Ambas proceden de antiguos mantos amplios; la diferencia fundamental consistió en que la casulla cerraba sus bordes por delante, mientras que la capa pluvial permanecía abierta y se sujetaba mediante un broche.7

La evolución histórica de las vestiduras litúrgicas no obedeció siempre a razones simbólicas. Muchas modificaciones respondieron inicialmente a necesidades prácticas, como la protección de las prendas, la facilidad de movimiento o la adaptación a distintas formas de celebración. Las interpretaciones espirituales aparecieron con frecuencia después.8

Forma y estructura

La casulla tradicional posee una forma amplia que cubre el torso y cae por delante y por detrás. El cuello presenta una abertura central, y la prenda puede incorporar bandas ornamentales, galones, cruces, columnas o composiciones bordadas.

Los modelos históricos presentan diferencias considerables:

  • Casulla amplia, cercana a la forma antigua de manto envolvente.
  • Casulla romana, habitualmente decorada con una banda vertical posterior y una cruz o banda anterior.
  • Casulla de corte más reducido, con menor amplitud y, en algunos casos, con estructura rígida.
  • Casulla gótica o medievalizante, que recupera una caída más generosa y una mayor libertad de movimiento.

La forma concreta puede variar legítimamente según las tradiciones locales y las disposiciones aprobadas por la autoridad eclesiástica competente. La normativa litúrgica permite a las conferencias episcopales proponer adaptaciones de las formas de las vestiduras sagradas según las necesidades y costumbres de cada región.9

Materiales y nobleza de la vestidura

La Iglesia pide que la belleza de las vestiduras sagradas proceda principalmente de la dignidad de la forma y de la nobleza de los materiales, más que de la acumulación de adornos. La riqueza ornamental nunca debe convertir la casulla en un objeto ostentoso o ajeno a la acción sagrada.9

Pueden emplearse tejidos tradicionales y otras fibras naturales propias de cada región. También caben fibras artificiales cuando resulten dignas y adecuadas para la celebración litúrgica y para la persona que las viste. La autoridad eclesiástica competente debe juzgar la conveniencia de los materiales.9

Una casulla digna debe reunir varias cualidades:

  • Calidad textil, con un tejido resistente y bien confeccionado.
  • Proporción, para que la forma favorezca la celebración y no dificulte los movimientos.
  • Sobriedad, sin una ornamentación excesiva.
  • Armonía, entre color, diseño, bordado y uso litúrgico.
  • Carácter sagrado, evitando imágenes, lemas o motivos incompatibles con la liturgia.

Los ornamentos pueden incorporar figuras, imágenes y símbolos que expresen el uso sagrado de la vestidura, siempre que resulten apropiados.9

La nobleza de la casulla no depende necesariamente de la utilización de materiales costosos. Un diseño sobrio, un tejido digno y una confección cuidada pueden expresar mejor el carácter sagrado que una decoración abundante o lujosa.

Color litúrgico

El color de la casulla manifiesta externamente el carácter del tiempo litúrgico o de la celebración. La tradición romana utiliza principalmente los siguientes colores:

  • Blanco: tiempo de Navidad, tiempo de Pascua, celebraciones del Señor que no pertenecen a su Pasión, fiestas de la Virgen María, de los ángeles y de los santos no mártires.
  • Rojo: celebraciones de la Pasión del Señor, Domingo de Ramos, Viernes Santo, Pentecostés y fiestas de los apóstoles y de los mártires.
  • Verde: tiempo ordinario.
  • Morado: Adviento y Cuaresma; también puede emplearse en celebraciones por los difuntos.
  • Negro: misas de difuntos, cuando la costumbre legítima lo conserva.
  • Rosa: Domingo Gaudete y Domingo Laetare, donde exista esa tradición.

Las misas rituales, por diversas necesidades y votivas siguen las normas propias del Misal Romano. En las solemnidades también pueden utilizarse vestiduras festivas más preciosas, aunque no coincidan exactamente con el color ordinario del día, dentro de las posibilidades previstas por las normas litúrgicas.9

El color no actúa como un código decorativo aislado. Ayuda a expresar la índole particular del misterio celebrado y acompaña el itinerario espiritual del año litúrgico.9

Significado teológico y espiritual

La casulla manifiesta la dignidad del sacerdocio ministerial y la centralidad de la celebración eucarística. Al cubrir exteriormente el alba y la estola, recuerda que el sacerdote actúa litúrgicamente revestido de un ministerio recibido y no como simple representante privado de la comunidad.

La tradición espiritual relaciona la casulla con la caridad, virtud que debe animar el ministerio sacerdotal. También la asocia con el «yugo de Cristo», entendido como la entrega generosa al servicio de Dios y de la Iglesia. Estas interpretaciones aparecen vinculadas a las oraciones tradicionales de la vestición y al rito antiguo de entrega de la casulla en la ordenación sacerdotal.6

La casulla, sin embargo, no convierte al sacerdote en protagonista autónomo de la liturgia. Su sentido remite a Cristo, verdadero sumo sacerdote, y a la acción sacramental de la Iglesia. La nobleza de la vestidura debe conducir a la adoración de Dios, no a la exaltación personal del ministro.

Uso en la forma ordinaria del rito romano

En la forma ordinaria del rito romano, regulada por el Misal Romano vigente y por la Instrucción General del Misal Romano, la casulla constituye la vestidura propia del sacerdote celebrante en la misa. Debe llevarse sobre el alba y la estola.1

La misma norma distingue las vestiduras de los distintos ministros:

  • El sacerdote viste alba, estola y casulla.
  • El diácono viste alba, estola y dalmática.
  • Los demás ministros visten alba u otra vestidura legítimamente aprobada.

La dalmática del diácono puede omitirse por necesidad o cuando la celebración tenga un grado menor de solemnidad; esta posibilidad no convierte la casulla del sacerdote en una prenda opcional ordinaria.4

Durante la concelebración, el celebrante principal debe vestir la casulla del color prescrito. Los demás sacerdotes concelebrantes pueden omitirla solo cuando exista una causa justa, como un número elevado de concelebrantes y la falta de vestiduras suficientes. En ese caso deben llevar la estola sobre el alba.5

Uso en la forma extraordinaria del rito romano

La forma extraordinaria del rito romano conserva usos históricos propios de la liturgia romana anterior a la reforma posterior al Concilio Vaticano II. Entre ellos figuran determinadas formas de casulla, prácticas de vestición y usos de la casulla plegada durante ciertas celebraciones penitenciales.

La casulla plegada nació en relación con la amplitud de las vestiduras antiguas y con la dificultad que estas podían causar al movimiento. La tradición histórica la utilizó en algunos momentos para el diácono y el subdiácono durante la misa solemne, en lugar de la dalmática y la tunicela.6

Estas prácticas históricas no deben confundirse con la disciplina ordinaria del Misal Romano vigente. La casulla plegada pertenece a un régimen litúrgico distinto y no constituye una excepción general a la norma actual según la cual la casulla es la vestidura propia del sacerdote celebrante.

La diferencia entre ambas formas afecta a las rúbricas, a la estructura de la celebración y a determinados usos ceremoniales. No autoriza a combinar arbitrariamente elementos de una forma con otra. Cada celebración debe seguir el libro litúrgico que regula la forma legítimamente utilizada.

Casulla y estola

La estola es una banda estrecha que distingue el ministerio del diácono, del presbítero y del obispo. El sacerdote la lleva alrededor del cuello, con los extremos descendiendo por delante. La casulla se coloca sobre ella.10

La relación entre ambas vestiduras expresa una jerarquía litúrgica significativa:

  • La estola identifica de modo inmediato el orden sagrado.
  • La casulla manifiesta la función presidencial del sacerdote en la celebración eucarística.
  • El alba recuerda la dignidad bautismal y la pureza que debe acompañar al ministro.

La casulla nunca debe utilizarse para ocultar deliberadamente la estola cuando las rúbricas prescriben ambas vestiduras.

Casulla y dalmática

La casulla corresponde al sacerdote celebrante; la dalmática corresponde al diácono. La normativa litúrgica distingue ambas prendas como signos externos de funciones diferentes dentro de la celebración.4

En determinados períodos históricos, la amplitud de la casulla llevó a recogerla o plegarla, y algunas celebraciones penitenciales conservaron formas de casulla plegada para ministros inferiores. Este uso histórico no elimina la diferencia ordinaria entre casulla sacerdotal y dalmática diaconal.6

Bendición y cuidado

Las vestiduras sagradas reciben una bendición litúrgica antes de su uso, conforme al rito previsto por la Iglesia. La bendición no transforma la casulla en un objeto mágico, pero la destina públicamente al culto divino y reclama un trato digno.6

El cuidado de una casulla exige:

  • Conservarla limpia y en buen estado.
  • Guardarla sin humedad ni deformaciones.
  • Proteger los bordados y aplicaciones.
  • Reparar con discreción los daños.
  • Evitar su utilización como prenda ordinaria.
  • Respetar su color y su destino litúrgico.

La sacristía debe disponer de vestiduras suficientes y adecuadas para los ministros, de acuerdo con las normas litúrgicas.5

Valor artístico y patrimonial

Muchas casullas antiguas constituyen testimonios relevantes de la historia del arte cristiano. Sus tejidos, bordados, galones y representaciones iconográficas reflejan la espiritualidad, las técnicas artesanales y las formas estéticas de distintas épocas.

Los motivos más habituales incluyen:

  • Cruces.
  • Monogramas de Cristo.
  • Símbolos eucarísticos.
  • Imágenes de la Virgen y de los santos.
  • Representaciones de la Pasión.
  • Escenas bíblicas.
  • Vides, espigas y otros símbolos sacramentales.

El valor artístico nunca debe desplazar el uso litúrgico. Una casulla no es solo una pieza de museo: continúa siendo una vestidura destinada al culto, aunque determinadas piezas antiguas requieran conservación especializada y no puedan utilizarse habitualmente.

Normas fundamentales

La disciplina actual puede resumirse en los siguientes principios:

  1. La casulla es la vestidura propia del sacerdote celebrante en la misa.
  2. Debe llevarse sobre el alba y la estola.
  3. La estola no puede omitirse cuando las rúbricas prescriben la casulla.
  4. La forma y los materiales deben responder a la dignidad de la celebración.
  5. La belleza debe proceder ante todo de la calidad de la forma y del tejido, no de la ostentación.
  6. Los colores litúrgicos expresan el carácter del tiempo o de la celebración.
  7. Las formas históricas de la liturgia anterior no deben mezclarse arbitrariamente con las normas del Misal Romano vigente.
  8. La confección y el uso de la casulla deben respetar las disposiciones de la Iglesia universal y las legítimas adaptaciones aprobadas para cada región.

Véase la casulla como signo de servicio

La casulla recuerda que el sacerdote preside la Eucaristía para servir al misterio de Cristo y a la comunidad cristiana. Su amplitud simboliza una misión que debe abrazar a todo el pueblo de Dios; su nobleza reclama reverencia; su color introduce a los fieles en el tiempo litúrgico; y su uso sobre el alba y la estola manifiesta la unidad del ministerio sacerdotal dentro de la celebración de la Iglesia.

Citas y referencias

  1. Capítulo VI los requisitos para la celebración de la misa - IV. Vestiduras sagradas, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 337 (2003). 2
  2. Capítulo V - Otros aspectos relativos a la eucaristía - 4. Las vestiduras litúrgicas, Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción Redemptionis Sacramentum (19 de marzo de 2004), 123 (2004).
  3. Capítulo V: Otros asuntos concernientes a la eucaristía - 4. Vestidura litúrgica, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Redemptionis Sacramentum, 123 (2004).
  4. Capítulo IV las diferentes formas de celebrar la misa - I. Misa con una congregación - Los artículos a preparar, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 119 (2003). 2 3
  5. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 9, septiembre de 2004, 66 (2004). 2 3
  6. Chasuble. Enciclopedia Católica, Chasuble (1913). 2 3 4 5 6 7
  7. Cope. Enciclopedia Católica, Cope (1913).
  8. Simbolismo. Enciclopedia Católica, Simbolismo (1913).
  9. V. Otros objetos accesorios destinados al uso de la iglesia, Santa Sede. Misal Romano, 46 (2020). 2 3 4 5 6
  10. Estola. Enciclopedia Católica, Estola (1913).
Modificado el 17 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.23 • 52 visitas • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/2whddf3wq

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